Comunidad Valenciana

La parálisis fallera agrava la agonía de los sectores económicos de la fiesta

Ninots de fallas de 2020 permanecen almacenados en Feria València.
Ninots de fallas de 2020 permanecen almacenados en Feria València.
EDUARDO MANZANA

Este lunes, 1 de marzo, debería dispararse la primera mascletà del ciclo fallero de 2021 en la plaza del Ayuntamiento de València. Sin embargo, la explanada central no está rodeada de vallas ni se aprecia ningún movimiento en la zona que acoge la falla municipal. La pandemia del coronavirus deja la ciudad, y por extensión muchas poblaciones de la Comunitat Valenciana, por segundo año consecutivo sin Fallas. Si en 2020 el impacto se produjo el 10 de marzo con la suspensión de las fiestas ante el estallido de la primera ola, el presente ejercicio es el del vacío.

Todos los agentes del mundo fallero tienen interiorizado que los festejos no volverán hasta que pase la crisis sanitaria. Mientras tanto, se va agrandando la crisis económica de los sectores que vivían de la facturación de estos días: desde los artistas falleros, pirotécnicos, floristas e indumentaristas pasando por la hostelería y el turismo. Unos están muy vinculados a la celebración de la fiesta, como los artistas y los pirotécnicos, mientras otros también facturan el resto del año, aunque con las restricciones sanitarias pasan igualmente por dificultades, como sucede con la restauración y el turismo.

El impacto económico de las Fallas no está cuantificado, ya que el Ayuntamiento iba a realizar un estudio durante las fiestas de 2020. El último documento disponible, elaborado por la Interagrupación en 2008, es más bien una estimación que arrojaba una cifra de 753 millones de euros sumando todas las actividades. En cualquier caso, prácticamente toda la facturación vinculada a la fiesta fallera se perderá este año, ya que la demanda se ha paralizado.

Las administraciones públicas han activado las ayudas del Plan Resistir, que tienen una línea dedicada a sectores tradicionales, y el Ayuntamiento ha convocado ayudas al comercio de 6.000 euros. "Es una ayuda que no suple la facturación anual", reconoce el concejal de Cultura Festiva y de Comercio, Carlos Galiana. Además, las subvenciones municipales no llegan a algunos sectores cuya actividad se ubica fuera de la ciudad. "Por ejemplo, los telares", indica el edil, que pide una visión más global.

Quizá los sectores más directamente afectados sean los de artistas falleros y pirotecnia, muy vinculados a la demanda de monumentos y pólvora por parte de las comisiones falleras. En el primer caso, los talleres miran a 2022, mientras los fabricantes de petardos y fuegos artificiales agrupados en Piroval sostienen que están "en el precipicio" y piden que durante estos días se pueda utilizar toda la gama de pirotecnia infantil.

Para los artistas falleros, el problema más grave ha sido y es no poder plantar las fallas de 2020, explica Paco Pellicer, Mestre Major del Gremi Artesà d'Artistes Fallers de València. "Esto supone tener que almacenar un producto que ya no nos pertenece, es de las comisiones, y que nos ocupa lugar y no nos permite trabajar en nuevos proyectos", asegura.

"Como las comisiones de València, la mayoría, firmó contrato de continuidad con los artistas, existe un trabajo pactado para 2022", prosigue, pero hay más incertidumbre con las de fuera de la capital.

Con todo, cierres, a día de hoy "se han dado contados casos. Tres excedencias y dos jubilaciones", concreta, pero añade que eso no quiere decir que no pueda haber ceses de actividad por falta de encargos, incluso definitivos, cuando se concrete la plantà.

El parón de actividad por la pandemia ha supuesto que no se renovaran contratos o no se contratase a profesionales para asumir los trabajos de los últimos meses previos a la plantà de las Fallas. "Las ayudas y subvenciones han ayudado, pero si se alarga la situación serán insuficientes para afrontar unos próximos meses llenos de incertidumbres", afirma, por lo que pide conocer las fechas de la plantà para valorar el coste de almacenamiento, organizar contrataciones y centrarse en las Fallas de 2022.

Un caso paradigmático es el de la indumentaria. Si en 2019 estas empresas obtuvieron un beneficio agregado de más de 40 millones de euros, en 2020 la cifra se redujo hasta los 3,6 millones. "Hemos sufrido unas caídas del 91% al 98% dependiendo de la tienda y por el momento estamos en blanco, no hay nada de demanda", explica la presidenta de la Asociación Comercio Indumentaria Valenciana (Asciva), Irene Sancho

Además, se queja de que las ayudas de 2.000 euros, son insuficientes y todavía no han llegado. El impacto del coronavirus ha llevado ya al cierre de 17 tiendas de indumentaria en la Comunitat Valenciana. "Muchas se han acogido a los préstamos del ICO, pero a partir de marzo tienen que devolverlos con facturación cero", añade.

El colectivo de floristas, en cambio, se ha visto afectado, pero depende menos de las Fallas. El mayor impacto tiene que ver con la Ofrenda y con las presentaciones falleras, asegura el presidente de la Asociación Nacional de Floristas, Paco Medina. Este sector ha planteado una alternativa con el Ayuntamiento que consiste en promover una Ofrenda en casa, para la que enviarán un ramo y una lámina de la Mare de Déu.

Otro sector que lo está pasando especialmente mal es el de la hostelería, duramente castigado por las restricciones sanitarias en forma de cierres y limitaciones horarias, pero también como consecuencia de la interrupción del turismo. Bares y restaurantes de València elevan exponencialmente su facturación en Fallas, algo que no sucederá en marzo de este año.

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