Un año del primer Pleno del Congreso con España confinada, con miedo y sin mascarillas

Valentina, una de las empleadas del Congreso, limpia el estrado del hemiciclo tras la intervención de Pedro Sánchez en el pleno extraordinario por el coronavirus.
Valentina, una de las empleadas del Congreso, limpia el estrado del hemiciclo tras la intervención de Pedro Sánchez en el pleno extraordinario por el coronavirus.
EP

Sin mascarillas, con miedo y con mucha preocupación comenzaba hace un año el primer Pleno del Congreso que se convocaba con España confinada. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, debía dar cuenta de un estado de alarma que sería el segundo en más de 41 años de vigencia de la Constitución.

Aquel Pleno al que acudía una treintena de diputados, todavía inconscientes de las 72.910 muertes por covid que vendrían después (según datos de Sanidad) mostró la imagen de que todos somos igual de vulnerables y por eso la frase más repetida entre ellos ese día era: "¿Cómo te encuentras?". Un tono de unidad que un año después y con el virus aún activo ha desaparecido.

"Lo más humano que vi de todos nosotros es que de forma sincera e incluso cariñosa nos alegrábamos de vernos. Nos preguntábamos cómo estábamos y cómo estaban los nuestros. La sensación era de tregua en la batalla", señala la diputada de Ciudadanos María López.

La pandemia llevó a la suspensión de las actividades parlamentarias el 12 de marzo cuando la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, anunció, que aunque "el Congreso no se cierra", la actividad se cancelaba durante quince días. Unos días antes varios diputados de Vox habían dado positivo en coronavirus.

Aquel día también se reactivó el voto telemático y se amplió para todos los diputados y toda clase de iniciativas, ya que hasta el momento solo se permitía para casos de bajas por maternidad, paternidad o por enfermedad grave y se ceñía a la toma en consideración de proposiciones de Ley o Reales Decretos Ley.

Meritxell abría la sesión del 18 de marzo con semblante serio y algo desencajado. Destacaba las "inusuales condiciones" en las que se celebraba ese Pleno y mostraba en su nombre y en el de todo el hemiciclo el pesar y las condolencias por los fallecidos.

Los aplausos del presidente del Gobierno, de los cinco ministros que le acompañaban (Carmen Calvo, Salvador Illa, Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y José Luis Ábalos) y de todos los presentes resonaron en la sala.

"Hay momentos que marcan vidas enteras, las nuestras y las de los ciudadanos a los que servimos, y aquellas primeras sesiones de la pandemia ya son parte, sin duda, de nuestras vidas", relata  la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, al tiempo que la diputada del PP Ana Beltrán incide en que "vivíamos una tragedia y sentía que de nuestras acciones dependía la vida de muchos españoles".

El líder de Más País Íñigo Errejón coincide en que "sabíamos que estábamos pisando horas históricas y a todos nos sobrecogía la situación".

Lo cierto es que todos los diputados han señalado  que entonces les pudo el sentimiento de deber y de responsabilidad por proteger a los españoles y han coincidido en que tenían la sensación de vivir una película de terror.

Mikel Legarda, del PNV recuerda que el "ambiente era tenso, pero puesto en relación con la densidad que tenemos ahora, parece hasta ingenuo. Entonces teníamos dudas de si la situación a la que nos enfrentábamos podría llegar a unir a los partidos políticos, pero eso ahora queda lejos".

"Entendí que acudir a ese Pleno esa era mi obligación, igual que hicieron los camioneros, los sanitarios, la gente que trabajaba en los supermercados", puntualiza el diputado de Compromís Joan Baldoví que desvela que cogió su furgoneta y con carretera y manta (literal) se plantó en el Congreso para alojarse en su despacho durante unos días.

"Comía y cenaba de táper solo en el despacho, porque además los bares estaban cerrados. El Congreso, a mí que soy maestro, me recordaba al primer día de las vacaciones de verano, cuando los niños ya se han ido y los maestros nos quedamos allí haciendo trabajo administrativo", ha confesado.

En ese primer hemiciclo semivacío de hace un año no se imponían todavía las mascarillas y la lejía sustituía al gel hidroalcohólico.

Los ujieres llevaban guantes y Valentina Cepeda era la ujier encargada de desinfectar la tribuna cada vez que subía un diputado.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento