Mordeduras de serpiente sin antivenenos: un problema mundial que acumula más 130.000 muertos

  • Las serpientes venenosas provocan cerca de tres millones de envenenamientos al año.
  • El miedo a sanciones ha llegado a provocar que algunos pacientes hayan puesto en riesgo su propia vida al omitir información importante sobre el accidente.
SERPIENTE
Mohamed sujeta una cobra (1989)
Allies for Wildlife

Mohamed se mueve tranquilo delante de la serpiente, se acerca a ella y la coge con sus manos desnudas. Esta se desliza con movimientos casi armónicos sin mostrar signo alguno de malestar o agresión, ni siquiera mientras este maestro aissaoua inmoviliza su cabeza. Tras retirar una escama retenida en su ojo, Mohamed se dispone a soltar al animal cuando uno de los colmillos roza su piel. La serpiente es una cobra egipcia. Sus colmillos son como agujas hipodérmicas que se clavan con gran facilidad para inocular un veneno muy tóxico que les permite inmovilizar a sus presas.

Sin embargo la pequeña incisión, apenas visible, es motivo de gran preocupación para sus compañeros. Los efectos del veneno son rápidamente visibles en la cara de Mohamed que de inmediato debe tratarse la mordedura con un insólito procedimiento: una habitación oscura y varios días de meditación. Como buen encantador de serpientes aissaoua, su organismo ha desarrollado una tolerancia asombrosa a ese cóctel letal de toxinas.

Víbora
Víbora de bosque incautada en Toledo.
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Los aissaouas son una hermandad religiosa islámica cuyos miembros son faquires con alta resistencia al dolor. Entre sus extraordinarias habilidades están las de caminar sobre cristales rotos, ingerir clavos de acero, o soportar el fuego sin quemarse. Según cuenta su tradición, el fundador de la hermandad era inmune al veneno de los animales, y así todos sus miembros son herederos de este don.

Tras una semana de reposo Mohamed volvía al trabajo. No necesitó someterse a un tratamiento médico específico ante un accidente que habría acabado con la vida de la mayoría de los mortales.

El pasado 27 de febrero uno de tantos mortales era mordido por una serpiente de cascabel americana en Toledo. Carente de ninguno de esos supuestos dones de los faquires, obviamente la víctima no era inmune al veneno. Esta vez, su vida dependía del acceso a los antídotos específicos y a una rápida intervención médica. Desgraciadamente, los servicios de salud en España no disponen de antídotos para mordeduras de serpientes venenosas exóticas. Desde su ingreso hospitalario la situación se agravaba por minutos.

Encantadores de serpiente
Encantadores de serpiente Aissaouas durante un espectaculo en la Plaza de Yamaa el Fna (Marruecos).
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“Recibimos una llamada del hospital y nos pusimos en marcha rápidamente” comenta Alessandro Alviani, director del Grupo Atrox, una empresa que opera con serpientes venenosas en zoológicos y dispone de un banco de antídotos privado para garantizar la seguridad de sus trabajadores.

“Una vez facilitada la información relevante, seleccionamos los antídotos específicos y nos pusimos a disposición de los servicios sanitarios para asesorar durante el tratamiento.” Añade el experto que cuenta con un basto conocimiento en envenenamientos.

Alessandro Alviani
Alessandro Alviani, director del Grupo Atrox.
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Esta no es la primera vez que la sanidad pública solicita los servicios su empresa. En 2017 otra serpiente de cascabel mordía a un joven en Madrid que requería el mismo tratamiento. El año pasado tuvieron que mandar sus antídotos de urgencia a Algeciras tras una mordedura de víbora asiática a la que lamentablemente el paciente no sobrevivió.

En 2015, un joven empezaba a mostrar síntomas agudos de neurotoxicidad tras una mordedura de cobra del cabo, la serpiente con el veneno más potente de África. El herido se encontraba en Barcelona y hubo que transportar los antídotos de forma urgente en un avión desde Madrid. Fueron recibidos por una ambulancia en la pista de aterrizaje. Los fármacos llegaron justo a tiempo y el paciente salvó su vida. Todos estos accidentes ocurrían en domicilios particulares y carentes de los permisos o antídotos necesarios.

Más serpientes y más raras

Las mordeduras de serpientes venenosas exóticas están aumentando en España, al mismo tiempo que aumenta la tenencia de estos peligrosos reptiles en los domicilios particulares. El coleccionismo de especies raras es cada vez más habitual, en parte gracias a las facilidades que ofrecen las redes sociales y ferias de venta de animales.

La legislación exige una serie de condiciones para tener este tipo de mascotas en nuestro país, sin embargo muchos dueños incumplen las normas ignorando los graves problemas logísticos que se originan cuando hay un accidente. Por otro lado, el temor a sanciones origina informaciones confusas.

Se han dado casos en los que se han activado dispositivos de búsqueda porque el afectado por el envenenamiento declaró que el animal que le había mordido se encontraba en la vía pública. Estas afirmaciones se desvanecían al descubrir que los pacientes tenían esas mismas especies como mascotas en sus casas. El miedo a sanciones también ha llegado a provocar que algunos pacientes hayan puesto en riesgo su propia vida al omitir información importante sobre el accidente.

El paciente mordido por una cascabel en 2017 fue tratado con el antídoto de víbora autóctona. De primeras, el hombre aseguró a los médicos que un ofidio le había mordido en un parque, pero no se atrevió a confesar que se trataba de una especie exótica de su propiedad. Tan solo el agravamiento de los síntomas y el miedo a perder la vida le animó a reconocer el origen de la mordedura para que los sanitarios solicitasen los antídotos específicos para combatir el veneno de ese animal.

Mamba verde
Mamba verde incautada en Toledo.
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Afortunadamente, estos accidentes ocurrieron en nuestro país, donde existe un sistema de salud pública avanzado, pocos casos, y empresas que ofrecen ayuda desinteresada. El tratamiento del envenenamiento ofídico tiene un coste económico importante que algunos países tropicales y subtropicales no se pueden permitir. “El tratamiento de una mordedura de serpiente de cascabel cuesta una media de 100,000 dólares” declara el profesor Calvete, que justifica el precio del tratamiento por el coste de fármacos específicos de difícil producción.

Juanjo Calvete es Profesor de Investigación en el Instituto de Biomedicina del CSIC y forma parte del panel de expertos en envenenamiento por mordedura de serpiente de la Organización Mundial de la Salud. Asegura que no solo hay que disponer de los antivenenos, sino que también de la información precisa sobre cómo y cuándo deben administrarse. “Hay que conocer los síntomas que causa cada mordedura. La increíble diversidad de serpientes y la variabilidad de sus toxinas dificultan el trabajo” añade Calvete.

Juanjo Calvete
El profesor Juanjo Calvete sujetando una serpiente venenosa.
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Existen más de 600 especies de serpientes venenosas y cada una tiene un veneno diferente, “incluso dentro de la misma especie las toxinas pueden variar dependiendo de la edad o distribución geográfica.” El investigador afirma que el suero antiofídico es el único tratamiento efectivo contra un envenenamiento grave de serpiente. “El accidente ocurrido en Toledo le habría costado la vida al paciente de no ser por los antídotos” aclara Calvete.

La efectividad de los antídotos es el área de trabajo del profesor Calvete y su equipo dentro del plan estratégico de la OMS para el control y prevención de esta devastadora enfermedad tropical. Con casi tres millones de envenenamientos al año, las serpientes venenosas dejan más de 130.000 víctimas mortales y medio millón de víctimas con alguna discapacidad grave.

El profesor lamenta que el 99,9% de las muertes ocurren en países tropicales y subtropicales en vías de desarrollo por ausencia de sueros antiofídicos de buena calidad. Mientras, países desarrollados como Estados Unidos o Australia con un gran número de especies potencialmente letales y una incidencia elevada, mantienen una tasa de mortalidad ínfima.

Los más afectados

Con 58.000 muertes al año la India es el país más afectado por ofidismo (término usado para el envenenamiento de serpiente venenosa). Las causas de esta alta mortalidad son multifactoriales. Por un lado, según el profesor Calvete, los antídotos en India tienen una calidad mejorable, “la elaboración de antídotos en la India se hace exclusivamente con venenos de serpientes del sur del país, siendo inefectivos contra las mordeduras de las serpientes del norte.” Por otro lado, las áreas rurales densamente pobladas son el contexto ideal para encuentros frecuentes entre serpientes y los humanos.

Cooperativa Irula
Cooperativa Irula de extracción de veneno para elaboración de antídotos en el sur de la India.
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El África subsahariana es la región que está sufriendo la crisis más grave por la falta de antídotos. Nigeria no dispone de viales desde 2016, lo que ha causado un ascenso vertiginoso de las defunciones por mordedura de serpiente del 1,5% al 45%. Como había afirmado Calvete, sin antídotos los pacientes no tienen opciones ante un envenenamiento grave.

“La tragedia del envenenamiento ofídico es que no es infeccioso. Si lo fuera y pudiera contagiarse como el coronavirus afectando al primer mundo, gobiernos y farmacéuticas se pondrían las de acuerdo para producir buenos antídotos y erradicar el problema en cuestión de meses. El hecho de no usar sueros antiofídicos para salvar decenas de miles de vidas es un fracaso vergonzoso” concluye el profesor Calvete que continúa con su lucha en el laboratorio para mejorar las cosas.

Experto
Un experto Irula retira una víbora de Rusell.
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