Todo sobre la apnea del sueño infantil: causas, síntomas, consecuencias...

  • Entre un 1 y un 4% de niños padecen apnea obstructiva que, de no tratarse, puede tener graves consecuencias . 
Un niño con apnea del sueño.
Un niño con apnea del sueño.
ATS - Archivo

Se estima que alrededor de un 25% de los niños en edad preescolar presenta alguna alteración del sueño. Una de las más frecuentes, que se calcula que afecta a entre un 1 y un 4% de los niños, es el Síndrome de Apnea Obstructiva del Sueño (SAOS), un trastorno respiratorio que se caracteriza por la obstrucción parcial y prolongada -de al menos 10 segundos- de las vías aéreas durante el sueño.

No tratarla de manera precoz puede tener graves consecuencias para la salud del niño, tanto en la infancia como en la edad adulta, de ahí la importancia de detectarla a tiempo.

Por qué se produce la apnea del sueño en los niños

La apnea del sueño en niños es distinta a la de los adultos y el origen de ambas es distintos, pues mientras que en el adulto la obesidad es la principal causa, entre los niños influye, pero no es la causa principal. Las causas principales de la SAOS en niños son las que provocan un estrechamiento de la garganta, que son el agrandamiento de las amígdalas y la presencia de adenoides o vegetaciones. Otras causas o factores de riesgo, según la AEP, son:

•Algunos rasgos craneofaciales, como una barbilla pequeña y triangular, una mandíbula pequeña, retrognatia, facies larga y estrecha, paladar ojival y maloclusión.

•La hipertrofia de cornetes y la rinitis alérgica.

•Las malformaciones craneofaciales.

•Enfermedades neurológicas y neuromusculares, como la parálisis cerebral infantil, Duchenne, distrofia miotónica, la epilepsia…

•Síndrome de Down u otros síndromes como Pierre Robin, Treacher Collins, Klippel-Feil, Prader Willi…

•Reflujo gastro-esofágico

•Tener antecedentes familiares de apnea obstructiva del sueño

Qué síntomas provoca

La principal manifestación de la apnea del sueño infantil es el ronquido continuado, es más, si no hay ronquido, el SAOS está prácticamente descartado. Aparte de este, hay otros síntomas a los que debemos de estar alerta, tanto de noche como de día.

Síntomas nocturnos:

•Pausas largas y silenciosas de la respiración, resoplidos, tos…

•Respiración por la boca

•Sueño inquieto, terrores nocturnos y despertares frecuentes

•Sonambulismo

•Sudoración

•Enuresis (mojar la cama)

Síntomas diurnos:

A diferencia de los adultos, no suelen presentar somnolencia diurna, pero sí otros síntomas como

•Bajo rendimiento escolar debido a las dificultades para concentrarse

•Problemas de aprendizaje

•Problemas de conducta, como hiperactividad o irritabilidad

•Retraso en el desarrollo, como bajo o retraso en el habla

•Dolores de cabeza

•Una mayor tendencia a tener problemas en las vías aéreas altas como dolor e infecciones en la garganta, congestión nasal, mal aliento, caries…

¿En qué consiste el tratamiento del  SAOS?

Ante la sospecha de apnea del sueño en niños, se realizará un exhaustivo examen al niño para determinar si padece o no SAOS. Este diagnóstico consta de un extenso cuestionario sobre hábitos de sueño, antecedentes, etc. y numerosas pruebas diagnósticas, como resonancias, radiografías, estudios de sueño, polisomnografía, oximetría… Pues para iniciar el tratamiento, antes hay que encontrar la causa de la apnea.

•Cirugía, en caso de tener que extraer las vegetaciones o las amígdalas (adenoamigdalectomía) o para corregir alguna malformación que esté obstruyendo las vías respiratorias.

•Dispositivos bucales. En caso de tener malformaciones en el paladar, las mandíbulas… que obstruyan las vías respiratorias, puede recomendarse el uso de dispositivos bucales, como aparatos, boquillas… destinados a expandir el paladar o los conductos nasales.

•Medicamentos. Principalmente esteroides nasales tópicos, como fluticasona para aliviar los síntomas en caso de apenas leves.

•Dispositivos de presión positiva en las vías respiratorias (CPAP). Estos dispositivos de utilizan durante el sueño y constan de una máscara que el niño se pone en la cara. Esta máscara se conecta a una máquina que bombea aire a presión y ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas. Se suele recurrir a ellas cuando ni los medicamentos ni la cirugía funcionan.

•Si el niño tiene sobrepeso u obesidad se recomendará que pierda peso.

•También pueden ayudar otras medidas como llevar una buena higiene de sueño, evitar los alérgenos en casa, tratar la congestión nasal o administrar medicamentos como omeprazol para evitar el reflujo.

¿Qué pasa si no se trata a tiempo?

El diagnóstico y tratamiento tempranos son importantes para poder prevenir las complicaciones, que pueden llegar a ser muy graves a largo plazo.

•Trastornos neurocognitivos, conductuales y depresivos. Además de los síntomas diurnos arriba descritos, como la irritabilidad, la hiperactividad o las dificultades de aprendizaje, los niños no tratados con SAOS puede sufrir daños en la estructura cerebral que les pueden provocar síntomas ansioso-depresivos, retraso cognitivo, del lenguaje, etc.

•Alternaciones en el crecimiento. Entre el 4 y el 13% de los niños apnea tienen una talla y un peso inferiores para su edad, pues influye en la hormona del crecimiento y en el apetito.

•Problemas cardiovasculares, como arritmias cardiacas, hipertensión, con graves consecuencias para la salud a largo plazo.

Todo esto se traduce en una peor calidad de vida, más visitas al médico y más problemas de salud en genera, según un estudio publicado en la revista de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL). Esta investigación concluye además que, tras administrar el tratamiento, disminuye la demanda de servicios sanitarios, aunque sigue siendo mayor en comparación con los controles hechos en los niños sin apnea, lo que sugiere una enfermedad residual o secuelas en el paciente.

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