'Baby crack' en España: la pandemia causa el menor número de nacimientos desde 1941, en plena posguerra

Nacimiento, bebé, unidad neonatal Hospital Guadalajara
Nacimiento, bebé, unidad neonatal Hospital Guadalajara
EUROPA PRESS/SESCAM - Archivo
Nacimiento, bebé, unidad neonatal Hospital Guadalajara.

Incertidumbre, ausencia de contacto, precariedad, crisis económica… las consecuencias de la pandemia han hecho mella en una natalidad que ya venía mermada de la anterior crisis económica. El número de nacimientos en España se desplomó a finales de año hasta alcanzar la cifra más baja desde 1941: en diciembre de 2020 solo nacieron 23.226 niños, un 20,4% menos que el mismo mes de 2019.

España ya venía registrando una tendencia a la baja en los últimos años, en los que, mes a mes, se notificaba una bajada de nacimientos considerable. Ahora, los estragos de la pandemia de coronavirus han terminado por acusar ese descenso, que refleja en gran parte la situación de una población tremendamente afectada por la crisis y condicionada por la ausencia de certidumbre sobre el futuro.

Así, en noviembre de 2020 la tasa interanual de nacimientos se redujo más de un 10%, alcanzando descensos superiores al 20% en diciembre de 2020 y en enero de 2021, según la Estimación Mensual de Nacimientos de la Estadística experimental publicada este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE). 

Por comunidades autónomas, el número de nacimientos descendió en enero de 2021 en todas las comunidades autónomas respecto al mismo mes del año pasado. Las mayores disminuciones se dieron en Cantabria (-27,9%), Principado de Asturias (-24,7%) y Comunidad Valenciana (-24,5%), además de en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Por el contrario, los descensos menos acusados se registraron en La Rioja (-2,6%), Aragón (-10,7%) y Comunidad Foral de Navarra (-12,9%).

Crisis, incertidumbre y ausencia de contacto: las tres causas

"Aquí lo que se demuestra es que, por encima de los instintos sexuales, por encima de la biología, la cultura y la economía son en gran medida los que conforman nuestro comportamiento individual y colectivo", explica a 20minutos Roberto Barbeito, catedrático de Sociología de la Universidad Rey Juan Carlos. Y es que la incertidumbre que ha causado la pandemia en los ciudadanos, que ignoran cómo van a ser los próximos meses o años o el tiempo que va a durar esta crisis sanitaria, “ha supuesto un factor muy importante en esa reducción de nacimientos”.

Además, hay que tener en cuenta también que, debido a la vía de contagio del virus, se ha eliminado de la ecuación un factor muy importante a la hora de tener hijos: el contacto físico. "La pandemia ha reducido los contactos entre aquellas personas que no eran convivientes, pues ha disminuido las posibilidades de encuentro", apunta el sociólogo, añadiendo que incluso las propias aplicaciones de citas –"aunque han sido muy usadas"-, no se han utilizado tanto con el propósito de favorecer encuentros, "sino de facilitar otro tipo de reuniones de compañía virtual".

Quizás una de las razones más tangibles sea la crisis económica derivada de la sanitaria. Si bien ha habido amplios grupos que han conseguido mantener su estabilidad laboral, que han podido teletrabajar; muchas otras familias de autónomos, pequeños empresarios y trabajadores por cuenta ajena, han perdido sus fuentes principales de ingresos. "Se ha producido un deterioro económico para una proporción muy grande de la población, y eso es un factor fundamental en parejas ya constituidas, sean convivientes o no", señala Barbeito.

Dos crisis, dos batacazos a la natalidad

"Llevamos tiempo registrando caídas de los nacimientos, debido en parte a la disminución de la población en edad de tener hijos y a que esta población cada vez quiere tener menos. Entonces, en un contexto en el que ya venía debilitándose el número de nacimientos, ahora tenemos una crisis que entró en nuestras vidas de manera muy abrupta y que incluso obligó a frenar en muchos casos los planes de reproducción", cuenta a 20minutos el director del Centro de Estudios Demográficos de la UAB (CED), Albert Esteve.

España todavía estaba recuperándose de la recesión de 2008 cuando se vio golpeada por la pandemia. Los efectos de la anterior crisis todavía estaban muy presentes en distintos ámbitos, y entre ellos la natalidad, que se fue reduciendo considerablemente desde entonces. "Lo primero que se redujo en España fue la inmigración, y los inmigrantes eran contribuyentes de primer orden a efectos de natalidad. Entonces, con la crisis de 2008, se produjo una reducción de inmigración y, al mismo tiempo, una emigración de jóvenes españoles a terceros países", explica el sociólogo Roberto Barbeito, asegurando que esto "ha tenido unos efectos muy duraderos que ahora se suman a la crisis de la pandemia".

Una vacuna para la natalidad

Como han señalado los expertos, el estado de la economía, la certidumbre y, en este caso, la evolución de la pandemia, son los factores más influyentes en la natalidad. Por tanto, son también las razones que condicionarán, o no, a una progresiva recuperación de la natalidad perdida. "Es de suponer que habrá un ligero repunte tan pronto haya un poco más de certidumbre respecto a la pandemia y a la situación económica. Yo sospecho que habrá un relativo repunte. Pero muy suave, no va a ser un boom", asegura Barbeito.

"No tenemos una vacuna que haga que la gente de golpe encuentre casa, trabajo, pareja y dinero"

Albert Esteve, por su lado, coincide en que se necesitará una recuperación económica para que se produzca una reactivación de la natalidad, pero fija ese horizonte lejos, pues los efectos negativos de la pandemia (económicos y sociales) durarán más que la propia crisis sanitaria. "A diferencia de la mortalidad, que cuando estemos vacunados se reducirá considerablemente -y, de hecho, se notará con mayor fuerza en los años siguientes porque no morirá toda la gente que ha muerto prematuramente este año-, la recuperación de la fecundidad no seguirá el mismo ritmo", asevera Esteve. 

"No tenemos una vacuna que haga que la gente de golpe encuentre casa, trabajo, pareja y dinero", añade. El antídoto, por tanto, de esa reducción de la natalidad, deberá estar compuesto por una seguridad económica y una reducción de la precariedad, de todos los sectores, pero sobre todo del de los jóvenes, "que son los más perjudicados".

"Hay una brecha entre lo deseado y lo realizado"

Estas cifras, al fin y al cabo, son el síntoma de un problema enquistado en la sociedad que dificulta y retrasa la emancipación y la posibilidad de poder contar con los recursos necesarios para poder tener hijos. Porque no es que no quieran tener hijos, sino que por diversas razones, la decisión se pospone o, directamente, se anula.

"Sabemos que, a la gente, cuando se le pregunta si desea tener hijos, sí que quiere, y de hecho hay una fuerte preferencia por los dos hijos. Por lo tanto, lo que también ocurre es que hay una brecha entre lo deseado y lo realizado", destaca el director del CED. Esteve explica que, aparte de la pérdida de población que pueda experimentar España por esa reducción de nacimientos, es una "lástima" que "una sociedad pierda prácticamente la mitad de su potencial reproductivo". 

"Es grave que en una sociedad aparentemente rica como la española los jóvenes no puedan reproducirse todo lo que hubieran querido", añade, asegurando que tan solo el 8% de los jóvenes afirma no querer tener hijos, pero en realidad "el 30% se va a quedar sin tenerlos". "Es una brecha muy grande", concluye.

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