Grupos de jóvenes 'tirapiedras' atacan a conductores en una zona de la M-30

Así quedó el cristal del coche de Luis Rafael tras recibir una pedrada.
Así quedó el cristal del coche de Luis Rafael tras recibir una pedrada.
LUIS RAFAEL PINAR

El tramo de la M-30 entre el túnel de Costa Rica y el puente de Ramón y Cajal va camino de convertirse en un punto negro de circulación. Pero no por la intensidad del tráfico ni por las malas condiciones de la calzada. El peligro está en los grupos de vándalos adolescentes que se dedican a tirar piedras a los coches que pasan por la carretera. "Estas gamberradas son habituales, es algo cíclico y difícil de controlar", según fuentes de la Jefatura de Policía.

Siempre veo piedras en la calzada

Después de tres meses sin actuar, varios vehículos han sido alcanzados por las pedradas en las últimas semanas. Luis Rafael Pinar, de 37 años, es uno de los afectados: "Conducía por la M-30 y a la altura de la calle Eucalipto llovieron las piedras. Me destrozaron el cristal y se llenó el coche de esquirlas (ver foto)" , contó a 20 minutos después de poner una denuncia. "Paso mucho por allí y siempre veo piedras en la calzada", añadió.

"¿Y si doy un volantazo?"

El caso de Javier de la Rosa, de 27 años, pudo ser más grave: "Iba con el coche con mi novia de copiloto y dejaron su puerta abollada. Si llega a entrar la piedra por la ventana, el impacto habría sido brutal. ¿Y si llego a dar un volantazo?".

La Policía dice que los autores de estos actos son chavales de 13 a 15 años que lanzan sus proyectiles aprovechando los huecos abiertos entre las pantallas antirruido del lateral de la carretera. Luis Rafael, una de las víctimas, pudo ver que sus agresores "iban bien vestidos, no tenían pinta de niños marginales, como se puede pensar; más bien parecían hijos de ricos de los chalés de la zona (Chamartín)".

La gente no suele denunciar estas cosas

Ésta no es la primera vez que ocurre. En noviembre ya se detectó un repunte de lanzamientos de piedras desde el puente de Ramón y Cajal, y se puso una patrulla para controlar. "Después hubo unas semanas tranquilas, pero ahora volvemos a tener noticias suyas, aunque la gente no suele denunciar estas cosas", según fuentes de la Jefatura. Ahora, la Policía descarta poner de nuevo un servicio especial de vigilancia en la zona, ya que "las patrullas habituales de la zona son suficientes".

Los automovilistas alertan del peligro de estas acciones. "Hay que tomárselo en serio; no vale con decir que son niños, porque pueden provocar muertes", explica el presidente de Automovilistas Europeos, Mario Arnaldo. Por ello, cree que la solución sería "poner videovigilancia para disuadir y más patrullas policiales para controlar".

Por su parte, el secretario del sindicato policial SUP en Madrid, Felipe Brihuega, plantea colocar patrullas fijas de vigilancia en el área y pantallas protectoras en los puentes y laterales de la M-30 "para evitar desgracias".

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