Tamzin Townsend
Tamzin Townsend, en la oficina de Madrid donde atendió a '20 minutos'. JORGE PARÍS

Vino a España por amor hace más de tres lustros, los mismos que lleva dirigiendo a actores de nuestro país. Incide en que no ha tenido una carrera perfecta, pero ha convertido en grandes éxitos teatrales media docena de montajes en poco más de cuatro años desde que se puso al frente de El método Grönholm. El último, Fugadas, con María Galiana y Rosario Pardo, se estrenó en Sevilla el pasado día 9 y llegará la próxima semana a Madrid.

La británica Tamzin Townsend nos recibe con una sonrisa de la que no se desprenderá en una hora. Físicamente es menuda, pero conquista con una amabilidad y sinceridad impropias de un triunfador.

¿Sabemos pronunciar correctamente su nombre en España?

La cosa está mejorando. Antes me llamaban ‘Tontin Tontin', ‘Totó Totó', ‘Titi Ti'... Rosario Pardo me tiene en su móvil como ‘Damsing'. Es genial.

Rosario Pardo me tiene en su móvil como ‘Damsing'. Es genial"

¿Cómo ha ido el estreno de Fugadas?

Al público le encanta, es muy alegre. Los llamo espectáculos feel good, como cuando vas a ver Mamma Mia! y sales del cine en plan "qué feliz".

¿Es difícil hacer reír?

A mí me gusta, me da un subidón... Cuando el público empieza a reírse, va a más y después aplaude un chiste, me encanta. No es lo que tengo en Días de vino y rosas, donde los oigo hacer snifff, snifff y luego los veo salir del teatro en plan "jooo" (risas).

¿Desde cuándo le interesa el teatro?

Desde siempre. Mi madre era actriz y profesora de teatro; mi padre, escritor. Ella me llevaba a Stratford-upon-Avon, donde hacía un taller con la Royal Shakespeare Company; allí vi a Judi Dench, Ian McKellen... los grandes. Siempre he sido la niña que quería ser actriz. Después vi que había una persona que estaba detrás de todo, y pensé "a mí me gusta". Porque yo nunca sabía qué papel quería y el director hace todos.

¿Recuerda la primera obra que vio?

La primera que me impactó fue un Macbeth de la Royal Shakespeare Company. En una iglesia, con un círculo de tiza pintado en el suelo, incienso y cajas de madera. Tenía 10 años y era como una película de terror. Increíble.

Suena el teléfono. Townsend pide disculpas, lo coge y da instrucciones. Tras colgar, suspira y dice: "Ser directora y madre es muy difícil, tremendo". Reanudamos la conversación.

¿Cómo vino a parar a España?

Cuando salí de la universidad conocí a un chico que me gustaba mucho. Él quería venir, y yo habría ido adonde fuera. Él quería Madrid, y yo, Barcelona. Tiramos una moneda y gané. Él después se volvió a Inglaterra. Yo estuve 15 años en Barcelona. Pero llegó un momento en que dirigía tanto en Madrid que el puente aéreo me estaba matando. Ahora estoy aquí.

¿Prefiere elegir a los actores o que le den el reparto hecho?

Elegir. Aunque si me dicen "vamos a hacer tal obra con Maribel Verdú y Aitana Sánchez-Gijón", diré "¡yipiii!" (risas). Pero si no los elijo, no tengo el poder absoluto... ¡Y la obra la firmo yo!

Si no elijo a los actores, no tengo el poder absoluto.
¡Y la obra la firmo yo!"

¿Qué método tiene?

Estoy siete días improvisando para crear buen ambiente. No trabajo a través del conflicto o el mal rollo; quiero y necesito que los actores estén abiertos, felices, creativos, seguros. Después, el texto.

¿Es el Steven Spielberg del teatro?

¡Pero no tan rica! (risas). Antes era muy entusiasta, ahora tengo que pensar mucho. La etiqueta tremenda de "la reina Midas del teatro español" me mató. Tenía mensajes de gente partiéndose el pecho; y los productores de obras mías que no han ido bien, en plan "bueno, ¿dónde estaba la reina Midas cuando la necesitábamos?" (risas). Ahora elijo mejor los espectáculos, pero me puedo equivocar.

También la han llamado "la reina británica del teatro español"...

(Risas) Sí, sí. Qué fuerte. Creo tan poco en estas cosas... No he ganado un premio ni he estado nominada para un premio jamás en el teatro. Tampoco he trabajado en los teatros públicos. Una carrera nunca es perfecta.

¿Es fácil trabajar con usted?

Soy muy fácil, cualquier actor te lo dirá. Ser un buen director es saber llevar a la gente, imponer tu disciplina y tus reglas y que la gente quiera ir en tu barco. Sin necesidad de humillar. Yo puedo decir "¡que te calles!" (risas) si alguien está siendo muy borde, pero nunca ha sido un problema.

Con seis montajes en cartelera, ¿cómo hace su seguimiento?

No voy nunca al teatro a ver una cosa que no es mía, ¡qué triste es mi vida! ¿Cómo se explica que las salas de teatro estén llenas en plena crisis?

No voy nunca al teatro a ver una cosa que no es mía. ¡Qué triste es mi vida!"

La gente prefiere renunciar a comprar unos zapatos; necesita sensaciones fuertes, reírse, llorar o admirar... ¿A sus hijas (de ocho y cinco años) les gusta el teatro?

Las dos van a clases de teatro. Cada fin de semana yo las llevo al Lara, donde juegan con Carmelo [Gómez] y Silvia [Abascal]. Si estoy fuera, mi marido [Francesc Albiol] las lleva a El caso de la mujer asesinadita [en la que participa como actor]. Pobres. Dicen que no les gusta nada el teatro... porque yo no estoy en casa, es eso con el teatro y el teléfono móvil. Son brutalmente teatreras. Yo espero que acaben trabajando en algo más estable.

¿Cuántos idiomas hablan?

En casa, catalán e inglés. El otro día, la madre del niño más guapo del curso de mi hija pequeña me dijo "mi hijo está enamorado de la tuya porque dice que habla tres idiomas: inglés, castellano y otro" (risas). No van a tener ningún problema en el futuro.


"Te adoro, Carmelo"

En los últimos años, Tamzin Townsend ha dirigido a algunos de los mejores actores del panorama nacional. Así define a...

  • Aitana Sánchez-Gijón: "Es fantástica, profesional, eficaz, cálida, superbuena actriz y buena amiga".

  • Maribel Verdú: "Es la positiva, la optimista, la generosidad. Llega a un ensayo con una sonrisa enorme y diciendo «¿qué hacemos?». Es tan optimista, tan feliz... es un encanto".

  • Carmelo Gómez: "Ay, Carmelo... Te adoro, Carmelo (risas). Es intenso, fiel, una bestialidad de actor, es supermacho también. Lo es; yo le digo «Carmelo, eres un pedazo de tío». Es buenísimo. Me encanta".

  • Lola Herrera: "Es admirable, divertidísima, tiene un sentido del humor estupendo. Trabajar con ella es aprender tantas cosas...".

  • Luis Merlo: "Es muy carismático. Atrae muchísimo a la gente. Es muy inteligente, muy trabajador y muy buen amigo".