Día Mundial del Sueño 2021: ¿por qué no puedo dormir si tengo sueño?

Los síntomas del jet-lag pueden durar hasta dos días.
Cerca del 45% de la población mundial tiene problemas de sueño.
GTRESONLINE

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más comunes entre la población y es que, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), más de un 30% de la población en España se despierta con la sensación de no haber tenido un sueño reparador o terminan el día con demasiado cansancio. 

Este es un problema que afecta a nivel global, ya que se estima que hasta un 45% de la población en todo el mundo tiene trastornos o dificultad para conciliar el sueño, según la Sociedad Mundial del Sueño. Incluso estando cansados o con ganas de dormir, en ocasiones resulta imposible. Pero, ¿por qué ocurre? Existen diversos factores que pueden alterar la calidad del sueño y que nos impiden dormir, siendo el estrés uno de los protagonistas.

¿Cuáles son las causas más comunes?

Como explican los especialistas de la Clínica Mayo, una de las causas más frecuentes del insomnio crónico es el estrés asociado a "las preocupaciones con el trabajo, la escuela, la salud, las finanzas o la familia". Todo ello puede "mantener la mente en actividad durante la noche". 

Por otro lado, los malos hábitos del sueño como "horarios irregulares, siestas, actividades estimulantes antes de acostarse, un entorno incómodo y el uso de la cama para trabajar o mirar la televisión" también pueden dificultar la conciliación del sueño. Asimismo, el uso de dispositivos tecnológicos como el móvil, el ordenador o los videojuegos "pueden afectar al ciclo del sueño".

La falta de sueño puede deteriorar "la función cognitiva y ejecutiva".

Otro motivo que puede impedir el sueño durante la noche es la alimentación en exceso antes de ir a la cama. Por eso, los expertos recomiendan cenar de forma ligera para evitar, además, problemas como la acidez estomacal o el flujo retrógrado de ácido.

Cabe destacar que el insomnio crónico también puede estar asociado a determinadas enfermedades o a la ingesta de algunos fármacos. La cafeína, el alcohol y el tabaquismo también pueden ocasionar problemas para dormir.

¿Cuáles son las consecuencias de la falta de sueño de calidad?

Dormir lo suficiente y con calidad es fundamental para multitud de procesos fisiológicos y "se ha demostrado que la reducción de la duración del sueño causa, a corto plazo, deterioro en la función cognitiva y ejecutiva", advierte la doctora Ana Fernández Arcos, Coordinadora del Grupo de Estudio de Trastornos de la Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN) con motivo del Día Mundial del Sueño.

Así, el sueño está involucrado en "la consolidación de la memoria, la regulación hormonal, el control de la respuesta inmune e inflamatoria, la regularización vascular o el procesamiento emocional", entre otros. Por otro lado, la mala higiene del sueño a largo plazo puede provocar "una mala salud cerebral, aumentando el riesgo de padecer enfermedades neurológicas", añade la experta. 

Cansancio, fatiga o irritabilidad son algunos síntomas de un sueño poco reparador.

En este sentido, si el sueño no es reparador puede ocasionar problemas durante la vigilia como una pérdida de concentración, cansancio, fatiga e incluso irritabilidad. Un mal descanso produce un desgaste físico y mental que empeora la calidad de vida y dificulta las relaciones sociales, además de ser un factor de riesgo de determinados trastornos como la ansiedad o la depresión.

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