Presidente de UNIR lamenta que se valore "poco" a la población senior por una "cultura de salida laboral temprana"

El presidente de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Rafael Puyol, ha lamentado que en España "a la población senior no se la valora especialmente porque existe una especie de cultura de salida temprana del trabajo, de prejubilaciones escandalosamente prematuras, con personas a las que se les jubila a los cincuenta y tantos años, en plenas condiciones físicas y mentales".
Archivo - Una persona mayor toma una mascarilla entre sus manos
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El también catedrático de Geografía Humana en una entrevista a Europa Press ha recordado que la demografía que tiene España "se evidencia que va a haber menos jóvenes en el mercado laboral y más personas mayores, por el envejecimiento, la estructura del mercado laboral español va a tener que ir evolucionado y que tenga una composición que suponga la presencia de menos personas adultas jóvenes y cada vez más un número elevado de personas mayores".

Puyol ha recordado que "entre los 55 y 75 años las personas tiene una amplia gama de actividades que pueden desarrollar". En primer lugar, ha citado "la economía formal, ya que a partir de los 60-64 años y más de los 65-69 las cifras de senior en la economía formal son cada vez más reducidas, y necesariamente van a tener que aumentar".

También, ha apuntado que pueden realizar "trabajos de manera puntual, esporádica, a través de contratos de colaboración con empresas, que incluso a veces son las suyas, las que les han jubilado que les encargan un proyecto concreto".

Además, ha citado la vía del emprendimiento, puesto que "cada vez hay más mayores que emprenden", así como la del voluntariado, un sector al que "cada vez se incorpora un mayor número de personas mayores, una vez que se jubilan".

ACUERDOS PARA ESTE SECTOR POBLACIONAL

En este punto, el catedrático de Geografía Humana ha apuntado que hay estudios que señalan que "en países nórdicos o de centroeuropa el trabajador senior tiene presencia mucho mayor y mejores condiciones que las que se dan en España, porque no se le ha prestado la suficiente atención y la ayuda adecuada para que siga desarrollando su actividad en buenas condiciones".

Para ello, hace falta que "los cuatro grandes interlocutores, administración, empresas, sindicatos y propios trabajadores se pusieran de acuerdo".

En el caso de la administración, Puyol ha señalado que "se debía legislar de manera más generosa para permitir a trabajadores de edad permitirles seguir en el puesto de trabajo", mientras que las empresas "tendrían que darse cuenta que estas personas aportan conocimiento, experiencia, capacidad relacional y son fieles a la empresa, pero ahora no hay establecidas demasiadas estrategias en este ámbito".

Sobre los sindicatos, ha apuntado que tampoco "los apoyan demasiado, imbuidos en la idea que los trabajadores mayores les quitan el empleo a los jóvenes, pero se tienen que dar cuenta que cada vez va a haber menos jóvenes y, por tanto, menos trabajadores jóvenes".

Puyol ha destacado que los propios trabajadores deben concienciarse "de la necesidad de seguir trabajando porque está juego mucho, por ejemplo el sistema de pensiones, por lo que es un crimen que personas que están en puestos de trabajo que no les exige mucho esfuerzo se las jubile a los 52 o 53 años".

"ECONOMÍA PLATEADA"

Frente a ello, el presidente de UNIR ha apuntado que "nos encontramos con la "Economía Plateada (Silver Economy) que es el análisis de los mayores como consumidores, debido a que son personas con patrimonio inmobiliario e ingresos significativos, por el ahorro, que precisan de un determinado tipo de producto adaptado a las condiciones y exigencias de su edad".

Por ello, ha avanzado que hay muchas empresas que "se están dando cuenta que tienen unos consumidores potenciales cada vez más importante, porque sube el número de personas que va a cumpliendo 65, 75 años o más por el proceso de envejecimiento de la población".

Entre ellos, ha citado el sector inmobiliario "que ve que los mayores necesitan un tipo de vivienda especifica, a veces compartidas con otros mayores en los denominados senior resort, que tienen que estar dotadas de un tipo de servicios", además del automovilístico "con vehículos con habitáculos más adaptados, o cuestiones de seguridad o conducción".

A ellos, ha añadido Puyol el mundo del ocio, porque "son capaces de consumir ocio en cantidades significativas" y eso conlleva que las empresas "diseñen paquetes dedicados al mundo senior, ya que disponen de tiempo, y en muchos casos de una buena posición económica". Esto último, también hace que el sector financiero busque "productos para ellos", así como el de las nuevas tecnologías, ya que "hay que olvidar la idea de que son analfabetos digitales".

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