De la A a la Z, rarezas en las Letras

  • No son enfermedades ni locuras provocadas por novelas de caballerías.
  • Tampoco manías de autor.
  • Son términos de la literatura que, por desuso o ignorancia, hoy nos parecen eso: palabras raras.
Día del Libro
Día del Libro

Desde articuento hasta zéjel median nada menos que diez siglos; el tiempo que, con motivo del Día del Libro, que se celebra este jueves, abarcamos para recordar y descubrir algunos de los términos más importantes, curiosos, antiguos y, admitámoslo, en muchos casos incluso raros, de la literatura.

Articuento. Periodismo y literatura se funden con asombrosa armonía en un nuevo género que el escritor (y último Premio Nacional de Literatura por la novela El mundo) Juan José Millás ha bautizado como articuento. En cada uno de ellos, una pequeña crónica de surrealismo cotidiano.

Balada. Aunque hoy nos refiramos con este término a las canciones lentitas de amor, balada era en origen un poema destinado a cantar leyendas y tradiciones populares.

Conceptismo. Este estilo literario del Barroco se sirve del ingenio para crear diferentes asociaciones entre palabras y objetos, dando así a la palabra muchos y diferentes significados. El reto era afrontar la máxima cantidad de pensamiento en la menor forma posible. Quevedo fue su máximo representante, frente a Góngora, que practicaba el culteranismo.

Dadá. Coja un periódico y unas tijeras, escoja un artículo de la longitud que quiera darle a su poema. Recorte el texto y luego cada una de las palabras y métalas en una bolsa. Agítela con suavidad. Saque cada recorte uno tras otro. Cópielo en el orden en que hayan salido de la bolsa. Ya tiene usted un poema dadá, tal y como el iniciador del dadaísmo, Tristán Tzara, lo ideó. Queda clara el alma de este movimiento de vanguardia: que lo irracional conquiste la ‘plaza'.

Esperpento.  La monstruosidad, la pesadilla, la anomalía, en fin, todo lo grotesco, es la base del esperpento; la deformación que llevó a cabo el autor de Luces de bohemia, Valle-Inclán, en sus textos para reflejar algunas realidades, pero, eso sí, pasadas por el filtro de un espejo cóncavo.

Fractal. Como la imagen fractal, este tipo de literatura viene a ser una especie de historia que contiene en sí misma muchas historias más. Como si el autor estuviera proponiendo al lector una suerte de juego de cajas chinas o de matrioskas. Kafka y Borges son considerados -por los cultivadores de este género- precursores de esta literatura.

Gay. Actualmente este término tiene para la mayoría un único y claro significado, que además elegimos casi siempre en lugar del más correcto (lingüísticamente) homosexual. Esta palabra empezó calificando algo muy distinto: "El arte de los trovadores en lengua provenzal, practicantes del Gay Saber, aquel monótono y bello modo de cantar a las damas regulado por las Leys d'amors" (Lázaro Carreter).

Haiku.  Imposible ser más breve de lo que es este tipo de composición poética japonesa. Diecisiete sílabas en tres versos para sugerir un mundo de sensaciones.

Incunable. Ésta es una de esas palabras que todos empleamos, pero no siempre sabiendo a qué nos estamos refiriendo exactamente. La RAE lo deja claro: "Se dice de toda edición hecha desde la invención de la imprenta hasta principios del siglo XVI".

Jarcha. Las estudiamos en el colegio porque los escritos más antiguos (s. X-XI) que poseemos de poesía en lengua romance son jarchas. Con ellas, canciones tradicionales, se cerraban las moaxajas (poema culto también llamado zéjel).

Kafkiano. Pocos escritores pueden presumir de que su nombre haya dado origen a un adjetivo que hasta los diccionarios recogen. Kafka sí. Puede que no todos hayan leído La Metamorfosis, El castillo o El proceso, pero ¿quién no ha usado -o al menos escuchado- la expresión "esto es kafkiano" como sinónimo de "esto es angustioso o absurdo"?

Leonino. Lo empleamos para indicar abusos, por ejemplo, en un contrato, pero su origen es mucho más poético. Tanto es así que era un verso latino que se usaba en la Edad Media.

Macarronea. No es lo que parece. Macarronea no tiene nada que ver con la actitud, la pose o las acciones de un macarra. Sí es válido, en cambio, para señalar la mala dicción: "el francés de mi padre es macarrónico". En origen, sin embargo, esta palabra tenía que ver con la literatura, pues macarronea era una composición burlesca en la que se mezclaba el latín clásico con una lengua vulgar.

Naturalismo. Partiendo del realismo, quisieron algunos autores probar que todo está determinado en el ser humano. Así, por ejemplo, si alguien de extracción baja pretendía ascender, antes o después su origen terminaba determinando su final: la vuelta al principio (tesis expuesta en la novela de Zola, La taberna). Aparte del citado autor, Flaubert y Emilia Pardo Bazán también fueron importantes cultivadores del Naturalismo.

Oda. Sucede aquí que la palabra ha sufrido la trayectoria inversa a la balada y es que si la otra nació como poema y pasó a ser canción, ésta nació como poema destinado a ser cantado, para hoy ser poema destinado a celebrar los hazañas de personas o atributos de cosas como el vino, el amor, la música...

Pánico. El español Fernando Arrabal, el chileno Jodorowsky y el francés Topor inventaron un movimiento artístico que, en palabras de uno de sus creadores -Arrabal-, "es el himno al talento... loco, es el antimovimiento, es el rechazo a la seriedad, es el canto a la fatal ambigüedad...". Y lo llamaron Pánico.

Ripio. La caricatura de tragedia que aún hoy se sigue representando en nuestros teatros, La venganza de Don Mendo, está llena de ellos. Son los ripios aquellas palabras o frases superfluas que se usan con el único fin  de completar un verso.

Sayagués. Tan en serio se tomaron el asunto de reflejar el habla de cada cual, que los comediógrafos del Siglo de Oro llegaron a inventar un dialecto artificial que ilustrara el habla arrusticada de los pastores, y lo llamaron, que perdonen los de Sayago, sayagués. Pero tenía su lógica, pues estaba plagado de vulgarismos de la zona.

Tropo. La metáfora, la sinécdoque y la metonimia son los tropos más comunes, y es que con este término se expresa el uso de palabras con sentido distinto al que realmente tienen.

Ultraísmo. "Los motores suenan mejor que endecasílabos" decía Guillermo de Torre, para reflejar la incorporación que este movimiento literario buscaba de los adelantos técnicos a su poesía. Postulado en 1918, el Ultraísmo -Borges sintetizó sus objetivos- quiso despojar a la lírica de todo sentimentalismo, confesionalismo, retórica y adorno, para hacerse con imágenes y metáforas radicalmente impactantes, incluso ilógicas.

Zéjel. Poema popular hispanoárabe cultivado en los siglos XIy XII. En árabe, esta composición poética recibió el nombre de macáddam (moaxaja), por ser su inventor el poeta de origen cordobés llamado Macáddam ben Muáfa el Cabrí.

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