Demuestran en Salamanca la relación entre discapacidad intelectual y osteoporosis

  • Investigadores de la Universidad y el Clínico trabajan en este estudio.
  • Trabajan en el envejecimiento precoz de este colectivo.
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Profesor Doctor José Antonio Mirón (C), de la Universidad de Salamanca, en companía de su equipo de investigación, Clara Cieza y Joaquín Sergio Lima Neto
Profesor Doctor José Antonio Mirón (C), de la Universidad de Salamanca, en companía de su equipo de investigación, Clara Cieza y Joaquín Sergio Lima Neto
Lukasz Michalak / ICAL
Un estudio realizado por científicos salmantinos de diversas áreas arroja, en sus primeras conclusiones, que las personas con discapacidad intelectual tienen una alta prevalencia de osteoporosis y ospeopenia, que, según explicó el director del proyecto, José Antonio Mirón, es "probablemente" tres o cuatro veces mayor que en el resto de la población.
Queremos conocer los factores biológicos que determinan o condicionan un envejecimiento precoz
Según explicó Mirón, lo que pretenden con esta investigación es "conocer los factores biológicos que determinan o condicionan un envejecimiento precoz en personas adultas con discapacidad intelectual", ya que, aseguró, en la actualidad la esperanza de vida de este colectivo es de 20 años menor y ronda los 60 o 65 años.

A lo largo de la investigación, añadió que se vio que, "desde el punto de vista del envejecimiento óseo", las personas con discapacidad intelectual de entre 35 y 45 años tienen "factores de riesgo" y, aunque no han llegado a tener osteoporosis, si presentan osteopenia", que es un marcador de riesgo de osteoporosis y de fracturas, en un alto porcentaje.

Asimismo, informó que el estudio es pionero y nunca antes se había analizado esta cuestión desde el punto de vista biológico y con una muestra de más de 60 personas, mientras que el equipo de trabajo salmantino ha realizado un total de 122 pruebas, gracias a la colaboración de la asociación Asprodes Feaps Salamanca.

Confirmación genética

Aunque reconoció que aún hay que continuar con una segunda parte del proyecto, para "confirmar genéticamente" algunas de las conclusiones, que no quiso avanzar hasta tener resultados definitivos, destacó que la investigación confirma "aquello que ya se sabía" y es que las personas con discapacidad intelectual tienen "una alta prevalencia de factores de riesgo de enfermedades crónicas".

Mirón informó que en este aspecto "probablemente intervenga el factor genético", pero sobre todo manifestó que "también interviene el estilo de vida" y por tanto informó que se pueden "paliar" algunos aspectos del envejecimiento precoz de estas personas, que es precisamente el objetivo que persiguen, el utilizar estas conclusiones para elaborar programas preventivos que mejoren su calidad de vida.

En concreto, señaló que todas las personas pueden tener "una vulneración genética", pero dependiendo de lo que se haga, de lo que se coma y del ejercicio físico, "se tendrán unos u otros problemas".

En cuanto al equipo que forma parte del trabajo, informó que participan profesionales del Hospital Clínico y de la Universidad de Salamanca, entre ellos Rogelio González Sarmiento, que se encarga de los estudios genéticos, Javier del Pino y José Ignacio Calvo, para la parte osteomuscular, José María Criado en el apartado neurológico y los investigadores Clara Cieza y Joaquín de Lima.

Este especialista avanzó que esperan dar por finalizado el proyecto y obtener las conclusiones definitivas el próximo mes de junio. Mirón recordó además que la investigación está financiada por el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, a través del Instituto de Mayores y Servicios Sociales (Imserso), y avanzó que la dimensión del proyecto será "grande", tanto en términos académicos, como en el asistencial y preventivo.

Un enfoque integral

Mirón criticó que "hasta ahora se ha estudiado poco a las personas con discapacidad intelectual" y en su opinión aunque ahora se habla mucho de la dependencia, aseguró que se le da "un enfoque social, no un enfoque integral".

Este especialista explicó que en su caso decidió iniciar esta línea de investigación hace seis años, por el hecho de que son "tres millones y medio de personas", 160.000 en Castila y León, a las que les afecta, es decir, un nueve por ciento de la población y aseguró que "puede hacerse mucho por el bienestar de estas personas".

Aunque reconoció que "se hizo un gran esfuerzo por parte de la Administración en el año 1982", denunció que "a partir de ahí" la sociedad se ha "relajado" y añadió que "hay que seguir trabajando", tanto en el ámbito de la investigación, como en la formación.

Ante esta situación, valoró que la investigación es fruto de "un trabajo en equipo y a parte de la pura investigación, su objetivo es mejorar la vida y sobre todo de la calidad de vida de las personas con discapacidad, que aportan mucho a la sociedad y hay que devolverles algo de lo que aportan".

Por último, manifestó que, "como profesionales", tienen que preocuparse "de todos, no solo de los guapos y de los altos".

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