Directivos sin trabajo
Hace unos meses quizá se peleasen por ti o te bastase hacer una llamada para encontrar otro trabajo. ARCHIVO
A nadie le gusta perder su empleo. Y a los altos cargos, menos. El golpe que supone pasar de estar en lo más alto al paro inesperado va más allá de la pérdida de dinero y privilegios. De hecho, un estudio del Korn/Ferry Institute ha preguntado a los propios protagonistas qué echan más de menos de sus
antiguos empleos, y la inmensa mayoría (el 74%) hace referencia a los retos intelectuales de su puesto de trabajo.

Parece muy difícil asumir que un día estás arriba y al siguiente puedes estar abajo

Sentirse importante tiene sus riesgos. Parece muy difícil asumir que un día estás arriba y al siguiente puedes estar abajo. Por ello, y porque este perfil de personas no suele tener problemas económicos, las consecuencias son mucho más psicológicas que materiales, y eso es lo que le ha ocurrido a buena parte de los directivos que de la noche a la mañana se han quedado en el paro.

En primer lugar, tienen que asimilar una noticia totalmente inesperada. La seguridad y la condición de imprescindible es directamente proporcional a la responsabilidad, el salario y el cargo, una sensación que aumenta con el tiempo de forma inconsciente aunque carezca de fundamentos.

Orgullo herido

En segundo lugar, el ejecutivo en paro debe acarrear con su orgullo herido y la vergüenza: "Con lo que yo he sido, ¿cómo voy a confesar que no tengo trabajo?". Y, para colmo, la crisis no da tregua. La causante del desastre sigue siendo el principal impedimento para ponerle remedio. Nunca antes los grandes cargos habían sufrido el desempleo como ahora.

Con lo que yo he sido, ¿cómo voy a confesar que no tengo trabajo?

En esta ocasión a los empresarios no les ha temblado el pulso y han recortado gastos sin detenerse ante los más grandes: los jefazos y sus sueldos. Pese a todo, hay esperanza. Sí, la demanda supera a la oferta, y un ex directivo tiene menos probabilidades de encontrar trabajo que un empleado medio.

Pero hay salidas. Mientras llega el momento, lo ideal es aprovechar el tiempo para mejorar o multiplicar tus cualidades. El 43% de los ejecutivos en paro considera o está dispuesto a pasar por las academias, sobre todo con la mirada puesta en los MBA y otras titulaciones avanzadas, según el estudio Executive Quiz.

En marcha para recolocarse

Las cosas han cambiado. Hace unos meses quizá se peleasen por ti o te bastase hacer una llamada para encontrar otro trabajo. Pero ahora debes tener presente que eso puede llevarte meses. Muchos ex directivos optan por quedarse esperando a que llegue el milagro en vez de moverse, hacer llamadas y echar currículos.

La vergüenza de pedir trabajo puede incluso con la necesidad. Miles de personas están en la misma situación y no tienen nada de qué avergonzarse. Tú tampoco.

Alternativas

Headhunters: Al rescate de los directivos en paro han salido los cazatalentos o headhunters. Con todo este revuelo, es el momento ideal para hacer fichajes estrella para sacar de la depresión a la empresa. Eso sí, con menor desembolso... Si no te buscan, búscalos tú a ellos.

Downshifting: Este concepto hace referencia al conformismo. Posiblemente te llegue una oferta inferior a la que estás acostumbrado. Ya es más de lo que ahora tienes. Quizá sea un puesto de menor cargo y salario, pero mira el lado positivo: tienes la suerte de haber encontrado trabajo.

Interim management: Con la reestructuración de las empresas prolifera esta figura. Es un directivo contratado por poco tiempo para una misión concreta: una fusión, una tanda de despidos, un reflotamiento... Podrías ser uno de ellos.

Negocio propio: No tienes trabajo, te han indemnizado, tienes tiempo libre... tal vez haya llegado el momento de montar tu negocio soñado.