Borrell defiende su viaje a Moscú y alerta sobre la intención de Rusia de dividir a la UE: "No deberíamos caer en la trampa"

Josep Borrell, ante el Parlamento Europeo.
Josep Borrell, ante el Parlamento Europeo.
PARLAMENTO EUROPEO.

Están siendo días muy complicados para Josep Borrell, pero él confía en su manera de hacer las cosas. El Alto Representante de la Unión Europea ha comparecido este martes ante el Parlamento Europeo para dar cuenta de su reciente viaje a Moscú, que se saldó con una encerrona, la expulsión de diplomáticos y cierto ninguneo por parte de Rusia a la UE. Borrell, desde la tribuna, ha mostrado su perfil más duro. "La estructura de poder en Rusia que combina intereses económicos ulteriores y control militar, no deja ningún espacio para una apertura democrática para el Estado de derecho", sentenció.

"Las autoridades rusas han cogido una fuerte deriva autoritaria", continuó el Alto Representante, al tiempo que ha emplazado a los Estados miembros a tomar medidas, sanciones incluso si es necesario. Eso sí, ante las críticas recibidas, defendió su labor. "El viaje era un riesgo, pero había que asumirlo". Eso sí, Borrell ha alertado de que Rusia está intentando dividir a la UE. "No deberíamos caer en la trampa".

A corto plazo, la idea del jefe de la diplomacia quiere dar pasos adelante en el marco de la reunión del Consejo de Asuntos Exteriores de finales de febrero. Tomará la iniciativa para proponer medidas, sobre las que no ha dado más detalles, pero que incluirán "acciones robustas contra la desinformación, ciberataques y amenazas híbridas". En palabras de Borrell, Rusia "ha desconectado de cualquier acercamiento" a la Unión Europea.

Una de las intervenciones de los eurodiputados fue la de Carles Puigdemont, que llevó el debate hacia la cuestión independentista. Le dijo a Borrell que tendría que haber corregido al ministro de Exteriores ruso porque en Cataluña "hay nueve presos políticos y no tres" y le pidió que "se haga un Borrellexit". El Alto Representante tuvo que escuchar varias veces por parte del pleno la palabra "humillante" y parte del Parlamento cree que el jefe de la diplomacia de la UE fue quien cayó en "la trampa" de Moscú.

Con todo, ha defendido mantener los canales de comunicación abiertos con Rusia para los temas de interés de la UE y ha reivindicado las iniciativas europeas con la sociedad civil rusa. Eso sí, hay grupos como los Verdes que tienen claro que mientras Europa siga dependiendo del gas ruso "no habrá avances diplomáticos".

Borrell recibió las críticas de los eurodiputados, pero trató de defenderse. "Escuchándoseles a algunos de ustedes parece que a los diplomáticos europeos fui yo quien les expulsó de Rusia; fue Lavrov", sostuvo ya en el turno de respuesta. Algunas voces le han acusado de "socavar" el prestigio de la Unión Europea. En las réplicas, ya en español, Borrell estuvo más ágil y defendió su labor en el poco más de un año que lleva como Alto Representante. "El Kremlin estará encantado de percibir nuestras divisiones, no podemos dejar que nuestras diferencias nos debiliten", acabó diciendo.

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