La M-30 incumple los protocolos de seguridad en sus túneles

Trabajadores del mantenimiento de la M-30 cortaron un carril de uno de los túneles la semana pasada
Trabajadores del mantenimiento de la M-30 cortaron un carril de uno de los túneles la semana pasada
Jorge París / 20 MINUTOS

Desde principios de marzo circular por los túneles de la Calle 30 es mucho menos seguro. Los agentes de intervención encargados de resolver los pequeños accidentes que se dan en la vía, los ‘bomberos' de la M-30, han denunciado a la empresa concesionaria del Ayuntamiento de Madrid para el mantenimiento de la misma, Emesa, por incumplir los protocolos de seguridad firmados con el Consistorio.

Estos incumplimientos se traducen, entre otras cosas, en una demora en la prestación del servicio: "Antes tardábamos quince minutos en resolver una incidencia, ahora nos lleva dos horas. Ocho veces más", afirma Miguel de Canto, portavoz sindical de estos ‘bomberos' que llevan desde el 12 de marzo en huelga.

Antes tardábamos quince minutos en resolver una incidencia; ahora, dos horas

Protestan porque el día 3 de este mes Emesa decidió retirarles sus herramientas de trabajo: les quitó las bombas de agua, les dejó sin trajes antincendios y redujo su número de efectivos, pasando de 80 a 67 miembros. Recortes que incumplen al menos tres puntos del pliego sobre los protocolos de seguridad en la M-30 al que ha tenido acceso 20 minutos. Por ejemplo, en el punto 4.1.9. del documento se especifica que los agentes deberían contar con un vehículo de primera intervención, el cual les fue retirado el pasado 5 de marzo.

Eso sobre el papel, porque en la práctica todo está aún peor. Estos agentes realizan 300 actuaciones al mes, y desde que sufrieron los recortes ha habido al menos cuatro incidencios en las que la seguridad de los conductores corrió un grave peligro.

Una de ellas pasó hace dos semanas: un autobús arrollaba un gálibo en la avenida de Portugal mientras que otro se quedaba atascado en la Plaza de España. Sólo había dos agentes activos con una furgoneta en ese momento, por lo que tuvieron que esperar dos horas a que llegaran los bomberos del Ayuntamiento. Poco después, el 7 de marzo, hubo una inundación en Méndez Álvaro, pero no pudieron intervenir al no contar con bombas de achique.

El colmo del surrealismo llegó al día siguiente: un taxi comenzó a arder y, al no tener mangueras, usaron los extintores de emergencia para los conductores. El 12 de marzo vieron cómo la grúa se llevaba un coche por la rotura de un tubo de escape que no podían tocar porque estaba ardiendo, y la empresa ya no les da guantes ignífugos. Ese día convocaron la huelga.

Ni Emesa ni el Ayuntamiento han querido hacer declaraciones a este periódico.

  • Agua nebulizada | Simulacros falsos: Los ‘bomberos' de la M-30 tachan de "pantomima" los simulacros de emergencias realizados en la vía. Un ejemplo, en ellos nunca se ha usado el agua nebulizada del techo: "Ni siquiera sabemos si funciona".
  • Sólo hay tres bases | Falta de efectivos: Debido a la falta de efectivos, durante muchos turnos sólo hay dos agentes trabajando en tres bases distintas, cuando deberían ser cuatro con otros cuatro bomberos en cada una, según los protocolos de seguridad.
  • Más de 300 accidentes | 150.000 vehículos: Los agentes de primera intervención de la M-30 resuelven, según sus datos, unos 300 pequeños accidentes al mes en una carretera por la que circulan unos 150.000 vehículos cada día.
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