Unidas Podemos se plantea un modelo de dos cabezas: Díaz en el Gobierno e Iglesias en el partido

  • La formación morada mira hacia el modelo del PNV, donde partido y 'lehendakaritza' están dirigidos por líderes diferentes
  • La ministra de Trabajo será la encargada de negociar al máximo nivel con Pedro Sánchez cuando sea necesario
El vicepresidente del Gobierno de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias y la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz
Pablo Iglesias y Yolanda Díaz, en una imagen de archivo.
Eduardo Parra - Europa Press

La decisión de Pablo Iglesias de dejar su puesto como vicepresidente segundo del Gobierno para encabezar la candidatura de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid inaugura una nueva etapa tanto en el Ejecutivo como, especialmente, en la formación morada. Podemos se enfrentará, siete años después de su fundación, a la paulatina salida de su líder de la primera línea nacional, un proceso que terminará, presumiblemente, con Yolanda Díaz liderando la candidatura morada en las próximas elecciones generales.

Pero Iglesias va a seguir siendo una figura de primer orden para Unidas Podemos, aunque ya no sea su cargo institucional más relevante, al menos hasta que se produzca este relevo. Aún no está decidido qué ocurrirá con el liderazgo morado en los próximos meses, y los resultados que obtenga Iglesias en Madrid serán claves para determinarlo. Sin embargo, parece que la salida de Iglesias de la Secretaría General de Podemos no se contempla como una opción a corto ni medio plazo.

Eso inauguraría un panorama inédito de bicefalia en Unidas Podemos: Iglesias lideraría el partido y marcaría las líneas maestras de la estrategia y la dirección, mientras Díaz -que no milita en Podemos, sino en el PCE- se ocuparía de las labores de Gobierno y reforzaría su perfil de cara a las próximas elecciones. Se trata únicamente de una posibilidad, ya que la dirección morada asegura estar totalmente centrada en las próximas elecciones en Madrid. Pero es una vía que, como poco, se baraja.

El de las dos cabezas no es un modelo totalmente desconocido. En partidos como el PNV lleva décadas funcionando esa división entre el partido y la lehendakaritza, y tanto el lehendakari Iñigo Urkullu como el presidente del partido, Andoni Ortuzar, son figuras fundamentales en la política vasca. Pero es obvio que dos liderazgos, y especialmente con figuras tan fuertes como las de Iglesias y Díaz, pueden generar problemas de convivencia.

No obstante, esa posibilidad no parece preocupar en la dirección de Unidas Podemos, dada la buena relación política, pero también personal, que mantienen los actuales vicepresidente segundo y ministra de Trabajo. Díaz e Iglesias se conocen desde hace muchos años, han colaborado en numerosas ocasiones y se entienden y complementan políticamente, considera la cúpula morada.

Díaz gestionará la relación con Sánchez

En cualquier caso, y más allá del debate sobre cómo se reorganizará su estructura de poder de cara a los próximos años, Unidas Podemos tendrá que afrontar un dilema más inmediato: si Iglesias seguirá siendo la figura clave en la relación con el PSOE de cara al resto de la legislatura. Y, aunque los socialistas consideran que el líder de Unidas Podemos mantendrá un papel preeminente en las negociaciones que vendrán, los morados aseguran que será Díaz la encargada de negociar al más alto nivel con el presidente Pedro Sánchez en representación de los morados cuando sea necesario.

De ahí que Unidas Podemos no considere demasiado relevante que la titular de Trabajo vaya a ser vicepresidenta tercera del Gobierno en lugar de segunda, como lo es Iglesias. Es cierto que en el seno de la coalición morada no ha gustado esta decisión y que se achaca a la presión de la ministra de Economía, Nadia Calviño, que ascenderá a vicepresidenta segunda. Pero también lo es que, según insisten en Unidas Podemos, los morados no han perdido competencias y al final Díaz será la encargada de sentarse frente a frente con Sánchez.

El estilo de la ministra de Trabajo no puede ser más diferente del de Iglesias. El hasta ahora vicepresidente se siente cómodo en el cuerpo a cuerpo, no ha tenido problemas en exteriorizar los desacuerdos con el PSOE y considera la presión pública un método de conseguir acercar a los socialistas a sus posiciones. Por el contrario, Díaz ha hecho gala de lo contrario en el año que lleva como ministra: máxima discreción en lo relativo a las negociaciones, búsqueda del acuerdo con la patronal incluso aunque no sea necesario y un tono mucho más sosegado.

Pero este estilo más calmado no implica que la titular de Trabajo sea menos tenaz en sus planteamientos, aseguran en Unidas Podemos. Durante el año de pandemia, Díaz no ha dudado en enzarzarse en varias batallas con los empresarios o con Calviño, algunas ganadas -como las diferentes prórrogas de los ERTE sin ceder ante algunas de las principales reivindicaciones patronales- y otras perdidas -como la subida del salario mínimo para 2021-. Quien piense que la sucesora de Iglesias va a ser más manejable para el PSOE, consideran los morados, se equivoca. 

Está por ver si el estilo menos polarizador de Díaz permite a Unidas Podemos morder en el electorado del PSOE y salir del estancamiento que sufre en las encuestas, donde se mantiene más o menos en los mismos porcentajes desde hace meses. Lo cierto es que genera más simpatías o, al menos, menos antipatías en el electorado, ya que las encuestas del CIS la muestran como una de las ministras mejor valoradas. De lo que no hay duda es de que Iglesias, pese a su paso atrás, va a seguir teniendo un papel central en el espacio político morado.

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