Más de 200 trabajadores de Bosch se concentran contra el cierre de una planta en Barcelona

Archivo - Edificio de Bosch
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BOSCH - Archivo

Más de 200 trabajadores de Bosch han cortado el paseo de Pujades de Barcelona desde las 09.30 horas para protestar contra el cierre de la planta de Lliçà d'Amunt, que dejará sin trabajo a 336 personas

En un inicio, el comité de empresa había convocado una concentración a las puertas del Parlament de Catalunya, pero han acabado cambiando de ubicación porque la policía ha limitado el acceso al Parc de la Ciutadella.

Precisamente, este viernes se constituye la cámara catalana después de las elecciones del 14-F. Una representación de la plantilla sí que ha podido entrar y se ha reunido con el presidente del Parlament hasta este viernes, Roger Torrent, para reclamar que la administración trabaje para revertir un cierre de una de las fábricas más grandes y que genera más actividad en la comarca del Vallès Oriental.

"No nos lo esperábamos, la filosofía de Bosch ha sido siempre negociar, pero en este caso de la noche a la mañana nos han dicho que van a cerrar la planta a finales de año. Los motivos que nos dan son económicos por la bajada del mercado del sector de la automoción, pero la empresa tiene unos beneficios de 1.900 millones y lo que hacen es una deslocalización a la planta de Polonia. No se entiende", explica Carmelo Martín, representante de la UGT y miembro del comité de la planta.

Esta semana se han reunido con el vicepresident en funciones de president, Pere Aragonès, y con el conseller de Treball de la Generalitat, Chakir El Homrani. Martín admite que con la reforma laboral "poca cosa pueden hacer las administraciones" para frenar situaciones como esta. El representante de la UGT ha asegurado que "no hay un problema de carga de trabajo" porque la empresa tenía pedidos hasta 2027.

El proceso de consultas del expediente de regulación de empleo (ERE) ha de empezar el próximo jueves y ha de alargarse como mínimo un mes.

El proveedor de componentes por la industria del automóvil anunció el 25 de febrero que tenía la intención de cerrar la planta de Lliçà por el poco volumen de mercado del producto que fabrican, los servofrenos convencionales al vacío, en detrimento de los electromecánicos, que usan los vehículos electrificados, eléctricos y los motores de combustión más eficientes. La producción que actualmente asume la fábrica vallesana la asumirá la planta de Breslau, en Polonia.

La decisión de la multinacional se suma al cese de actividad de la planta de Castellet i la Gornal que se ha fijado en noviembre de 2021.

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