Tipos de abonos para plantas de interior y cómo usarlos correctamente

La característica hola de la Monstera deliciosa.
La característica hola de la Monstera deliciosa.
PIXABAY

Las plantas de interior son un elemento decorativo perfecto para dar un toque diferente a las estancias del hogar, pero hay que tener en cuenta las necesidades en cuanto a luz, riego, humedad y abono, ya que cada una va a necesitar unos cuidados diferentes.

Uno de estos cuidados fundamentales tiene que ver con el abono. Aunque este se usa tanto para plantas de interior como para las de exterior, las plantas que tenemos dentro del hogar agradecen aún más su uso, ya que supone un añadido natural extra.

Tipos de abono para plantas de interior

La oferta de abonos es muy grande, por lo que se pueden encontrar en el mercados diferentes tipos, que se deberán emplear atendiendo a diversos factores.

En primer lugar, hay que saber que existen abonos genéricos, que se pueden emplear tanto para las plantas de interior como para las de exterior. También el abono universal suele tener una fórmula equilibrada que puede añadirse a muchos tipos de plantas y especies, todo lo contrario de lo que pasa con los abonos específicos para una especie concreta, por ejemplo, el abono para rosales.

Además de en su composición, que variará en función del tipo de planta para el que esté elaborado, el abono también varía en su formato. Así, se pueden encontrar los siguientes tipos para las plantas de interior, tal y como indican desde la empresa especializada Jardinitis

  1. Los abonos líquidos y solubles: en ocasiones, es recomendable disolverlos en el agua del riego para no dañar la planta con un exceso de nutrientes. Son cómodos de aplicar, por lo que están pensados para aquellas especies que necesiten abono más frecuentemente, como las de origen tropical o las que estén en floración.
  2. Los abonos granulados: este formato sólido presenta la ventaja de que no se absorbe  tan rápidamente como el líquido, por lo que permite una liberación de nutrientes lenta. Se debe aplicar directamente sobre el sustrato.
  3. Los bastoncillos o clavos de abono: son también de absorción lenta y, para emplearlos, hay que ponerlos sobre el sustrato, lo que hará que se vaya diluyendo con el agua de riego.

Hay que tener muy en cuenta que, aunque el abono aporta nutrientes beneficiosos para el crecimiento de la planta, también puede ser perjudicial si se abona en exceso. Por eso, hay que tener en cuenta las necesidades de cada planta respecto al abonado. 

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