La violencia machista desciende entre los adolescentes pero aumentan las conductas de riesgo 'online'

  • El Ministerio de Igualdad presenta un informe que analiza la situación actual y la compara con las de 2010 y 2013. 
Una adolescente con un móvil.
Una adolescente con un móvil.
ISTOCK

En los últimos años se han producido cambios positivos tanto respecto a la percepción que los adolescentes tienen del machismo como a las violencias ejercidas contra las mujeres de esa edad. La incidencia de algunos indicadores sigue siendo sin embargo elevada y preocupa especialmente el efecto que en este ámbito tienen las nuevas tecnologías, sobre todo la difusión de información privada o la excesiva exposición.   

Esta es la conclusión global que se desprende del estudio 'La situación de la violencia contra las mujeres en la adolescencia en España' presentado este viernes. Promovido por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, ha sido realizado desde la Unidad de Psicología Preventiva de la Universidad Complutense de Madrid y en él han colaborado el Ministerio y las Consejerías de Educación. La muestra ha estado formada por 13.267 jóvenes de 14 a 20 años, de 336 centros educativos no universitarios. Su realización anterior en 2010 y 2013 ha permitido analizar la evolución producida en esta década.

"Los datos son esperanzadores. Nos muestran en positivo que las chicas perciben y detectan las violencias mejor y en ello influyen la escuela, la familia, los mensajes en los medios de comunicación y la fuerza que ha adquirido el feminismo, sobre todo desde 2018. Se tiende a pensar que los jóvenes están peor pero estudios como este demuestran avances en asuntos tan graves como la violencia machista", ha señalado durante la presentación la secretaria de Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, Noelia Vera. Un mensaje de esperanza en el que han coincidido el resto de los asistentes. 

El secretario de Estado de Educación, Alejandro Tiana; la delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, Victoria Rosell, y la catedrática de la Unidad de Psicología Preventiva de la Complutense María José Díaz-Aguado, también ha coincidido con Vera en la necesidad de "no bajar la guardia" porque aún queda "camino por recorrer".

Los mayores avances, a partir de 2013

De la comparativa de las tres ediciones del informe se extrae que entre las dos primeras se produjo un claro incremento de la violencia machista vivida por la adolescencia, algo que se atribuye al impacto que tuvo el creciente uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y la influencia que tuvieron en algunos de los cambios detectados en las relaciones de pareja. Desde hace siete años sin embargo, de los doce indicadores sobre malos tratos analizados, se produce un descenso en ocho según los resultados de ellas y en seis según los de ellos y en el resto los autores remarcan que "el cambio tampoco resulta estadísticamente significativo".  Han bajado por ejemplo del 27,8 al 16,5% las chicas que han sido controladas hasta el más mínimo detalle; del 21,4 al 15,1% las que han sido aisladas de sus amistades; o del 21,4 al 16,4% las que han recibido insultos o han sido ridiculizadas. 

"Las situaciones que han mejorado son las más sensibles al cambio, las más frecuentes, pero también es relevante que hayan bajado tres situaciones de violencia a través de las nuevas tecnologías, que se utilizan más que en 2013", ha comentado Díaz-Aguado. Con ello se ha referido al control a través del móvil, que ha pasado del 24,5 al 14,9%; el control a través del uso de sus contraseñas (del 14,6 al 6,6%) y la utilización de esas contraseñas para suplantarlas (del 4,4 al 2,5%). "La solución está en la educación desde distintos contextos y esto quiere decir que podemos educarles para usar bien esas nuevas tecnologías que tantos riesgos pueden implicar", ha agregado.

Esos riesgos se deben a que los jóvenes no son conscientes del peligro que pueden implicar actuaciones como compartir información personal. De las doce conductas comparables en este sentido solo ha bajado, y poco (del 6,3 al 5%), el uso de la cámara cuando contactan con un desconocido. El porcentaje de quienes han dado su nombre y apellidos a un desconocido ha crecido del 13,7 al 55,5%; del 9,3 al 25,1% el de quienes le han facilitado la dirección de casa, y del 39,3 al 56,9% el de los que han aceptado en sus redes a alguien que no era de su círculo. También ha subido del 1,7 al 8,4% la cifra de quienes han difundido una imagen propia de carácter sexual o del 11,2 al 19,2% la de quienes han quedado con alguien que han conocido a través de internet. 

"Los nuevos riesgos pueden ir a más si no incrementamos los esfuerzos para acabar con ellos"

"Algunas de las violencias contra las mujeres más atroces surgen en esas situaciones", ha manifestado Díaz-Aguado y ha recordado que más de un 40% de las chicas de entre 14 y 20 años sufre acoso sexual online. Las situaciones de esta nueva forma de violencia que un mayor porcentaje ha vivido son aquellas en las que se les han mostrado fotografías sexuales (48%) o en las que se las han pedido (43,9%). Al 18,7% le han pedido seguir hablando de sexo después de manifestar que no querían hacerlo y a cerca del 37% le han enviado mensajes sexuales no deseados.

Escuela, familia y amigos

La catedrática ha reconocido que "las violencias más resistentes al cambio es a las que menos se está llegando". "Cuesta más llegar a casos más graves", ha indicado y ha propuesto adelantar la formación específica a 1º de la ESO. Junto a la escuela, la familia y los grupos de iguales se sitúan como impulsores de los avances: "Las familias hablan más sobre violencia de género y ha aumentado la  influencia que los adolescentes atribuyen a los padres a este respecto. Han cambiado los mensajes y ahora se escucha menos que los celos son una muestra de amor o las referencias al mito de la media naranja". 

"Estamos avanzando, esto nos tiene que empoderar para hacerlo mucho más. Los nuevos riesgos pueden ir a más si no incrementamos los esfuerzos para acabar con ellos. Necesitamos la colaboración de todos los contextos desde los que se crea y se transforma la cultura que hemos heredado de dominio y sumisión y que anhelamos de igualdad y de respeto mutuo", ha concluido.

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