Sorprenden 'in fraganti' al portero que okupó su casa tras irse de vacaciones: "Pasa chata, estaba con los cascos..."

Fotografía de archivo de un edificio.
Fotografía de archivo de un edificio.
GUSTAVO CUEVAS / EFE

La Fiscalía pide dos años de cárcel para un portero por instalarse sin permiso en la vivienda de unos vecinos del edificio en el que trabajaba, que se habían ido de vacaciones de verano y que lo sorprendieron 'in fraganti' al regresar a casa antes de lo previsto.

La causa contra el trabajador, que juzgará un jurado popular, ha comenzado este lunes en la Audiencia de Barcelona, donde está imputado por un delito de allanamiento de morada con la agravante de abuso de confianza, por el que el ministerio público solicita también una orden de alejamiento de cinco años de la familia afectada.

Los hechos sucedieron en agosto de 2018, cuando el procesado, que ejercía las veces de conserje, aprovechó que unos vecinos del bloque en el que trabajaba, en Barcelona, se marcharon de vacaciones para hacer uso de la vivienda sin permiso. En lugar de volver el día 3 de septiembre, uno de los miembros de la familia adelantó su regreso al 30 de agosto por razones laborales, por lo que, al llegar al rellano de su piso, no pudo abrir la puerta porque había una llave en el interior de la cerradura que lo impedía.

Tras avisar a una vecina y al portero —que no contestó—, empezó a golpear la puerta, hasta que el acusado, abrió sin camiseta y le espetó: "Pasa chata, estaba con los cascos después de comer y no oía el timbre".

En lugar de volver el día 3 de septiembre, uno de los miembros de la familia adelantó su regreso al 30 de agosto por razones laborales

La perjudicada constató, además, restos de comida en la mesa de la sala, útiles de cocina y la ventana abierta, ello a pesar de que ni su marido ni ella misma habían dado su consentimiento al portero para que se alojara en el domicilio.

El acusado disponía de las llaves de algunos de los domicilios del inmueble, cuyos vecinos se las habían proporcionado para que pudiera facilitar el acceso del personal de limpieza o repartidores de supermercados, pero en ningún caso fue autorizado a acceder y permanecer en el interior de las viviendas para comer o ver televisión, según la fiscal. "El acusado accedió y permaneció en el piso de los perjudicados sin su consentimiento y además perpetró estos hechos abusando de la confianza que los moradores tenían depositada en él", sostiene el ministerio público. 

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