La UE eleva a 50.000 millones los fondos de ayuda para los países con problemas

  • Lo considera una muestra de su voluntad de apoyo a los socios.
  • Los 27 han rechazado nuevos planes de estímulo ante la crisis.
  • La reunión del G-20 se celebrará en quince días en Londres.
El presidente de turno de la UE, Mirek Topolanek (i) conversa con el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Barroso.
El presidente de turno de la UE, Mirek Topolanek (i) conversa con el presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Barroso.
Olivier Hoslet / EFE

Los líderes de la Unión Europea, reunidos en el Consejo Europeo, han alcanzado un acuerdo para elevar de 25.000 a 50.000 millones de euros el límite de la línea de crédito para asistir a los socios con graves desequilibrios en su balanza de pagos.

Bruselas descarta que los fondos (quedan 15.400 millones, tras los créditos concedidos a Hungría y Letonia) estén cerca de agotarse, pero cree que aumentar el umbral será una señal clara de la voluntad de la UE de apoyar a los socios que atraviesan dificultades.

La UE ya decidió aumentar en diciembre de 12.000 a 25.000 millones el límite del instrumento -del que sólo pueden beneficiarse los países que no pertenecen al euro-. Además de los créditos a Hungríay Letonia, la UE está en negociaciones para facilitar asistencia a Rumanía.

Pero dado que la crisis no remite y que varios países del centro y este de Europa están en situación de gran debilidad, es posible que haya más solicitudes de ayuda en el futuro.

Lo que sí está descartado es acometer un plan de rescate para el conjunto de la región, debido a las grandes diferencias entre las economías de esos Estados miembros. En las conclusiones de la cumbre los mandatarios de la UE inciden en mantener ese enfoque "caso por caso".

Más tiempo para ver los efectos

Los jefes de Estado y de Gobierno insisten en que ya han hecho un "esfuerzo muy importante" para combatir la crisis económica, por lo que han pedido más tiempo para que surtan efecto las medidas adoptadas hasta ahora y descartan adoptar una nueva ronda de planes de estímulo, tal y como pide Estados Unidos.

La primera sesión del Consejo Europeo de primavera se centró en la crisis financiera, su impacto en la economía real y en el empleo, y los preparativos de la cumbre del G-20 que se celebrará en Londres el próximo 2 de abril.

La canciller alemana, Angela Merkel, reiteró antes del inicio del encuentro la negativa de Berlín a lanzar nuevos programas de estímulo económico. "Queremos un enfoque europeo. Cada Estado miembro, individualmente, ha presentado sus programas y creo que son suficientes" señaló Merkel.

El primer ministro checo, Mirek Topolánek, cuyo país ocupa la presidencia de turno de la UE, aseguró que los Estados miembros han ido "todo lo lejos" que pueden en la puesta en marcha de planes de estímulo.

En el mismo sentido se pronunció el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, que subrayó que la UE ya ha hecho un "esfuerzo muy importante" para combatir la crisis y no tiene ningún motivo para "avergonzarse". "No empecemos a discutir ya sobre nuevos planes antes de aplicar los que ya hemos acordado", señaló.

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