Muere el poeta Joan Margarit a los 82 años

El poeta Joan Margarit, ganador del Premio Cervantes 2019
El poeta Joan Margarit, ganador del Premio Cervantes 2019
David Zorrakino / Europa Press
El poeta Joan Margarit, ganador del Premio Cervantes 2019.
Europa Press

El poeta y arquitecto Joan Margarit, autor de Joana y Casa de Misericordia, ha fallecido este martes a la edad de 82 años en su casa de Sant Just Desvern, en Barcelona, víctima de un cáncer.

Nacido en Sanauja (Lleida), en 1938, ganó el Premio Cervantes de 2019, galardón que otorga el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y cuyo acto de entrega no pudo celebrarse con motivo de la pandemia del coronavirus. Fue el pasado 21 de diciembre cuando los reyes se desplazaron hasta Barcelona de manera privada para entregar este reconocimiento en un acto íntimo y familiar.

Margarit fue laureado también con el Premio de la Crítica y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Entre sus obras más aplaudidas están Casa de Misericordia, que le valió el Premio Nacional de Poesía en 2009, y algunos poemarios como Crónica, Amar es dónde o Misteriosamente feliz.

El poeta bilingüe

El escritor siempre se caracterizó por su defensa pública del catalán, "la única lengua o una de las pocas lenguas cultas sin Estado" que existen. Así lo defendió él mismo cuando depositó su legado en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes. 

"Soy un poeta catalán pero también castellano, coño", indicó, tras recordar que la dictadura le impuso el castellano "a patadas". Cuando tenía cinco años, en 1943, fue golpeado por un señor uniformado por "no hablar en cristiano". Según señaló, España le daba "miedo" desde los Reyes Católicos.

Margarit era un escritor cuidadoso que tardaba meses en acabar sus poemas. Siempre llevaba dos en el bolsillo. "Dentro de una semana, a lo sumo, llevaré dos, que será el poema en castellano, pero no es una traducción: ambos hacen su camino; la chispa que inspiró el primero la continúo en el otro; en el largo camino de su versión final detectaré errores en uno u otro que modificarán ambos; eso sí, el primero siempre sale en mi lengua: ningún gran poeta lo ha sido si no ha escrito en su lengua", aseguraba en una entrevista con El País.

El poeta empezó escribiendo en castellano, pero, a partir de 1981, comenzó a publicar solo en catalán. Desde finales de los 90, simultaneaba ambas lenguas y, según afirmaba, no conocía un solo poeta en la historia de la humanidad que no escribiera en la lengua materna. La suya era el catalán. El bilingüismo le convirtió en el poeta más leído, y también en uno de los más premiados.

Su poesía, en la que reina el verso libre, rasca en la verdad y afronta con pasión las cosas duras de la vida; en "lo que es sucio, ruidoso, feo, cansado y violento" (así lo afirmó en Nuevas cartas a un joven poeta, en 2009). Para Margarit, la tarea del poeta, igual que la de arquitecto, consistía en construir "una estructura sólida". El lenguaje poético era, para el escritor, el más duro de todos. Confiaba en la poesía y confiaba en la cultura, porque lo demás "ya no tiene solución".

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