Barcelona atiende casi el mismo número de migrantes que antes de la pandemia, a pesar del cierre de fronteras

  • El servicio para inmigrantes del Ayuntamiento de Barcelona atendió a 19.001 personas en 2020.
  • La mayoría de usuarios provienen de Latinoamérica y se encuentran en situación irregular.
  • El consistorio opina que el Estado no utiliza correctamente los fondos de Migración que llegan de la UE.
Una persona sale de un edificio del SAIER en Barcelona, en una imagen de archivo.
Una persona sale de un edificio del SAIER en Barcelona, en una imagen de archivo.
ACN

La pandemia paralizó repentinamente la llegada de personas migrantes a Barcelona durante el 2020. El cierre de fronteras y la caída de la movilidad internacional hizo que los servicios de inmigración del ayuntamiento previeran un importante descenso del número de personas que iban necesitar su atención. No obstante, la bajada fue mucho menos significativo de lo esperaban.

El Servicio de Atención a Inmigrantes, Emigrantes y Refugiados (SAIER) del Ayuntamiento de Barcelona atendió a un total de 19.001 personas el año pasado, solo un 8% menos que en 2019, y un 42% más que hace cinco años. El motivo es que las personas migrantes que ya vivían en la ciudad han sufrido un incremento de su vulnerabilidad por la crisis, y eso les ha llevado a pedir ayuda por primera vez.

El SAIER es un servicio municipal que inauguró el Ayuntamiento de Barcelona en 2016 para atender exclusivamente a personas que llevan menos de dos años en la ciudad y que no están arraigadas. Otros casos ya serían competencia de los servicios sociales.

El confinamiento les dejó sin trabajo

Hasta el confinamiento de marzo del año pasado, muchos migrantes trabajaban de forma irregular, especialmente en el ámbito del turismo y el trabajo doméstico. La cuarentena hizo que se quedaran en la calle y sin derecho a acogerse a un ERTE ni al paro.

Muchos de ellos trabajaban de forma, pero la cuarentena hizo que se quedaran en la calle sin derecho a ERTE ni a paro

"La reacción como ayuntamiento fue la de declarar el SAIER como servicio esencial y no cerrarlo ni un solo día. Se adaptó la atención, manteniendo la presencial y también añadiendo la telefónica y por videollamada", ha explicado el concejal de Derechos de la Ciudadanía, Marc Serra, este martes en rueda de prensa.

Así, en 2020 el Ayuntamiento aumentó en un 30% los recursos que se destinaban a este servicio, y la mayor parte se invirtió en ayudas para alimentación y alojamiento. Solamente estos servicios de inmigración han sumado 400 plazas entre hostales, pensiones y apartamentos. 50 fueron para los inmigrantes que habían llegado a las Canarias y que Barcelona se ofreció a acoger.

La mayoría de usuarios provienen de Latinoamérica

El perfil de usuario del SAIER este 2020 ha sido el de una persona en situación irregular, y el 44% son candidatas para trámites de asilo. El 51% son mujeres y, el 49%, hombres. 

Por países, las que más demandan este servicio son personas que provienen de Latinoamérica. Colombia, Venezuela, Honduras y Perú son los cuatro que encabezan la lista. Les siguen Marruecos, El Salvador, Georgia, Argentina, Pakistán y Bolivia. 

Aportaciones "insuficientes" del Estado y la Generalitat

En 2020, Barcelona cruzó la frontera de las 300.000 personas migradas residentes en la ciudad. Es decir, que 1 de cada 5 vecinos provienen del extranjero. Estos "datos históricos" han llevado al ayuntamiento a incrementar los recursos, algo que no se ha hecho desde el Gobierno central ni de la Generalitat, según ha apuntado el concejal Marc Serra.

1 de cada 5 vecinos de Barcelona son personas migradas

"El problema es que recibimos lo mismo del Estado y la Generalitat que en 2016, cuando el número de usuarios ha aumentado en un 40%", ha lamentado Serra. Igualmente, la SAIER ha podido doblar su presupuesto en estos cinco años, y ha pasado de los 2 millones de euros a 4,8 millones, una subida que ha corrido a cargo de los recursos municipales. 

"El Estado recibe 330 millones de euros de la Unión Europea presupuestados de los fondos AMIF, que deberían ir a políticas de integración o acogida. Pero, en la práctica, acaban utilizándose para blindar fronteras, construir centros de internamiento de extranjeros y para gasto policial. Por lo tanto, no es que no haya recursos para atender a las personas inmigradas. Lo que pasa es que no se están utilizando de forma adecuada, a nuestro entender", ha aseverado el concejal.

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