Inmigrante albino
Moszy llegó a la playa de la Tejita (Tenerife) junto a otros 60 inmigrantes que sufrían hipotermia. AP Photo/Carlos Moreno
El inmigrante albino que llegó en una patera el pasado 29 de marzo a Canarias ha solicitado asilo porque teme ser asesinado y devorado en un
ritual de brujería si es repatriado a Benín, de donde dice proceder, expediente que será tramitado por Comité Español de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Su caso encaja en uno de los cincos motivos contemplados en la Convención de Ginebra

Moszy, de apenas 18 años, el segundo albino africano que ha llegado a Canarias en un cayuco, permanece encerrado en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Hoya Fría tras pasar por el juzgado, donde se le comunicó que sería devuelto a su país

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ya ha movilizado sus servicios jurídicos, dado que su caso encaja en uno de los cincos motivos contemplados en la Convención de Ginebra para la concesión de asilo: raza, nacionalidad, religión, pertenencia a grupo social u opiniones políticas.

Albinos en África

Los albinos en África son considerados un mal augurio o un factor de buena suerte. Por un lado son una carga cuando están vivos porque necesitan cremas de protección solar, gafas negras y ropas para estar completamente tapados. Por otro, una vez muertos son una fuente de riqueza, ya que cada parte de su cuerpo es usada para rituales de brujería. Con algunos órganos se elabora muti, un bebedizo que trae fortuna, los dedos sirven como amuletos y por una pierna puede llegar a pagarse hasta cerca de dos mil euros.

En líneas generales son repudiados y expulsados de sus clanes, lo que ha originado la creación de varias ONG que acuden en su ayuda. La canadiense Under the Same Sun advierte de las matanzas que sufren los albinos en Tanzania, donde cada año son asesinados entre 60 y 70 de ellos en rituales.