Seis razones por las que deberías usar bolas de lana para la secadora

Un cliente se dispone a lavar su ropa en una lavandería autoservicio.
Un cliente se dispone a lavar su ropa en una lavandería autoservicio.
Jorge París

La secadora de la ropa es una de las formas más sencillas de secar las prendas fácil y rápidamente, evitando así que se acumule la humedad y el mal olor en ellas, sobre todo, durante los meses de invierno. Así, para ahorrar energía y aumentar su eficacia, se pueden usar bolas de lana.

Las bolas de lana, que se pueden adquirir en el mercado específicamente para la secadora, se introducen en el aparato junto con la ropa y trabajan levantando y separando la ropa, lo que hace que el aire circule entre las prendas y, por tanto, se reduzca el tiempo de secado. 

¿Por qué hay que usar bolas de secado?

En primer lugar, estas bolas reducen el tiempo de secado de la ropa. La mayor parte de las marcas que comercializan este producto indican que el tiempo del ciclo de secado se reduce hasta un 25%. 

Por otro lado, las bolas de lana también ayudan a mantener las prendas separadas y aireadas, por lo que se evita que formen arrugas y, por tanto, no saldrán tan arrugadas de dentro de la secadora, reduciendo el tiempo empleado en el planchado. 

A raíz de esto surge el siguiente motivo por el que es recomendable usar bolas de lana en la secadora, ya que ayudan a aportar suavidad a las prendas y evitan que estas salgan acartonadas, algo muy común cuando se usa la secadora. Esto ayuda a reducir el uso del suavizante durante el ciclo de la lavadora, contribuyendo con el medioambiente. 

Del mismo modo, gracias a las bolas de lana se reduce la electricidad estática de las prendas de ropa y, además, se pueden añadir unas gotas de colonia en las propias bolas de lana antes del ciclo de secado para que la ropa adquiera buen olor.

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