'Mentiras y gordas'
Un fotograma de 'Mentiras y gordas'. SONY PICTURES

Sexo en el baño de un bar. Amistad basada en compartir pastillas. Lo que muchos padres verían si pudiesen, como piden, "ver lo que hace mi hijo por un agujerito". Ese agujerito, lleno de cocaína o éxtasis, es el de Alfonso Albacete y David Menkes en Mentiras y gordas. ¿Una exageración?

Se consume cada vez más y más pronto". Yon González

Yon González, uno de los protagonistas de la película, cree que "se consume cada vez más y más pronto".

Mario Casas dice que la cinta muestra "algo muy de moda: las drogas de diseño. Basta chupar cristales de una bolsita para volverte loco. Hay muchos chicos metidos". "La mayoría", añade González.

Ana de Armas evita "meter a todos en el mismo saco, pero es cierto que aunque parezca exagerada la película es muy real".

Más droga, ¿más coco?

Los directores niegan haber querido hacer cine generacional, pero sí reflejar que la juventud vive al límite. "Nada nuevo", según Menkes, "sino la continuación de la resaca de los ochenta. Pero los chicos de hoy, por probarlo todo antes, tienen más coco".

Hugo Silva observa que "muchos encuentran calor en el sexo esporádico. Se sienten vivos con la euforia de la droga, pero lo grave es hacerlo solo: drogarte solo es mentirte. Y no sólo lo hacen los jóvenes, también los cuarentones".

Lo grave es hacerlo solo: drogarte solo es mentirte". Hugo Silva

¿Qué pueden hacer los padres? Para Albacete, muy poco: "Los nuevos sistemas de comunicación crean una cápsula donde los chicos se refugian. Es muy difícil entrar en ese círculo si eres adulto".

Menkes pide a las familias "quitarse la venda. Es fácil creer que no pasa nada". González lo corrobora, advirtiendo de que "muchos padres no tienen ni puta idea de sus hijos. Conocer a un joven no es sólo mirar sus notas. Hace falta hablar con él, porque lo que provoca las tragedias es el vacío comunicacional".

Así que, aunque trágica, la película no quiere alarmar. "No buscábamos moralizar", dice Albacete, "sino aportar nuestra visión del asunto. Se madura a través de experiencias de todo tipo, y viendo que muchos hechos esconden consecuencias".

Con veinte años puedes hacer muchas cosas si sabes que no debes pasarte". Ana de Armas

Ana de Armas considera que "con veinte años puedes hacer muchas cosas si sabes que no debes pasarte". Y González pone el punto y final: "La droga no es sinónimo de muerte o locura. Es necesario reflexionar. Puedes consumir, pero hasta el punto justo. Porque es verdad que si te pasas puedes terminar palmando".


Los precedentes en el cine español

Mentiras y gordas, que se estrena el próximo viernes, no es novedosa al hablar de drogas en el cine español. Sobre obras de arte como Arrebato o Entre tinieblas planeaba la sombra de la heroína. Perros callejeros o El pico miraban a los ojos a narcóticos y delincuencia, y mientras Bajarse al moro o Airbag apostaban por la risa, Báilame el agua lo hacía por la poesía. Pero la gran referencia de Mentiras y gordas es Historias del Kronen, que Armendáriz estrenó en 1995 adaptando un libro de José Ángel Mañas.