MEZQUITA SEVILLA
Un grupo de musulmanes rezando en una mezquita de Sevilla. V. G.

La Comunidad Islámica de España quiere que el Ayuntamiento le devuelva el dinero invertido en el proyecto de construcción de una mezquita en el barrio de los Bermejales, una vez que la permanente oposición de los vecinos provocó que el alcalde revocara el acuerdo de cesión de los terrenos donde iba a levantarse. Esta semana han presentado en el registro municipal una petición formal para que les sean reembolsados 180.000 euros.

«El Ayuntamiento ya sabía que esta petición iba a llegar. En su día tuvimos que pagar una fianza por la cesión de aquellos suelos e invertir otra cantidad en elaborar un proyecto de construcción que, finalmente, no puedo llevarse a cabo», explica Malik Ruiz, presidente de la Comunidad Islámica.

Cabe recordar que tras desestimarse los suelos de los Bermejales, el Ayuntamiento le ofreció a la Comunidad otro espacio en la isla de la Cartuja. El proyecto tampoco se llevó a cabo al dictaminar el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que no era legal la cesión de terrenos públicos para la construcción de edificios de culto de las diferentes confesiones religiosas.

De ahí que el objetivo sea ahora comprar suelo privado donde poder construir una mezquita «que necesita y desea la Comunidad».

CINCO PREGUNTAS A MALIK RUIZ

1. Han perdido la esperanza de tener una mezquita? Seguimos teniendo el firme propósito de desarrollar el proyecto. Es una necesidad y un deseo de la Comunidad.

2. Pero los problemas han sido continuos? Hemos tenido dificultades, pero no nos desanimamos. Hay un equipo de la Comunidad en Sevilla estudiando diferentes posibilidades.

3. Lo que parece claro es que no habrá terrenos públicos. Tras la sentencia del TSJA ha quedado claro que no habrá ni para la mezquita ni para ninguna otra confesión.

4. En qué alternativas trabajan? Estamos buscando suelos de titularidad privada en diferentes lugares de la ciudad que nos permitan hacer un proyecto con garantías de futuro.

5. ¿Qué buscan? Suelos que se adapten al PGOU, estén en el término municipal de Sevilla y entren dentro de nuestras posibilidades económicas. No hay barra libre en el gasto.

6. ¿Temen nuevos rechazos de los vecinos? Un proyecto como éste siempre genera controversia, pero en una sociedad madura, plural y en la que se respete a todo el mundo no debe producirse un rechazo visceral.