El 6% de los españoles ha acudido a terapia durante la pandemia y el 23% aún tiene miedo a morir

El miedo durante la pandemia.
El miedo durante la pandemia.
Carlos Gámez
El miedo durante la pandemia.
Carlos Gámez

Las afectaciones a la salud mental de la Covid-19 son aún una consecuencia poco conocida de la pandemia que ha cambiado la vida en todo el planeta desde inicios del año pasado.

Según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológica (CIS) publicada este jueves, un 6,4% de los españoles ha tenido que acudir a terapia con un psicólogo o psiquiatra desde el inicio de la pandemia, mayoritariamente por trastornos ansioso o depresivos.

Por otro lado, un 23,4% de los españoles reconoce haber sentido miedo a morir por la Covid-19. 

Este resultado, no obstante, rebaja a menos de la mitad el porcentaje que en noviembre sentía lo mismo -que entonces era del 58,4%- mostrando que las consecuencias psicológicas de la pandemia en la población van a mejor a medida que se vislumbra el final de la misma.

Ese temor a la muerte por la enfermedad, que se ha cebado especialmente con los más mayores, se multiplica, eso si, cuando se refiere no a uno mismo sino a sus familiares y allegados. 

Un 68,6% ha sentido mucho o bastante “miedo a que pueda morir algún familiar o ser querido” y un 72,3% reconoce que ha sentido mucha o bastante preocupación de que se contagie algún miembro de su familia o alguna persona de su círculo más íntimo.

El temor a morir de Covid-19 se redyce a la mitad
El temor a morir de Covid-19 se redyce a la mitad
Carlos Gámez

Además del miedo, la pandemia ha generado ansiedad y depresión por las dramáticas medidas restrictivas que ha sido necesario implementar para prevenir el contagio masivo de la enfermedad.

En ese sentido, un 35,1% de los encuestados asegura haber "llorado debido a la situación en la que estamos por la Covid-19" y un 41,9% admite haber sufrido “problemas de sueño” desde el principio de la pandemia.

El impacto por clase social y género

La pandemia, en cualquier caso, ha llegado a una sociedad que ya se encontraba tensionada tras una década de crisis económica, por lo que ha llovido sobre mojado entre los sectores más empobrecidos.

El sentimiento de decaimiento, depresión o falta de esperanza ha sido experimentado "muchos días" por un 18,9% de los encuestados de "clase baja" mientras que, entre el resto de categorías socioeconómicas, esta respuesta ha sido dada siempre por menos del 10% de los encuestados.

Lo mismo se puede decir del sentimiento de nervios, ansiedad o mucha alteración, que ha sido experimentado muchos días por un 18,5% de la clase baja y tan solo por un 6,2% de la case "alta y media alta".  

Incluso a la hora de cerrar los ojos y desconectar de la "nueva normalidad" ha habido diferencia de clase. Un 4,7% de los más pobres aseguran haber tenido pesadillas relacionadas con el coronavirus muchas veces, más de el doble que la media del resto de clases sociales (2,4%).

El género también ha tenido un impacto en los resultados de la encuesta. Un 22% de las encuestadas admite haber tenido uno o más ataques de ansiedad o pánico frente a un 9,4% de los hombres.

Los padres perciben cambios en sus hijos

Si los cambios han sido dramáticos para todos en el último año, los niños y adolescentes son, probablemente, los que más afectada han visto su vida en pleno proceso de socialización y de formación del carácter.

Los padres y abuelos han percibido cambios en la forma de comportarse de sus hijos y nietos en un 80,2% de los casos y un 60,8% admiten haber detectado cambios en la forma de mostrarse a los demás.

En cuanto a la naturaleza específica de estos cambios, un 41,8% han notado a los menores con los que convivían más agresivos, un 45,9% les han percibido más retraídos y un 50%, más exigentes.

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