Cómo consultar el recibo de la luz y compararlo correctamente con el anterior

Recursos de facturas de gas y luz (Iberdrola y Gas Natural)
Recursos de facturas de gas y luz (Iberdrola y Gas Natural)
EUROPA PRESS

Si quieres ahorrar en tu factura de la luz, el primer paso es entender qué pagas y por qué estás pagando. De esta forma, sabrás si puedes recortar gastos y de qué conceptos podrás hacerlo.

Para empezar a tener las cosas claras, debes saber que el recibo de la luz incluye dos importes básicos independientemente de la compañía con la que tengas contratado el servicio y son:

  • Fijo, basado en la potencia contratada
  • ​Variable, depende de tu consumo

A lo que pagues por estos dos conceptos, ya solo queda sumarles los impuestos, el alquiler de los contadores eléctricos y, en algunos casos, los servicios adicionales que tengas contratados.

¿En qué consisten los dos cargos básicos?

El gasto fijo viene dado por la potencia contratada, que equivale a la potencia máxima que puede consumirse al mismo tiempo en casa. Este gasto es lo que pagamos por disponer del servicio de suministro eléctrico y abonaremos siempre la misma cantidad estipulada en el contrato, independientemente de si consumimos más o menos energía. Incluso si salimos un mes de vacaciones, dejamos todo desconectado y nadie gasta nada de electricidad, pagaríamos la misma cantidad.

Este importe se paga en coste por cada kilovatio contratado y por cada día de suministro, y  viene indicado en la factura en €/kW/día o €/kW/mes o €/kW/año. Es decir, para saber lo que vamos a pagar hay que multiplicar los kilovatios que tenemos contratados por el precio de la potencia regulada.

El gasto variable viene determinado por la cantidad de kilovatios total que hemos consumido en el periodo de facturación. Para saber el precio real a pagar, debemos multiplicado los KW consumidos en este periodo por el precio de la energía de la tarifa contratada.

¿Cómo ahorrar comparando facturas?

Una vez tienes claros estos dos conceptos, debes coger facturas anteriores para comparar en el tiempo si la potencia que tienes contratada es la que realmente estás consumiendo.

Para tener una aproximación a la potencia máxima que necesitas debes sumar la potencia que emplean para funcionar todos los aparatos y electrodomésticos. Una vez sumadas, hay que multiplicar el resultado por el “factor de simultaneidad”, que será de 0,3 si usas a menudo los aparatos electrónicos o de 0, si su empleo es más reducido. El resultado es una aproximación de la potencia que tu casa requiere para que todo funcione correctamente.

Con ese dato revisa las facturas y comprueba si puedes tener un gasto fijo menor. En cualquier caso, nunca deberemos contratar menos potencia a la del aparato que necesite mayor potencia en la vivienda. De lo contrario, cada vez que lo pongas en funcionamiento te saltará el limitador de potencia y te quedarás sin luz en casa.

En el gasto variable, es donde más puedes ahorrar. Por un lado, es posible adquirir hábitos que reduzcan el consumo de electricidad y, por otro, es posible comparar los precios del kWh que las comercializadoras ofrecen para cada una de las tarifas eléctricas. Todo se reduce a contratar el precio en €/kWh que más se ajuste al consumo de la vivienda.

Otra clave para ahorrar en el consumo debemos es comparar diferentes facturas para tener claro, no sólo cuánto consumimos, sino cuándo se produce el consumo de electricidad.

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