Anders Fogh Rasmussen
Anders Fogh Rasmussen, nuevo secretario general de la Alianza Atlántica. AGENCIAS

El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, será el próximo secretario general de la OTAN, tras el acuerdo alcanzado este sábado entre los jefes de estado o gobierno aliados según informaron fuentes de la organización.

"Haré todo lo posible por estar a la altura", dijo Rasmussen tras ser presentado ante los medios por el actual secretario general de la Alianza Atlántica, Jaap de Hoop Scheffer, cuyo cargo expira el 31 de julio.

Scheffer consideró el nombramiento "extraordinariamente importante" tras una "muy larga discusión" en la que el resto de los aliados han logrado "apaciguar los temores de Turquía", que se oponía a la candidatura del político danés.

Los líderes lograron convencer finalmente a Ankara, que criticó la actitud de Rasmussen durante la llamada "crisis de las viñetas" de Mahoma publicadas por diarios daneses y por no haber prohibido las emisiones de una televisión kurda desde su país.

Al final, tras intensas discusiones bilaterales y multilaterales durante el viernes por la noche y la mañana de hoy, los gobernantes han logrado el consenso necesario para que el primer ministro danés suceda a De Hoop Scheffer.

Hasta el mismo viernes, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, expresó su "opinión personal" de que la elección del político danés "sería un acontecimiento negativo", pero ese rechazo chocó con el empeño de la jefa del Gobierno alemán, Angela Merkel. 

Aliado fiel de Bush

Anders Fogh Rasmussen es conocido como un hábil negociador y un político pragmático que fue aliado fiel del anterior presidente de EEUU, George W. Bush, durante su permanencia al frente del Gobierno.

Rasmussen potenció al máximo la relación con EEUU: ignoró la falta de mandato de la ONU y a la oposición aprobando el envío de tropas a Irak y apoyó desde el principio la misión en Afganistán. Rasmussen aseguró en 2003 que Irak tenía armas de destrucción masiva y que eso justificaba el ataque, aunque cuando se demostró que la realidad era otra negó que Dinamarca hubiera ido a la guerra por esa razón sino porque el entonces presidente iraquí, Sadam Husein, no colaboraba con la ONU.

La negativa a admitir errores es una acusación muy común de la oposición contra él, como su escasa propensión al diálogo y la arrogancia. Esos rasgos asomaron de nuevo en la "crisis de las caricaturas", cuando la publicación en 2005 en un diario de unas viñetas de Mahoma causó un conflicto con el mundo islámico, la mayor crisis diplomática vivida en Dinamarca desde la Segunda Guerra Mundial.

Rasmussen se erigió en defensor de la libertad de expresión y se negó a disculparse. Hasta su predecesor al frente del Partido Liberal y mentor, Uffe Ellemann-Jensen, criticó su actitud, que Turquía no ha olvidado al objetar hasta hoy su nombramiento al frente de la OTAN.