Bonnie Prince Billy
Bonnie Prince Billy Archivo

BEWARE, BONNIE PRINCE BILLY

 

Da igual que se llame como se llame. Vuelve a tocar sacar disco (ya van ocho en solitario) con este nombre y rodeado de sus músicos de confianza de última época —¡preciosos coros de Jennifer!—, que alguna responsabilidad tienen en un producto final tan exquisito en cuanto a producción y limpieza y nitidez de sonido y sacando a escena toda la familia de instrumentos que son ingredientes en el folk y country. El resultado es un álbum que sabe a esperanza y a pulsómetro de emociones fuertes, que vaya usted a descifrar si estará lleno de referencias reales o inspiradas en la vida misma del protagonista o será un jugueteo irónico con la melancolía. Pero de lo que sí está repleto es de pronombres personales: hay mucho you (You don’t love me, You are lost) y mucho I (I won’t ask again, I am goodbye, que por cierto es el single) en los textos y, en su prolongación, en los títulos. Dejamos para los estudiosos del artista si por fin ha conseguido impregnarse del espíritu de su amado Elvis Presley de última época.
www.myspace.com/promopiasspain

 

 

DANDIES ENTRE BASURA, LOS NEGATIVOS

Regreso al pasado pero, ahora, se trata de otear el presente y no de escarbar en cintas y material arqueológico. Década y media después, los tiempos —de revivalismo, nada— han cambiado, pero los parámetros de usar el retrovisor sixtie que marcaron en sus tiempos necesitaban una continuación después de tan largos puntos suspensivos. ¿Cuántos grupos de la llamada revolución de los colores no se han fijado en la banda barcelonesa? La canción que da nombre al álbum suena a himno, pero Capitán escarlata o Las calles vacías miran al R&B o a la psicodelia.

www.bittersweetrecordings.com

 

 

 

 

DRUMS, SEX AND DANCE, SOUVENIR

Baterías o sonidos percusivos hay, pues son casi el prólogo premeditado de cada canción; sexo, así, por las claras, no, pero Patricia cada vez está más en Lolita insinuante y dance, por descontado, pues ya hace tiempo que los navarros mostraron ese otro camino por el que parecen dispuestos a apostar. Un álbum en que la vocación del baile ya es explícita, eso sí, tamizada por las maravillosas guitarras surferas de Jaime. Y no todo es francés y hasta se prueba cómo va la cosa cambiando al inglés en The sun goes out.

www.jabalinamusica.com

 

 

 

 

ASHFIELD AVENUE, ALONDRA BENTLEY

Las ventajas de ser bilingüe, de tener un pie en la cultura inglesa, pero haber vivido aquí. El estreno de Alondra ha sido con mimo y sin prisas. Se sabía de sus condiciones desde sus primeros pasos maqueteros (Dot, dot, dot data de entonces). Aunque ella se defienda con voz y guitarra, el álbum cuenta con una excelente producción y con una lista de estrellas invitadas que le dan más brillo al que ya tienen de por sí canciones tan impecables como Sugarman o Giants are windmills. Joni Mitchell o Judy Collins no están lejos de su universo.

www.absolutebeginners.es

 

 

 

 

 

HEAVENLY CREATURES, EMMA GET WILD


 ¿Será posible tanta felicidad? ¡Qué cantidad de grandes voces de aquí! El tándem Isabel-Salva sabe cuáles son sus coordenadas y en este disco superan lo demostrado en su estreno, que queda más que superado. Aquí hay mirada al folk setentero y algún ramalazo semivaquero más ancestral o más americano, aunque, cuando no hace falta instrumentación superflua, suficiente es con presumir de sonido limpio. Si hay que buscar parangones a una prodigiosa forma de cantar, el punto medio está entre Sandy Denny y Beth Orton.


www.myspace.com/malatestarecords

 

 

 

TO BE STILL, ALELA DIANE

 

La fama se le ha venido encima en poco tiempo. Hubo quien retrocedió y buscó su primer disco en solitario (éste es el segundo) cuando fue la elegida para encabezar el proyecto Headless heroes cantando al amor desde el punto de vista desesperanzado y femenino. Pero Alela pisa tierra firme y se ha tomado con calma su ascensión. Este álbum tiene sabor hogareño porque está cocinado dentro de su órbita familiar y fiel a su pasión por todo lo acústico (piano, violín, banjo...), que queda claro desde el mismo arranque y hasta White as diamonds.

www.roughtrade.com

 

 

 

YEARS OF REFUSAL, MORRISSEY


 Lo ha logrado. Recuperar el pulso de aquel demoledor You are the quarry que le devolvió a primera línea. En los créditos y también culpable de tan brillante sonido, el desaparecido productor Jerry Finn. Y además, corte a corte, tal catarata de canciones rockistas y redondas que valdría para tener más que cubierto el marketing sucesivo de publicación de singles. Apenas hay un par de baladas (You were good in your time es sobresaliente), porque lo demás es vibrante y en cabalgada poderosa (sonido español tiene When I last spoke to Carol).

www.universalmusic.es

 

 

 

HIGH SLANG, SERGEANT BUZFUZ

 

Ya andan por el cuarto disco y hay a quien las piezas de estos londinenses les recuerdan a los Dexy M. Runners de los tiempos de Geno o incluso al mejor Robyn Hitchcock. Pero el mundo de esta banda es mucho más completo en músicas y textos (ahí es nada: la saga de la canción y sus tres partes diferentes y continuadas del Here comes the popes metiéndose en tiempos medievales), porque si a veces hay ramalazos glam, otras echan mano de las raíces irlandesas (violines, acordeones y mandolinas), por no hablar de algún atisbo de aquel rock alemán de otrora.

www.roughtrade.com

 

 

 

DONE / UNDONE, PÁJARO SUNRISE


 Ya había ganas de la continuación de aquel disco de hace tres años. Yuri, alma máter, miró alrededor, hizo recuento de apuntes y esquemas de canciones y sacó de paseo temas con concepto de banda y otros construidos en el refugio del sabor casero. De nuevo ese toque ecléctico (da igual el palo con el que se mezcle el pop, aunque hay predilección por el toque más o menos negro) que hace que no esté de más algún inédito ramalazo electrónico (Kinda fantastic) o ese steel guitar de corte country-rockero que manda en la faceta instrumental de Lil’ gunner.

www.lovemonk.net

 

 

 

THE SHIP AND THE ICEBERG, STATE BROADCASTERS

 Una agradable sorpresa. El sello Electric Honey, que puso en el mapa a Snow Patrol o Belle & Sebastian, apadrina el debut de una banda que está llamada a ser grande y que se muestra como otra joya más de esa inagotable cantera escocesa que da tantos frutos. En formato de sexteto, Graeme, compositor, comanda un grupo que sabe construir singles redondos (dos ejemplos son Let’s make t-shirts y Our favourite park que suena a puro Deacon Blue de su etapa dorada) o temas más desarrollados (esa línea de piano continua en el arranque de un soberbio After the fight que hasta incluso podría pasar por tema desgajado de una obra clásica, con mayúsculas) y elaborados que permiten el lucimiento de las voces, la masculina (la del jefe) y la femenina (la de Gillian), por turnos o al unísono, acariciadas o remarcadas por la cuerda (véase Tenderness of wolves). Incluso tienen el detalle de rendir un homenaje al desaparecido poeta y músico Ivor Curtle, leitmotiv de dos de las canciones. Si Arcade Fire abandonan, tranquilos, que hay repuesto.

www.myspace.com/electrichoneymusic