Un avión de Ryanair.
Un avión de Ryanair en la pista de despegue. ARCHIVO

Después del revuelo armado por la compañía irlandesa de bajo coste Ryanair tras anunciar a finales de febrero que barajaba la opción de cobrar a los pasajeros por usar el servicio, la empresa da marcha atrás y dice ahora que todo era "una broma".

El responsable de la aerolínea piensa explotar su ocurrencia

El responsable del chiste es Michael O'Leary, ni más ni menos que el dueño de Ryanair, que tuvo la ocurrencia de anunciar en la BBC esa peculiar iniciativa.

Además, O'Leary no se ha quedado ahí, y piensa aprovecha su ocurrencia al máximo.

Para que sus usuarios se repongan del susto, propone que se tomen las cosas con humor y envíen sus sugerencias para aumentar los ingresos de la compañía mediante cobros complementarios.

Ideas ingeniosas

La propuesta del patrón de la compañía era un ejemplo de cómo lograr esos ingresos extra. Pretenden, según asegura la compañía, ofrecer tarifas aún más bajas.

El dueño de la idea más ingeniosa se llevará 1.000 euros. Tan sólo hay que enviarla a la web de Ryanair antes del 30 de marzo.

De momento las mejores sugerencias, según la empresa, son:

  • Cobrar por usar papel higiénico con la cara de O'Leary impresa.
  • Cobrar 2.50 euros por leer las normas de seguridad.
  • Cobrar 1 euro por usar las máscaras de oxígeno.
  • Cobrar 25 euros para usar la salida de emergencia.
  • Cobrar 50 euros para que el personal de cabina vista biquini.