Las claves sobre la primera ley de cambio climático: adiós a los coches contaminantes y a los hidrocarburos

El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España con una amplia mayoría de los grupos parlamentarios, la abstención del PP y Más País y el voto en contra de Vox.
El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España con una amplia mayoría de los grupos parlamentarios, la abstención del PP y Más País y el voto en contra de Vox.
Vista de la contaminación sobre la ciudad de Barcelona.
Europa Press

El Pleno del Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética de España con una amplia mayoría de los grupos parlamentarios, la abstención del PP y Más País y el voto en contra de Vox.

El texto fue aprobado con competencia legislativa plena en la Comisión para la Transición Ecológica del Congreso de los Diputados desde donde se remitió a principios de abril al Senado. Allí se han incorporado cinco enmiendas, por lo que el proyecto de ley volvió este jueves para su debate final en el pleno de la Cámara Baja.

La norma se desarrolla a través de 36 artículos y más de una veintena de disposiciones tras un largo preámbulo en el que se desgranan sus principios: desarrollo sostenible, descarbonización de la economía, protección del medio ambiente, cohesión territorial, promoción de la salud pública...

La ley prevé la creación de un comité de expertos de evaluación del cambio climático, obligará a establecer zonas de bajas emisiones en las ciudades, prevé crear un plan nacional de cambio climático y una hoja de ruta hacia la descarbonización, entre otros aspectos.

Estos son algunos de sus puntos más destacados:

Cero emisiones y electricidad 100% de renovables para 2050

La ley propone unos ambiciosos objetivos en materia de lucha contra la crisis climática que entroncan con las metas de la Unión Europea y el Acuerdo de París de 2015. Los objetivos de esta ley se implementarán a través de sucesivos Planes Nacionales de Energía y Clima (PNIEC).

El primero es reducir un 23% las emisiones de gases de efecto invernadero en el conjunto de la economía antes de 2030 y que el consumo final de energía eléctrica provenga como mínimo en un 42% de fuentes de energías renovables. Además, las renovables deberán representar para esa fecha como mínimo el 74% de la energía que se genere.

Todo ello va encaminado para lograr la gran meta: alcanzar la neutralidad climática antes de 2050 (cero emisiones) y un sistema eléctrico alimentado exclusivamente por fuentes renovables para esa misma fecha. 

Parque móvil de vehículos ligeros sin emisiones para 2050

Para alcanzar esa descarbonización, el texto prevé que se adapten las medidas necesarias para que los nuevos turismos y vehículos comerciales ligeros que se fabriquen vayan reduciendo paulatinamente sus emisiones hasta alcanzar el 0 no más tarde de 2040. Para 2050 el objetivo es que el conjunto del parque móvil nacional no emita contaminantes. 

Otras medidas son la implantación de una red de recarga de vehículos eléctricos, el fomento del uso de bicicletas y acciones encaminadas a la reducción de emisiones del transporte aéreo y marítimo.

No más explotación de hidrocarburos 

La ley también prevé que tras su entrada en vigor no se concedan más autorizaciones de exploración y permisos de investigación de materiales con propiedades radiactivas y de hidrocarburos o concesiones de explotación para los mismos. 

Además se prevé la desinversión del sector público en participaciones o instrumentos financieros de entidades cuya actividad incluya la extracción o procesado de estos productos energéticos. También prohíbe el fracking y se revisarán cuidadosamente los beneficios fiscales a productos energéticos de origen fósil.

También se aprobarán planes para impulsar los gases renovables, incluyendo el biogás, el biometano, el hidrógeno y otros combustibles fabricados con materias primas y energía de origen renovable.

Así, el horizonte de descarbonización previsto implica un cambio de modelo socioambiental y energético que afecta a múltiples sectores y que supondrá cambios en la forma en la que los ciudadanos se mueven, generan o consumen la energía.

Zonas de bajas emisiones en urbes de más de 50.000 habitantes

Antes de 2023 todo municipio de más de 50.000 habitantes y los territorios insulares tendrán que haber adoptado planes de movilidad sostenibles, que deberán incluir obligatoriamente el establecimiento de zonas de bajas emisiones (como Madrid 360), medidas para facilitar desplazamientos a pie o en bici, mejorar el transporte público (favorecer su electrificación y el uso de biocombustibles), fomentar del vehículo privado y la movilidad eléctrica compartida. 

Cambio climático y salud pública

Las Administraciones Públicas deberán fomentar que se amplíen los conocimientos sobre cómo el cambio climático influye en la salud pública y cómo prevenir sus efectos perniciosos en este campo. De igual forma, también se revisará cómo se enseña esta materia en el sistema educativo.

Rehabilitación de edificios

El Gobierno también fomentará la renovación y rehabilitación de los edificios hacerlos más eficientes energéticamente, que prevé que el Gobierno elabore un plan de Rehabilitación de Viviendas y Renovación Urbana

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