El 30% de los barceloneses quieren irse a vivir fuera de la ciudad

Vista de Barcelona desde los bunkers del Carmel.
Vista de Barcelona desde los bunkers del Carmel.
Hugo Fernández

La vida de ciudad continúa perdiendo atractivo a raíz de la pandemia y el auge del teletrabajo. En Barcelona, el 30% de los habitantes declara que quiere irse a vivir fuera de la capital, según los resultados de la Encuesta de Servicios Municipales 2020 que ha presentado este martes el consistorio. 

Se trata del porcentaje más alto jamás registrado en esta encuesta. El año anterior, los barceloneses que querían irse a vivir fuera representaban al 21,8% de los habitantes, mientras que en 2017 eran el 15,5%.

Este aumento de la voluntad de irse de la ciudad afecta a todas las clases sociales por igual y a todas las edades, aunque se extiende especialmente entre la población de entre 25 y 55 años, según apunta la Oficina Municipal de Datos. Además, se trata de una tendencia que coincide con otras ciudades españolas, europeas y de los Estados Unidos.

Paradójicamente, los barceloneses valoran con un 7,3 sobre 10 su nivel de satisfacción de vivir en la capital catalana. Aunque se trata de una calificación alta, representa un descenso de cuatro décimas en relación a la media del año anterior (2019) y la peor nota desde 1995.

Los ricos se van primero

El mes pasado, un análisis del Ayuntamiento de Barcelona ya constató que la emigración de la capital catalana hacia los municipios pequeños había ganado peso durante la pandemia. De hecho, entre enero y septiembre de 2020, Barcelona perdió población por primera vez en cinco años, con 13.094 empadronamientos menos.

Cabe puntualizar que este 30% de ciudadanos que declara querer marcharse de la ciudad asegura que lo harían si pudieran. Concretamente, “si tuvieran la posibilidad y los medios para cambiar de vivienda”. Hasta ahora, quienes ya lo han conseguido provienen mayoritariamente de zonas con niveles de renta entre medio-alto y alto, y se han desplazado a municipios de segunda residencia.

En Cataluña, los municipios que han detectado un comportamiento migratorio atípico significativo tienen en común un “marcado perfil turístico”, como l’Escala, Sant Pol de Mar o Roda de Berà, aunque también aparecen otros más residenciales como com Sant Adrià de Besòs o Sant Cugat del Vallès. Donde más abunda esta tendencia es en los municipios de costa, aunque también aparece en otros de interior como Bellver de Cerdanya o la Pobla de Segur.

Percepción de inseguridad

Preguntados por los asuntos que más preocupa a nivel de ciudad, el 17% de los encuestados han señalado la seguridad como primer problema para la capital catalana, una paradoja si tenemos en cuenta que la delincuencia en Barcelona ha caído un 41% este último año.

Aunque la delincuencia ha caído un 41%, los vecinos continúan percibiendo la seguridad como el principal problema

El segundo problema más señalado por los encuestados ha sido el acceso a la vivienda, seguido de la Covid-19, el paro y la limpieza de las calles. Así mismo, el 41% de los entrevistados cree que su economía familiar ha empeorado en el último año.

Aplauso a los bomberos

Los servicios municipales mejor valorados por los vecinos son los bomberos (8,2), las bibliotecas públicas (7,7), los mercados municipales (7,4), los centros cívicos (7,4) y el tranvía (7,3). 

El único servicio que suspende de toda la lista es el aparcamiento, que ha obtenido una calificación de 4 puntos sobre 10. Aún y así, se trata de su mejor nota histórica. 

Los bomberos son el servicio mejor valorado, mientras que el aparcamiento es el único que suspende

Para esta Encuesta de Servicios Municipales, la Oficina Municipal de Datos entrevistó a 6.676 ciudadanos de Barcelona entre los meses de septiembre y diciembre de 2020, coincidiendo con la segunda ola de la pandemia. Tradicionalmente, estas entrevistas se realizan entre los meses abril y junio de cada año.

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