La posibilidad de que surja otro Covid es más grande de lo que se pensaba, advierte un estudio

  • Una investigación ha usado aprendizaje automático para predecir qué mamíferos podrían albergar múltiples cepas.
Sanitario con EPI
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JCCM - Archivo

Han pasado casi dos décadas desde que un coronavirus capaz de causar estragos en nuestros organismos amenazara con una pandemia global. Fue el SARS-CoV-1, surgido en 2003. Pero el año pasado, esa amenaza se hizo realidad con la aparición de una nueva versión mortal, denominada SARS-CoV-2.

Ahora, la comunidad científica se pregunta, mientras el mundo aún se recupera de la devastación de la Covid-19,  cuándo veremos a otro miembro de esta familia aparecer en un futuro cercano. Un estudio reciente ha analizado el asunto y sus hallazgos deberían tenernos en alerta máxima, recoge Science Alert.

Esta investigación ha empleado el aprendizaje automático para predecir qué mamíferos podrían albergar múltiples cepas de coronavirus, lo que permite a los patógenos mezclar y reconstruir los componentes de un Covid de próxima generación.

Las cifras apuntan a cerca de una docena de veces más asociaciones de coronavirus-huésped que las estimaciones basadas solo en observaciones. De manera alarmante, también encontraron más de 30 veces los huéspedes potenciales que podrían albergar SARS-CoV-2 y permitir que se recombine en algo peor; y más de 40 veces el número de especies que anteriormente se sospechaba que albergaban un puñado de subgéneros de coronavirus.

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Liverpool en el Reino Unido, no puede decir dónde o incluso cuándo surgirán futuras pandemias, pero sugiere que los modelos actuales sobre el ecosistema del coronavirus necesitan una seria revisión.

Si bien el nombre de esta familia de virus es ahora sinónimo de los confinamientos de 2020 y el alto número de muertes, la mayoría de sus miembros son relativamente benignos. Incluso es probable que se hayan experimentado infecciones como un resfriado estacional en el pasado.

La familia de los coronavirus

Hay cuatro géneros que componen la familia de los coronavirus, denominados alfa, beta, gamma y delta, que infectan de diversas formas a una amplia variedad de mamíferos y aves. De todos estos, solo los coronavirus alfa y beta contienen variantes que infectan a los humanos, y el último de los que alberga cepas del síndrome respiratorio agudo severo (SARS).

Los virus barajan genes con regularidad y recodifican su genoma a medida que infectan a los anfitriones, apostando por nuevos métodos inteligentes para desbloquear células, evitando el desalojo del sistema inmunológico o incluso saltando a nuevos animales, dando lugar a lo que llamamos nuevas especies y cepas.

Los miembros de diferentes grupos pueden congregarse dentro de los mismos tejidos de un anfitrión e intercambiar esas nuevas y útiles herramientas, dando lugar a combinaciones cada vez más poderosas que llevan la propagación del virus a un nivel completamente nuevo.

Hacer un seguimiento de este intercambio no es tarea fácil. Los investigadores todavía están tratando de averiguar el origen exacto del SARS-CoV-2, y actualmente hay evidencias que lo atribuye a los murciélagos.

Gracias en parte a sus sistemas inmunes, increíblemente robustos, muchas especies de murciélagos pueden albergar una serie de virus cómodamente durante largos períodos, lo que les da a todos la oportunidad de mezclar y combinar sus genes.

A partir de ahí, un salto hacia un anfitrión humano simplemente requiere un encuentro casual, ya sea directamente o a través de un anfitrión intermedio, como un pangolín.

Si este salto se debe simplemente a la mala suerte o es inevitable depende completamente de la frecuencia de los eventos de recombinación. Y la respuesta a esa pregunta depende de saber más datos sobre la diversidad de los virus, sus huéspedes potenciales y las circunstancias en las que se encuentran.

Los virólogos no están completamente a oscuras sobre estos hechos, pero también son conscientes de que apenas han visto la punta de un iceberg epidemiológico cuando se trata de virus que saltan silenciosamente de una especie a otra, especialmente en la naturaleza.

En este caso, se diseñaron algoritmos para encontrar patrones entre tres perspectivas diferentes pero complementarias: características genómicas entre el árbol genealógico del virus, rasgos de cientos de potenciales huéspedes mamíferos y características de la red virus-huésped.

Los resultados revelan la amplitud del panorama abierto a los miembros de la familia del coronavirus por compartir sus secretos. Y con el SARS-CoV-2 todavía circulando, está claro que existe un gran potencial para que se formen combinaciones que podrían salirse de control rápidamente.

Ese paisaje parece bastante vasto. Las observaciones nos dicen que solo hay cuatro mamíferos no humanos que se sabe que pueden albergar tanto el SARS-CoV-2 como otro coronavirus.

Cuando se toman en cuenta los datos de los investigadores, hay 126 anfitriones de SARS-CoV-2 y 2.544 interacciones únicas en total que podrían enseñar al SARS-CoV-2 cómo regresar.

"Cualquiera de estos huéspedes del SARS-CoV-2 que también sean huéspedes de otros coronavirus son huéspedes potenciales de recombinación en los que se podrían generar nuevos coronavirus derivados del SARS-CoV-2 en el futuro", explican los investigadores.

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