López-Borrull, experto en fake news: "Las teorías negacionistas ante la Covid han tenido un coste en vidas"

  • El profesor de Ciencias de la Información y Comunicación de la UOC alerta de que muchas noticias falsas promueven "ideas radicales y el descrédito de las instituciones".
Unos 500 neonazis han conmemorado la contraofensiva de las SS nazis y sus aliados húngaros contra el Ejército Rojo en Budapest
Neonazis en una conmemoración de la II Guerra Mundial en Budapest. Las fake news son difundidas por grupos de ultraderecha para desacreditar a las instituciones y fomentar la xenofobia. 
EFE

El mundo vive desde hace unos años un boom de noticias falsas o fake news que pretenden alternar estados de ánimo, tendencias políticas, o directamente buscar beneficios económicos y comerciales. Con la globalización y las redes sociales estos mensajes suelen difundirse a gran velocidad y logran calar en parte de la población. Para analizar qué son, quién las difunde, qué intereses hay detrás y cuáles son sus efectos, entrevistamos a Alexandre López-Borrull, profesor experto en fake news de la Univertitat Oberta de Catalunya (UOC).

¿Qué son las fake news?

Por noticias falsas podemos centrarnos en aquel tipo de noticia e información creada para alterar el estado de opinión de algún público objetivo o comunidad. Es decir, se crea ya sabiendo que es falsa. El creador y los primeros que las difunden saben que es falsa, no así toda la gente que le va a dar veracidad.

Alexandre López-Borrull (profesor de Comunicación de la UOC)
Alexandre López-Borrull (profesor de Comunicación de la UOC)
Cedida

¿Qué objetivos tienen?

En algunos casos puede haber un objetivo pueril, casi de reto o apuesta, incluso de divertimento. Pero es evidente que además de las que se crean para generar atracción hacia páginas web (clickbait) y beneficio económico, existen las que tienen una agenda política, de ideas radicales o de desestabilización de la sociedad. Éstas son desde mi punto de vista las más peligrosas, por el auge de la ultraderecha y la polarización de la sociedad, así como el descrédito a las instituciones, los medios de comunicación y la información científica en general.

La Policía Nacional Ha Recibido Más De 200 'Fake News' Desde Que Comenzó El Estado De Alarma
La Policía Nacional investiga centenares de fake news desde que comenzó el Estado de Alarma hace un año.
JEFATURA POLICÍA LA RIOJA

¿Cómo se pueden identificar las fake news?

Aunque cada vez es más difícil por la calidad de los contenidos y los formatos (vídeos y audios de calidad), debemos aplicar las mismas preguntas que a cualquier fuente de información: ¿Conozco los autores? ¿Me puedo fiar de ellos?¿Aquella información contradice todo lo que sé de otras fuentes que me dan credibilidad? ¿Por qué lo he recibido? o ¿A quién favorece/perjudica esta información? Son posibles preguntas a hacerse.

El presidente ruso, Vladimir Putin, junto a Donald Trump.
El presidente ruso, Vladimir Putin, junto a Donald Trump.
DPA / EUROPA PRESS

La empresa de ciberseguridad Cyrity señalaba a Rusia y China como las dos grandes potencias a nivel mundial generadoras de bulos, especialmente sobre fake news relacionadas con la pandemia de coronavirus. ¿Cree que puede haber gobiernos detrás de la difusión de noticias falsas?

La gestión de la pandemia (y de la infodemia que ha conllevado) tuvo mucho al principio de guerra fría digital y comercial, como también se ha visto en el caso de las vacunas. Todos los países han intentado crear su relato de la enfermedad (el virus chino, como lo llamaba no casualmente Trump) y de señalar a otros de sus propios errores. 

De todas formas, en mi opinión, aunque existen estas redes de creación externa de fake news, el problema es la capacidad interna de desestabilización. Por ejemplo, en el caso de los Estados Unidos la polarización política e ideológica relacionados con el uso de la mascarilla. Medios alternativos como Russia Today y otros han intentado crear un relato alternativo de aspectos como el 5G y el Covid-19, pero creo que la mayor parte de desinformación es de creación y consumo interno. Cabe considerar también la dificultad de medir y monitorizar toda la desinformación

Muchas de las fake news se difunden por las redes sociales, como Facebook, Whatsapp o Twitter. ¿Deberían estas empresas establecer mayores controles?

Hace ya unos años, en relación inicialmente a los procesos electorales y la posible amenaza de la desinformación a las democracias occidentales, que los gobiernos han puesto el foco en la responsabilidad compartida entre la posible regulación y los códigos de conducta de las grandes plataformas de redes sociales. Es por ello que han incrementado los controles, sobre todo por la pandemia y han eliminado contenidos, a la vez que han fomentado el consumo de información institucional de valor añadido. 

Los expertos no se ponen de acuerdo en si se pueden sancionar las fake news con el Código Penal
Los expertos no se ponen de acuerdo en si se pueden sancionar las fake news con el Código Penal
Pixabay

Su aproximación debe equilibrar el uso de algoritmos de detección y la curación de contenidos por parte de personas, de forma reactiva (reports y quejas de usuarios) pero también de forma proactiva. El debate es, pues, si son o no responsables de sus contenidos, si son meros canales (como una empresa de fibra óptica) o si son medios de comunicación.

Una profesional sanitaria sostiene una jeringuilla con un vial de la vacuna contra la COVID-19 de AstraZeneca en un dispositivo de vacunación en Bilbao.
Una profesional sanitaria sostiene una jeringuilla con un vial de la vacuna contra la Covid-19 de AstraZeneca en un dispositivo de vacunación en Bilbao.
H.Bilbao - Europa Press

¿En qué campos o áreas (economía, ciencia, cultura, deportes…) se producen más fake news?

Lamentablemente, en todos los campos y áreas se producen fake news, pero así como la preocupación inicial vino motivada por los relacionados con la política (bulos inmigración, polarización ideológica, burbujas), la pandemia ha hecho que muchos de estos bulos están relacionados con la información científica. La desinformación política puede hacer caer gobiernos o desestabiliza una sociedad, pero la científica puede costar vidas. Son dos casos relevantes. 

WhatsApp ha tomado la decisión de limitar el reenvío de los mensajes más virales a una sola vez por chat o grupo. Con esta medida se intenta reducir las llamadas ‘fake news’, las noticias falsas.
WhatsApp ha tomado la decisión de limitar el reenvío de los mensajes más virales a una sola vez por chat o grupo. Con esta medida se intenta reducir las llamadas ‘fake news’, las noticias falsas.

Lamentablemente, a nivel general, también hemos visto muchos bulos relacionados con la visión y la violencia de género, que pueden hacer mucho daño. Como siempre comento, quizá creer que la tierra es plana no es un problema social, pero creer negar el cambio climático lo será a futuro

¿Los medios de comunicación convencionales también son difusores de fake news?

Las redes sociales por su capacidad de altavoz y difusión, y las nuevas tecnologías por la capacidad que da a cada individuo de crear contenidos de calidad ha hecho que el trabajo de los medios de comunicación sea más crucial que nunca. Así, la verificación de bulos y la creación de información con mayor valor añadido ha sido uno de los retos de los medios durante la pandemia. Ello debería permitir valorar mejor su papel en la sociedad, aunque implique no ser el más rápido a difundir una noticia para que no se cuelen informaciones no suficientemente verificadas. 

Creo que aunque se las haya podido escapar noticias falsas, o hayan difundido noticias sobre artículos aún no revisados (como el caso de la hidroxicloroquina), en general han sido focos de información válida para mucha gente, incluso para confirmar aquello que recibían por redes sociales.

¿Los Gobiernos deberían tratar de controlar las fake news o correríamos el riesgo de que pudieran coartar la libertad de expresión?

Marlaska destaca la transparencia del plan contra 'fake news'
Marlaska destaca la transparencia del plan contra 'fake news'
Europa Press

La desinformación debe ser regulada con una aproximación legal, ética y tecnológica, y ello es más posible si lo hacen los gobiernos, con garantías, que no que se autoregule el mercado. Las redes sociales deben tener el empuje a hacerlo desde las instituciones, no sólo desde el modelo de negocio o el engagement del usuario.

Evidentemente, para hacerlo bien, no debe hacerse a tweet (tiro) caliente, sino de forma reposada para salvaguardar y equilibrar adecuadamente el resto de derechos. Existe la libertad de expresión, no de desinformación, igual que los límites ante las calumnias y las mentiras que siempre han existido antes de las redes sociales. Los gobiernos deben liderar estrategias compartidas.

¿Las teorías negacionistas de la pandemia, que muchas veces se apoyan en fake news, son un peligro social porque pueden ayudar a difundir aún más el mortífero coronavirus?

Sin duda, algunas de las teorías negacionistas que hemos visto ante la Covid-19, podían tener y han tenido un coste en vidas. De la misma forma que ocurrió en África con el SIDA, crear un estado de desconfianza hacia las evidencias científicas genera descrédito y lleva a tomar decisiones erróneas. 

Cuando la ciencia necesita tiempo y paciencia para dar respuestas adecuadas, los negacionistas han tomado atajos ante la incertidumbre, dando respuestas simples a problemas complejos (nos engañan, las vacunas llevan chips para controlarnos...). Las consecuencias de dichas teorías pueden llevar a no seguir las recomendaciones o a seguir tratamientos que con suerte pueden ser una pérdida de dinero por inocuos, pero que probablemente sean tóxicos.

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