Esguinces de tobillo. ¿Qué hacer para recuperarse sin recaídas? ¿Hay gente más propensa? ¿Se puede prevenir?

  • Los esguinces de tobillo son una de las lesiones más frecuentes, sobre todo durante la práctica deportiva. 
  • Retomar la actividad muy pronto tras un esguince puede favorecer las recaídas. 
Los tobillos son la zona del cuerpo en la que más esguinces se producen
Los tobillos son la zona del cuerpo en la que más esguinces se producen
José Manuel de Laá / Pixabay

Las torceduras y los esguinces, especialmente los que se producen en los tobillos, son una de las lesiones más frecuentes, tanto en los deportistas como en la población en general. Según datos del servicio Navarro de salud, su incidencia es de 1 por cada 10.000 habitantes al día y representan entre el 15-20% de las lesiones deportivas.

Debido a su alta incidencia, en torno a esta lesión surgen muchas dudas y preguntas. Estas son algunas de las más comunes.

¿En qué consiste un esguince?

Hablamos de esguince cuando, debido a una torsión más allá de los límites de la articulación por una torcedura o un movimiento muy brusco, los tejidos conectivos estabilizadores del tobillo (ligamentos) se estiran en exceso. Esto puede provocar lesiones que van desde una distensión -el esguince más leve-, hasta una rotura completa de estos tejidos.

En función de su gravedad, existen 3 tipos:

•Primer grado. Los ligamentos se distienden y se deforman, pero sin llegar a romperse.

•Segundo grado. Se produce una rotura parcial de uno o varios ligamentos.

•Tercer grado. La rotura del ligamento es completa.

¿Qué síntomas produce?

Los síntomas y la gravedad de estos dependerán del grado del esguince de tobillo, pero en general producen dolor -en el momento de la torcedura y después-, sensación de calor, hinchazón, hematomas (a partir del día siguiente), rigidez articular y dificultades para mover la articulación afectada. Los síntomas serán más intensos cuanto más grave sea la lesión. Es aconsejable acudir al médico siempre, pero especialmente si se escucha un ‘chasquido’ en el momento del accidente o si hay problemas para mover la articulación.

¿Aplico frío o calor?

Antes de acudir al médico si fuese necesario, es aconsejable realizar algunos primeros auxilios en casa para minimizar la lesión y las molestias. Hay gente que duda entre aplicarse calor para reducir el dolor o frío para evitar la inflamación. Lo correcto es aplicar hielo, y cuanto antes mejor. Si aplicamos calor, el flujo de sangre aumenta, la inflación empeorará poniendo más presión sobre los nervios y provocando más dolor. Sin embargo, el hielo los reduce, tanto la inflamación como los hematomas. Es importante aplicar hielo tres o cuatro veces al día, y durante 2 o 3 días. Además, es aconsejable elevar el tobillo siempre que sea posible.

¿Es necesario inmovilizar el tobillo?

No, ni es necesario ni conveniente en los grados 1 y 2. En el caso de un esguince grado 3 es probable que el médico decida inmovilizarlo para prevenir mayores daños y acelerar la cicatrización del ligamento. Pero en lesiones menores, si no duele mucho cuando apoyemos el pie, es necesario que sigamos moviendo el tobillo, aunque con mucho cuidado. Podemos aplicar un vendaje funcional o tobillera que reduzca el movimiento, comprima, pero que no inmovilice. Si lo inmovilizamos completamente sin ser una lesión muy grave, además de debilitar la musculatura, conseguiremos que la regeneración de los tejidos lesionados sea más lenta y peor. Como consecuencia, tendremos un tobillo muy débil, con menos estabilidad y con una mayor propensión a volver a lesionarse.

¿En cuánto tiempo se curan?

Dependerá del grado de la lesión. Si seguimos las recomendaciones, un esguince de grado 1 no debería tardar más de 10 días en curarse, y uno de grado 3, no ser que requieran cirugía, no más de dos meses. Pero esto son plazos generales, pues dependerá mucho de cómo lo abordemos los primeros días e incluso las primeras horas. Además, según avanzamos en edad, lo normal es que la regeneración de los tejidos sea más lenta.

¿Por qué se producen recaídas y cómo evitarlas?

Las recaídas en los esguinces de tobillo son muy frecuentes, y se pueden producir por varios motivos. El principal es porque no hemos realizado la recuperación de manera correcta. Y esto puede deberse a que hemos recuperado nuestra actividad habitual demasiado pronto y no hemos dado tiempo a los tejidos o recuperarse, o por lo contrario, hemos inmovilizado demasiado la articulación, los tejidos no han cicatrizado bien, tenemos la musculatura y los ligamentos débiles y son más propensos a volverse a lesionar.

Por tanto, para que esto no ocurra y no estemos ante lo que llamamos ‘un esguince mal curado’, lo más conveniente es que acudamos a un profesional fisioterapeuta si las molestias se alargan más de lo conveniente. Un esguince que sigue molestándonos más allá de los 10 días es probable que necesite rehabilitación. El fisioterapeuta, además de tratarnos manualmente, nos puede recomendar ejercicios o automasajes que podemos realizar en casa y que nos ayuden a recuperar en menos tiempo la funcionalidad normal de la articulación y evitar recaídas.

¿Hay gente más propensa?

Sí, ya sea por su complexión física o por los deportes que realiza. Por ejemplo, las personas con sobrepeso y obesidad tienen más tendencia a sufrir esguinces, también las personas que realizan deportes de impacto -especialmente fútbol y baloncesto- o las que tienen el talón de Aquiles más corto. También hay una mayor probabilidad de padecerlos según avanzamos en edad. Además, hay estudios que sugieren que las mujeres, por cuestiones anatómicas, hormonales y neuromusculares, son más propensas a sufrir esguinces. Sin embargo, debido a la actividad, en términos absolutos, se dan mucho más en los hombres.

¿Cómo prevenir los esguinces?

Hay muchas cosas que podemos hacer para recudir el riesgo de padecer un esguince de tobillo. Lo más importante, es mantener nuestros ligamentos y músculos fuertes, y para conseguirlo, el deporte es la mejor opción. Además, tanto podemos llevar a cabo algunas recomendaciones:

No usar tacones de aguja ni muy altos por un tiempo prolongado, sobre todo si el terreno que pisamos no es muy estable.

•Calentar siempre los tobillos antes de hacer ejercicio.

•Durante la actividad física, usar un calzado que proporcione estabilidad. Las zapatillas con cámara de auge, por ejemplo, no son las más recomendadas para evitar esguinces.

•Si practicamos deportes de impacto, como el running, mejor en superficies planas.

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