Qué es la neumonía necrotizante: síntomas, causas y tratamiento

La radiografía de tórax de un paciente positivo de Covid-19 que muestra una neumonía en la parte inferior de los pulmones.
La radiografía de tórax que muestra una neumonía en la parte inferior de los pulmones.
Europa Press

La neumonía es una infección que afecta a los sacos aéreos de uno o ambos pulmones. Estos se pueden llenar de líquido o pus, lo que provoca tos con flema o pus, fiebre, escalofríos y dificultad para respirar, según Mayo Clinic. Una de las complicaciones de esta enfermedad es lo que se denomina neumonía necrotizante, una afección rara y severa.

La neumonía necrotizante se caracteriza por la inflamación con consiladación pulmonar periférica, necrosis y múltiples cavidades, tal y como explican en un estudio de Medigraphic. Desde Orpha, la base de datos europea sobre enfermedades raras, también definen la neumonía necrotizante estafilocócica como "una enfermedad infecciosa pulmonar bacteriana poco frecuente causada por una cepa de Staphylococcus aureus".  

Síntomas y tratamientos de la neumonía necrotizante

Esta enfermedad se caracteriza por un fallo respiratorio "grave, extenso, rápidamente progresivo a neumonía y necrosis pulmonar hemorrágica". De este modo, los afectados presentan síntomas similares a la gripe, entre los que se encuentran:

  • Fiebre
  • Tos 
  • Dolor torácico
  • Hemoptisis
  • Hipotensión
  • Leucopenia
  • Otros síntomas respiratorios graves que evolucionan rápidamente al síndrome de dificultad respiratoria aguda y choque séptico. 

Esta enfermedad está asociada a una elevada mortalidad. De hecho, la neumonía necrosante ocurre principalmente en niños y adultos jóvenes, es fatal en el 56% de los casos y está asociada con una supervivencia de 10 días, tal y como indican en un estudio publicado en Scielo.

Así, en cuanto al tratamiento actual, hay que saber que tiene un mejor pronóstico en niños que en adultos, ya que en los niños la necrosis no suele necesitar cirugía, sino que se trata mediante antibióticos que "cubran al neumococo, al estafilococo y a gérmenes anaerobios". El tratamiento debe durar, generalmente, entre 2 y 3 semanas de tratamiento intravenoso, seguido de antibioterapia oral, hasta completar unas 4 semanas, según indican en un documento de la Asociación Española de Pediatría (AEPED).

De este modo, en la mayoría de casos no se lleva a cabo un tratamiento quirúrgico de esta enfermedad, sino que se toman en cuenta otras alternativas, como el drenaje mediante aspiración percutánea. La necesidad de cirugía no es frecuente en la actualidad, y solamente se suele emplear en caso de una mala evolución o una mala respuesta a otros tratamientos.

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