Ocho padres y profesores chinos han sido encarcelados después de que se demostrase que se había servido de aparatos de tecnología punta para ayudar a los estudiantes en los exámenes, según recoge el diario The Guardian.

Los "conspiradores" usaban auriculares inalámbricos para trasmitir las respuestas correctas a los examinandos que se presentaban al Gaokao, una prueba de cuyo resultado depende el futuro de 10 millones de jóvenes de 18 años.

La seguridad que rodea a la prueba es tan fuerte que los pliegos de exámenes son custodiados por guardias armados y son clasificados como “alto secreto” por las autoridades educativas chinas. Las personas involucradas en la red fraudulenta han sido condenadas a penas de entre 3 meses y 6 años de cárcel por obtención ilegal de material secreto.

No se conoce por el momento si algún estudiante de los presuntamente favorecidos ha sido castigado. El periódico local The Legal Daily informa de que los padres comenzaron con esta práctica fraudulenta en 2007 porque los logros de sus hijos "no eran lo suficientemente buenos".

Después de acordar con un profesor la entrega del contenido de los exámenes, pagar a otros estudiantes para que resolvieran las preguntas, los progenitores se instalaron cerca del lugar donde se realizó la prueba para trasmitir por transistor las respuestas a los chavales.El engaño fue destapado después de que la Policía percibiera "señales anormales de radio" en los alrededores.

El Gaokao es un examen que dura dos días. La prueba es la clave de la movilidad social en China y determina si los jóvenes podrán o no ingresar en las universidades que previamente han elegido (un método similar a la Selectividad en España).