¿Existe el 'efecto llamada' en los asesinatos machistas? Igualdad lo descarta a través del análisis de 15 años

  • El ministerio presenta un estudio sobre los asesinatos de mujeres por violencia de género entre 2003 y 2017.
  • El estudio refleja también que en ese periodo estos crímenes disminuyeron a un ritmo anual constante del 3%. 
Lazos morados contra la violencia machista.
Lazos morados contra la violencia machista.
EFE

Mucho se ha hablado y se ha escrito sobre el posible 'efecto llamada' de los asesinatos machistas. Algunos expertos han sostenido que la difusión de un feminicidio provoca un aumento de casos del mismo tipo, especialmente si el crimen resulta muy mediático, mientras otras voces niegan que eso suceda y se oponen a que sea una lacra que quede silenciada. El debate llevó al Congreso a solicitar, a través del Pacto de Estado en esta materia, que la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género realizase un estudio acerca de este fenómeno. Sus resultados se han dado a conocer este viernes, junto a un perfil sociodemográfico de las víctimas y de sus agresores. 

El Análisis temporal de los asesinatos de mujeres por violencia de género en España a lo largo de 15 años ha recopilado datos pormenorizados de los 928 casos registrados entre 2003 -cuando comenzó el recuento oficial- y 2017. A día de hoy la cifra asciende a 1.083 pero la vigencia de sus conclusiones se mantiene. "No está desactualizado sino que precisamente se trata de abordar casos cerrados. Su labor radica en tener esos 15 años de la serie para comparar", ha explicado la delegada del Gobierno Victoria Rosell, encargada de presentar el documento junto a sus autores principales, Belén Sanz y Fernando Vallejo. Rosell ha señalado que el encargo se hizo en noviembre de 2018 y la entrega se produjo en diciembre de 2019. 

La investigación determina que, "pese a la percepción social que hay", no existe el también denominado 'efecto imitación'. "No se ha encontrado evidencia sobre la existencia de ninguna agrupación de asesinatos ni de que la ocurrencia de un asesinato por violencia de género en un día cualquiera conlleve un incremento del riesgo en los días consecutivos", remarca.

El informe agrega que entre los 5.479 días analizados se han detectado 29 periodos puntuales de dos, tres y cuatro días en los que la cifra de crímenes fue "inusualmente mayor en comparación con la distribución diaria de asesinatos del resto del periodo estudiado" y agrega que "los análisis estadísticos realizados no han encontrado una explicación" para ello. "Aunque resulten llamativos por lo inusual del elevado número de asesinatos para lo breve de su duración, se constata que son simplemente un reflejo del efecto derivado de la mayor frecuencia de asesinatos en determinados años, meses y, muy especialmente, días de la semana", continúa. Sanz ha apuntado de hecho que durante esos 29 periodos puntuales se registraron 108 víctimas mortales, el 11,6% del total. "El 88,4% no forma parte de esos episodios llamativos o inusuales", ha insistido. 

Sobre esa cuestión temporal, la distribución mensual refleja que el verano es la temporada que más víctimas acumula -86 en julio y 81 en agosto-, seguida de enero, con 83. En el extremo opuesto se encuentra abril, con 64. Sobre la distribución semanal, destacan el domingo y el lunes como días con mayor número de asesinatos -146 y 145, respectivamente-. A partir de ahí, la frecuencia decrece hasta alcanzarse el mínimo el jueves -110-. A este respecto, los momentos de convivencia más largos se atisban como uno de los factores que pueden aumentar el riesgo.  

Los efectos de la ley contra la violencia de género

El análisis apunta además que en España, durante el periodo investigado, una mujer fue asesinada por violencia de género cada seis días, con 62 asesinatos de promedio anual. El año más dramático fue 2008, con 76 víctimas, mientras que en 2016 se registró el menor número: 49. Con datos actualizados, 2020 es ahora el ejercicio con un dato más bajo -45-, marcado por al encierro domiciliario y las restricciones de movilidad a las que obligó la pandemia del coronavirus

"Queremos aclarar que ese descenso no ha sido analizado en este estudio. El confinamiento además no puede compararse con el resto de periodos porque una situación distinta da resultados distintos", ha afirmado Rosell, que también ha querido hacer hincapié en el hecho de que en términos generales la tasa de crímenes disminuyera a un ritmo constante del 3% anual. Aquí se detectan dos intervalos diferenciados. De 2003 a 2010 el promedio fue de 68,1 y de 2011 a 2018, de 54,7.

Preguntada sobre si ese decrecimiento se puede atribuir a la existencia de la ley contra la violencia de género, aprobada a finales de 2004, Belén Sanz ha confirmado que a partir de su entrada en vigor y de que empezase a ponerse en funcionamiento, aunque con variabilidad la tendencia comienza a disminuir. "Si eso se debe a la ley habría que evaluarlo. No sé si puede haber otras razones pero también pueden ser razones asociadas a ella. Desde que está en marcha son muchas las acciones llevadas a cabo desde todo los ámbitos: judicial, educativo, de sensibilización...", ha agregado

Características del agresor y de las víctimas

Los cerca de mil casos examinados han permitido también extraer un perfil de estos asesinos: su edad media se sitúa en torno a los 46 años, son cuatro años mayores que sus víctimas y suelen utilizar un arma blanca para quitarles la vida. En el momento del suceso la relación no ha finalizado en la mayoría de las ocasiones (76,4%) y la pareja se encuentra conviviendo (64,6%). 

El 68,6% son nacidos en España y el 31,4% en el extranjero. El 75,8% tiene la nacionalidad y el 14,2% tiene regularizada su situación administrativa. Solo el 4,2% se encuentran en situación irregular. Casi dos tercios (61,4 %) no se entregaron a las fuerzas de seguridad, el 16,9% sí lo hizo, y el 21,7% se suicidó

Las mujeres tienen una media de edad de 42 años y el 67,8% son nacidas en el país. El 71,4% tiene la nacionalidad, el 16,6% tiene los papeles en regla y el 2,4% no cuentan con una situación regularizada. Aquí también se detalla que el 1,8% eran turistas.

Para determinar la información relativa a antecedentes y a la tutela institucional, el estudio abarca el periodo comprendido entre 2006 y 2017, al considerar los autores que antes carecen de los valores necesarios para extraer conclusiones. Así, en ese tiempo, una cuarta parte de las asesinadas había denunciado previamente a su agresor (26,3%) y de estas, el 77,5 % había solicitado medidas de protección. El 88,5% la obtuvieron y el 71% la tenía en vigor en el momento que le arrebataron la vida. Este grupo representa el 12,8 % del total. Estos datos vuelven a constatar que existe una situación de infradenuncias a la vez que reflejan lagunas en la protección que se ofrece a estas mujeres, aspectos que Igualdad ha admitido que se deben analizar con mayor profundidad y en los que se debe trabajar. 

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