'Refugio' y 'La galga', dos visiones de la protección animal entre viñetas

  • 'Refugio' muestra el día a día en una protectora y, 'La galga', los retos que puede suponer adoptar un animal. 
  • Sus autores, José Fonollosa y Sara Caballería, comparten experiencias como voluntarios en protectoras de animales. 
'Refugio', de José Fonollosa, y 'La galga', de Sara Caballería.
Portadas de 'Refugio', de José Fonollosa, y 'La galga', de Sara Caballería.
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"Cuando estaba dibujando Refugio, las compañeras de la protectora me preguntaron si había algún cómic sobre bienestar animal y a mí no me venía ninguno a la mente. La casualidad ha querido que hayan coincidido en el tiempo dos obras sobre ello, cada una desde un punto de vista distinto". 

Lo cuenta José Fonollosa, uno de los dos autores que estrena 2021 con un libro sobre protección animal: Refugio (Editorial Grafito, 96 páginas). Tanto él como Sara Caballería, autora de La galga (Editorial Grijalbo, 112 páginas), comparten experiencias limpiando cheniles y paseando perros que están a la espera de su segunda oportunidad en distintas protectoras.

Unas vivencias que se han convertido en dos cómics imprescindibles para cualquier amante de los animales; libros que emocionan, divulgan e invitan a ser parte de la solución y no de un problema que se tradujo en 306.000 perros y gatos abandonados en España en 2019, según los últimos datos de Fundación Affinity.

José Fonollosa: "He mostrado la labor de las protectoras con humor"

José Fonollosa

José Fonollosa

  • (1975, Vinaroz) es un conocido y prolífico historietista en cuyas obras abunda el humor. Suyas son, por ejemplo, 'La casa de papel: Arturito'; 'Fornait; Vampi'; 'Go!'; 'Miau'; 'Mordiscos'; 'Ultragato', 'Sex o no sex' o 'Parodia de Tronos'. 

¿Cómo surgió el ser voluntario en una protectora? Siempre tenía el runrún y me dije: ‘Pues para estar en casa con el runrún, voy y pruebo’. El primer día vas con una imagen mental de cómo estarán los animales, con el miedo de ‘no sé si voy a valer’... En el cómic lo cuento y creo que a muchos voluntarios les habrá pasado igual. Pero oye, si lo pruebas, a lo mejor funciona.

Y en su caso funcionó. Pues vamos para tres años.

 ¿Cómo germinó la idea de trasladar el voluntariado a un libro? Fue al año. Me pasó como cuando empecé a dibujar sobre mis gatos. Pienso que hay una historia y me apetece contarla. Y la escena que tenía más clara desde el principio era la de entrar por primera vez en el patio, con todos los perros. Luego lo consulté con mis compañeras de la protectora, por supuesto, porque iba a hablar de su proyecto, para pedirles permiso y para que me informaran.

¿Cuál es el objetivo que tenía cuando dibujaba? No lo sé. Cuando me pongo a dibujar no tengo un objetivo claro. Voy dejando que vaya fluyendo. Mi visión es que realmente las protectoras hacen un trabajo muy importante y quería enseñarlo. He intentado hacerlo en positivo, con humor. Sobre todo no quería meter la pata. Mi lema era: ‘No te flipes, que solo eres un voluntario que lleva año y medio, no eres quién para dar lecciones a nadie’.

Yo encuentro dos mensajes. Uno es ‘hazte voluntario, si puedes, que hay muchas formas de ayudar’. Y otro, subyacente, de fomento de la adopción. Lo de ayudar, por supuesto. Solo hace falta tener ganas. Te ofreces a una protectora cercana y seguro que te encuentran alguna faena. Y adopta solo si consideras que puedes, si es una adopción responsable.

¿Todos los perros que muestra en el libro están o han pasado por la protectora? Los que tienen nombre, sí. Los hay que salen en el cómic y ahora ya están adoptados, que te da mucha alegría. Como Xátiva es una ciudad relativamente pequeña, a veces vas por la calle y te dices: ‘Este perro me suena, lo tuvimos allí’. Es una sensación superchula.

¿Cuánto tiempo lleva dibujando animales? Empecé en 2010, con un webcómic humorístico de mi vida con Rufa y Belfi, que eran las dos gatitas con las que vivía entonces. Y lo que empezó en plan de ‘voy a probar qué tal’, empezó a gustarme y a gustar y se publicó en libro. Y a lo tonto he llegado a publicar nueve tomos.

¿Habrá una segunda parte de Refugio? Estoy dibujando una continuación en mi Patreon que se llama Vuelta al refugio. La primera página empieza justo el día que regresé después del confinamiento. Son pequeñas anécdotas, cosas que han ido pasando.

'Refugio' y 'La galga'
Sendas páginas de 'Refugio', de José Fonollosa, y 'La galga', de Sara Caballería.
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Sara Caballería: "Un animal no está para suplir tus carencias"

Sara Caballería

sara caballería

  • (1988, Badalona) es una ilustradora y diseñadora
    gráfica que ya había publicado en 2019 'Coqueto, mejor ver', un cómic sobre la dificultad para los jóvenes de encontrar una vivienda de alquiler en una gran ciudad.

¿Cuál es su relación con la protección animal? Ya hace muchos años que comencé a hacer voluntariado, paseando perros, en la protectora de Barcelona. También he colaborado en ProVeg, una asociación por la difusión del veganismo. Siempre he querido aportar a través de lo que sé hacer mejor, que es dibujar.

¿Por qué una galga como protagonista? Cada Día Mundial del Galgo publico una viñeta denunciando lo que pasa con estos animales. Mi editora lo vio y me propuso hacer un libro sobre galgos y me pareció una posibilidad estupenda para hacer más difusión.

¿Qué mensaje quería transmitir? Me parecía muy importante visibilizar lo que hay detrás de la caza con galgos. También que adoptar un animal es una responsabilidad muy grande; hay que estar muy preparado, muy concienciado. La vida de ese animal depende de ti y es obligado reflexionar sobre las posibles complicaciones de la adopción, conocer las partes buenas y las partes malas.

En el libro se ve bien que añadir un animal a la familia no es un camino de rosas ni mucho menos. En el libro, Mar adopta porque se le pone entre ceja y ceja, pero no se plantea el trabajo que va a suponer. Cuando se encuentra con toda esa tarea por delante, le ayuda, por supuesto, el vínculo tan fuerte que forja con la galga, pero adoptar así es una temeridad.

Su protagonista no se rinde, pero en muchos otros casos no es así. Efectivamente, mucha gente habría devuelto a esa perra. En la protectora he visto cómo devolvían animales como churros, a veces por chorradas como que soltaban mucho pelo o vomitaban en el coche… No son objetos que puedas amoldar a tu gusto, son seres vivos únicos de los que responsabilizarse.

Pero los tratamos con frecuencia como objetos, y la prueba es que se suelen adoptar o comprar por su aspecto. Sí, la gente se guía mucho por la estética. Igual el border collie, que necesita mucha actividad, aunque te parezca precioso, no es para ti.

La pareja de Mar, al comienzo del libro, le dice: ‘¿Otra vez cansada de tu vida? Un perro no es un juguete, no es una solución’. El confinamiento impulsó a muchas personas a adoptar. En la soledad reclamamos alguien que nos llene, y es puro egoísmo al fin y al cabo. Quieren que ese animal supla sus carencias, pero yo no creo que deba ser así.

¿Cómo fue el proceso de creación, desde un plano artístico? Busqué colores dulces, que contrastan muy bien con el blanco de la galga, inspirada en la de una amiga que ya murió, y con las escenas que muestran el maltrato. Un galgo me parece de lo más satisfactorio que puedes dibujar.

'La galga' y 'Refugio'
'La galga' y 'Refugio'
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