Víctor lo ha perdido todo en el terremoto: "Estamos vivos, pero se nos cayó el futuro"

Los bomberos continúan con las tareas de rescate tras el terremoto que ha sacudido el centro de Italia.
Los bomberos continúan con las tareas de rescate tras el terremoto que ha sacudido el centro de Italia.
EFE

Víctor, natural de Lucena (Córdoba), se casó hace un año con Chiara y se fueron a vivir a la ciudad de ella, L'Aquila. Allí vivían en una casa en pleno centro histórico, la zona más afectada por el terremoto que ya ha costado la vida a 281 personas.

Están vivos, al igual que toda la familia de su mujer, pero lo han perdido todo. Víctor ha vuelto este miércoles a L'Aquila (habían sido realojados junto a otros vecinos en un hotel de Pescara, otra ciudad de Abruzzo) y ha relatado por teléfono a 20minutos.es el reencuentro con las ruinas de lo que era su hogar.

"Los muros no han resistido, sólo se ha mantenido en pie una habitación y no nos han dejado entrar en la casa", explica este andaluz residente en Italia desde hace tres años. Junto a su mujer, ha regresado a su hogar para recoger las pocas cosas de valor que se pueden salvar de los escombros, ya que al drama del terremoto se suma el oportunismo de los saqueadores que aprovechan el miedo a nuevas réplicas.

Las palabras manan de su boca con interrupciones por la emoción; mientras habla con 20minutos.es, observa lo poco que queda de su ciudad: "Hay más casas en el suelo que en pie".

"Ahora todo lo que tengo es un pijama"

Y es que Víctor no sólo ha perdido su casa, también su forma de ganarse la vida. Trabaja como

diseñador gráfico y su estudio se encontraba en la casa que ahora está en ruinas. Allí también tenían un pequeño 'bed and breakfast' donde ofrecían alojamiento y desayuno a un precio barato. "
Estamos vivos, pero se nos ha caído el futuro... sin trabajo, en la calle... no sabemos qué será de nosotros". "Ahora todo lo que tengo es un pijama", prosigue, expresando su temor ante un futuro incierto.

Víctor tiene
recuerdos confusos de la noche del terremoto: "Cuando todo empezó, estaba despierto y acaba de meterme en la cama. No nos dio tiempo a reaccionar, fue como una bomba". "Tuve que coger a mi mujer, que estaba en la cama con fiebre; mientras la sacaba se cayó un bloque de pisos,
mi casa se estaba derrumbando delante de mí... tengo muchos recuerdos confusos, la situación fue dantesca, la gente gritando, sentí impotencia, era de noche, había mucho polvo, salimos descalzos corriendo entre los escombros, el 'shock' fue tan grande...", prosigue.

"
Lo peor es el miedo. Nadie nos asegura que no se vuelva a repetir", asegura tras sentir un nuevo temblor de tierra durante la conversación. Diversas réplicas
han ido sucediéndose tras el seísmo ocurrido en la madrugada del lunes: "Incluso nuestro hotel en Pescara, a 200 kilómetros de aquí, se mueve. Hemos terminado
durmiendo en los coches", explica Víctor.
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