Posado veraniego de Ana Obregón.
Posado veraniego de Ana Obregón. ARCHIVO

La conspiración en la muerte de Lennon, la idea de que el agua de la piscina se vuelve amarilla en contacto con la orina, la supuesta explosión de una prótesis mamaria de Ana Obregón en un avión o 'la chica de la curva' son algunas de las 500 leyendas urbanas reunidas en un libro por el salmantino Tomás Hijo, profesor en la Universidad de Salamanca.

El Rey, oculto tras su casco de motorista, rescató con su moto a una persona en una carretera secundaria

La obra, titulada El libro negro de las leyendas urbanas, los bulos y los rumores maliciosos (Editorial Styria), recopila leyendas antiguas a partir de Internet, de conversaciones, de la televisión y de sus propios alumnos.

La leyenda urbana más famosa, la de 'la chica de la curva', cuenta que una persona recoge a una autoestopista en una carretera apartada de la civilización, quien le advierte del peligro que tiene la siguiente curva. Ante la extrañeza del conductor, la chica le dice que conoce muy bien la curva porque murió en ella en accidente; y cuando el chófer vuelve a mirar a la joven la distracción le cuesta la vida.

La supuesta explosión de unos implantes de silicona de Ana Obregón es otra leyenda urbana
Otro de los ejemplos mencionados de esa adaptabilidad es aquella historia según la cual el Rey Juan Carlos, oculto tras su casco de motorista, rescató con su moto a una persona en una carretera secundaria, "la misma leyenda que atribuía a Federico Barbarroja, anónimo tras su yelmo, el rescate de un niño perdido en un bosque sombrío".

Una leyenda muy difundida es la de la supuesta explosión de unos implantes de silicona de Ana Obregón o la creencia popular de que si alguien se orina en una piscina será delatado por un color amarillento en el agua, algo a lo que contribuyó Santiago Segura con su película Torrente.

También hay leyendas sobre el 11-S. "Se ha llegado a comentar que el gobierno americano fue el responsable, que la Bolsa tuvo un comportamiento prebélico, que todos los judíos de las Torres Gemelas abandonaron el edificio poco antes de las explosiones, que los edificios no cayeron por el impacto de los aviones sino que se trataba de una demolición controlada", apunta Hijo.