Saber comunicarse, llegar a acuerdos, forjar un compromiso... cómo reconocer que nuestro amor en pareja es verdadero

  • Los terapeutas concluyen que ‘el secreto’ del verdadero amor consiste en no focalizar exclusivamente la relación en la atracción física sino en trabajar de forma constante y consciente otros aspectos fundamentales.
  • Según un estudio, una de cada diez parejas que lleva 20 o más años juntas sigue sintiendo la mima pasión que al principio.
Pareja
Una pareja dándose un beso.
GTRESONLINE

¿Existe el amor verdadero y duradero? Hasta no hace mucho se creía que el amor es como una especie de montaña rusa, cuya primera fase de ascenso vertiginoso no suele prolongarse más allá de un año o dos, para luego pasar a una fase de meseta o, en el peor de los casos, de descenso. Sin embargo, un estudio realizado en 2009 por un equipo de la Universidad Stony Brook en Nueva York y publicado en Times Online, determinó que hay parejas que pueden mantener la llama de la pasión encendida después de muchos años de relación.

Los expertos realizaron escáneres cerebrales a varias parejas que llevaban 20 años juntas para compararlos con los de parejas que acababan de empezar una relación y llegaron a la conclusión de que una de cada diez parejas maduras tenían la misma reacción química que las parejas que se encontraban en esa primera fase amorosa.

Pero, ¿cuál es entonces la fórmula para que la pasión, la ilusión y el amor no decaigan con el paso de los años y para distinguir el amor verdadero del que no lo es? Los terapeutas de pareja concluyen que ‘el secreto’ consiste en no focalizar exclusivamente la relación en la intensidad de la atracción física sino en trabajar de forma constante y consciente otros aspectos fundamentales para consolidarla.

Uno de los principales sería una buena comunicación entre ambos. Eso de entenderse sin necesidad de mediar palabra puede que sea posible en determinados momentos pero lo realista es pensar en que, antes o después, pueden surgir conflictos o malentendidos del todo naturales entre dos personas y que la mejor manera de solucionarlos es hablando, exponiendo cada uno su punto de vista, practicando la escucha activa con la otra parte y entendiendo que el otro también tiene sus sentimientos. Lo contrario, no hablar, no escucharse, no controlar las emociones... pueden dar lugar a comportamientos excesivamente pasionales que acabarán por hacer mella en la relación.

El punto anterior está íntimamente relacionado con la necesidad de que se establezca una relación de amistad así como un compromiso entre ambas partes. No puede dejarse todo en manos de la pasión ni de la espontaneidad. Por muy importante que sea la atracción física, una pareja también está para compartir inquietudes y preocupaciones, ayudarse mutuamente, disfrutar de su sola presencia, compartir experiencias juntos, descubrir cosas nuevas... Todo ello aporta estabilidad a la relación y trae consigo el deseo de estar con la otra persona no por necesidad ni ataduras sino de una forma libre y consciente. Son todos esos momentos los que darán pie al compromiso, a las ganas de construir algo juntos y poner en marcha planes de futuro a medio y largo plazo como irse a vivir juntos, tener hijos, mudarse a otra ciudad o país para iniciar una nueva etapa en común...

Los especialistas también consideran que para que el amor hacia el otro sea duradero y verdadero, es imprescindible que antes se trabaje el amor propio. Si una persona tiene problemas de autoestima, no se valora ni se conoce lo suficiente puede dar pie a que se establezca una relación de dependencia que estará muy alejada del verdadero amor. Una pareja no está para suplir una carencia propia ni para sanar heridas del pasado. Por eso es importante quererse a uno mismo para aprender luego a querer a los demás sin toxicidades de por medio.

También es importante no idealizar al otro ni intentar convertirlo en nuestro clon sino aprender a amarlo con todo lo que nos gusta de él pero también con sus defectos, sus errores, sus imperfecciones, sus meteduras de pata y sus sombras. Cuando se está en pareja sí importa ser realista, entender que las personas no son perfectas y que las relaciones tampoco lo son, sino que pasan por altibajos.

Saber convivir y superar esos momentos bajos de la relación es una de las mayores pruebas de que el amor entre dos personas es fuerte, real y verdadero: la capacidad de ambos para negociar y llegar a acuerdos, para ponerse en el lugar del otro y entender sus necesidades, para plantear las alternativas posibles para solucionar los problemas y para no dar la espalda a lo que está ocurriendo creando más fricciones.

Y por último, entender que una relación no se basa en un juego de poder ni en que uno esté por encima del otro sino en el equilibrio entre ambos integrantes. Si hay control por una de las partes, falta de confianza o libertad, reproches, engaños, manipulación emocional o maltrato en cualquiera de sus formas, no se puede llamar amor ni es verdadero.

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