Las personas contagiadas por coronavirus cierran los colegios electorales en Cataluña

Una persona acude al Mercat del Ninot, centro de votación habilitado para el 14F, entre las 7 y las 8 de la tarde.
Una persona acude al Mercat del Ninot, centro de votación habilitado para el 14F, entre las 7 y las 8 de la tarde.
MIQUEL TAVERNA
Algunos miembros de las mesas no se desprenden del EPI para realizar el recuento de votos

Dieciocho personas se han acercado hasta el Mercat del Ninot en Barcelona entre las siete y las ocho de la tarde, la franja horaria habilitada para que los catalanes contagiados o en cuarentena a causa del coronavirus pudieran ejercer su derecho a voto. Este mercado municipal situado a una calle del Hospital Clínic ha sido uno de los 129 nuevos recintos que se han transformado en colegios electorales para la cita electoral del 14F.

Quince minutos antes de las 7 de la tarde, los más previsores ya empezaban a ponerse los Equipos de Protección Individual (EPI) facilitados por la Generalitat a los diferentes miembros de las mesas. "¿Los zapatos van dentro del EPI?", se preguntaban entre las cuatro mesas que había. Y es que han tenido que enfundarse en el traje siguiendo las instrucciones que la misma Generalitat les había facilitado a través de un folleto informativo

"Realmente nadie viene aquí y nos pregunta si necesitamos ayuda. Nos reforzamos entre los que estamos en la mesa", comentaba Anna Garcia, una chica de 19 años que ha sido llamada para constituir una mesa electoral, mientras ayudaba a su compañera a ponerse el EPI. La joven reconoce que los primeros minutos del día han sido "muy intensos" porque "no sabían si estaban haciendo bien las cosas", pero a lo largo del día "han ido cogiendo confianza".

En su caso, no ha llegado a presentar ninguna alegación para quedar eximida de acudir a la mesa aunque sí que se lo llegó a plantear. Afrontaba el cierre de jornada con incertidumbre pero, a la vez, con serenidad: "Ahora es el momento en que tenemos más miedo pero tenemos la esperanza de que no venga mucha gente". Y así ha sido, porque solamente dieciocho personas se han presentado en el mercado municipal.

Una mujer desinfecta la mesa electoral después de que una persona infectada por Covid haya depositado su voto en la urna.
Una mujer desinfecta la mesa electoral después de que una persona infectada por Covid haya depositado su voto en la urna.
MIQUEL TAVERNA

Cuando pasaban escasos minutos de las siete de la tarde los miembros de las mesas ya empezaban a quejarse de la incomodidad de los EPI. "No veo nada", "esto es muy agobiante" y "hay que dar mucho mérito a los sanitarios que trabajan todo el día con esto" son algunas de las frases que más se han repetido en esos sesenta minutos. De hecho, muchos aprovechaban los momentos en que no había nadie para respirar, desempañarse las gafas y las pantallas faciales y quitárselas. Otros, en cambio, no llevaban puestos los EPI, ya que era una decisión opcional.

Los miembros de las mesas no han sido los únicos protagonistas del día, y es que detrás de cada persona que votaba entre las siete y las ocho desfilaban los encargados de desinfectar las mesas y las urnas. Maria José ha sido la responsable de hacerlo en el Mercat del Ninot y, aunque llevaba allí desde las tres de la tarde, el cierre de jornada lo ha vivido "con respeto" e "inquietud".

Pasados dos minutos de las ocho, tras los últimos votantes, tocaba quitarse los trajes. Entre todos se iban dando instrucciones. Lo más importante era no tocar la parte exterior del EPI y siempre hacerlo por dentro. "No ha sido para tanto porque no ha venido mucha gente", decía aliviada Anna, y reconocía que se había sentido "muy protegida", mucho más que durante el día, cuando "quizás ha venido gente que estaba contagiada pero no lo sabía", añadía. 

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