La inmunidad de grupo, tras un año de pandemia: ¿la alcanzaremos por las vacunas o por los contagios?

Los resultados de la tercera oleada del estudio de seroprevalencia dejan muy lejos la inmunidad de grupo.
Un grupo de personas camina por Madrid en plan pandemia, en 2020.
MANUEL BRUQUE / EFE

Cuando se cumple un año de la declaración por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la declaración de emergencia internacional por el virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19, y casi un año también de la primera víctima mortal en España, el objetivo de las autoridades sigue centrándose en alcanzar la inmunidad de grupo. El Gobierno de España, de la mano de la Unión Europea, mantiene su objetivo de vacunar al 70% de la población de aquí al verano, sin embargo, los conflictos con las farmacéuticas y los problemas en la producción, distribución y administración de las dosis impiden llegar a la "velocidad de crucero" deseada.

Vacunar al 70% de la población española equivale a inmunizar a 33 millones de personas de aquí a finales de septiembre, cuando termina el verano. Teniendo en cuenta que desde el 27 de diciembre se ha administrado la inyección a 1,3 millones de personas (datos hasta este viernes), a los que se sumarían los cinco millones de ciudadanos que estimó el último estudio de seroprevalencia que ya se han inmunizado tras pasar la enfermedad, nos quedarían 26,7 millones de personas a proteger de aquí al verano

Si de aquí a finales de septiembre han de pasar 16 semanas, esto quiere decir que España tendría que vacunar a 1,6 millones de personas cada semana, sin contar con los problemas que pueden seguir ocurriendo en la producción, distribución y administración de los viales. El doctor Alfred Corell, miembro de la Sociedad Española de Inmunología (SEI), considera que "es bastante improbable que esté vacunado (inmunizado) un 70% de la población de cara al verano" y que para conseguir este objetivo "tendrían que cambiar radicalmente dos cosas: tener disponibilidad de vacunas sin límite y tener un ritmo de vacunación de dos millones de dosis a la semana, lo cual parece que no es viable con la estructura de personal que tenemos".

Pero además, el inmunólogo añade dos dificultades más: "Igual la inmunidad de grupo hay que aumentarla a un 85-90% debido a las variantes que se están produciendo del virus, y a que el hecho de que ninguna vacuna es 100% eficaz".

¿Inmunidad de grupo por contagios?

Dado el actual ritmo de vacunación, cabe preguntarse si la inmunidad grupal se podría llegar a alcanzar antes por la transmisión comunitaria del virus que por la protección de la vacuna. La inmunóloga, experta en vacunas y profesora de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), Carmen Álvarez-Domínguez, rechaza esta idea. Señala que "eso no suele ocurrir" porque "no todos los contagiados desarrollan buena inmunidad", y pone como ejemplo los asintomáticos o los pacientes que desarrollan un cuadro grave de covid desembocado en la conocida como 'tormenta de citoquinas'.  Y, sobre todo, porque "la inmunidad desarrollada por las vacunas es más fuerte y mejor que la de la gente infectada".

"La inmunidad grupal no se alcanzará este verano y esperar a la inmunidad natural es una barbaridad porque supondría mantener el ritmo de muertes actual, con entre 400 y 500 diarias, que es realmente intolerable", añade el catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra, Miguel Ángel Martínez González.

La investigadora Álvarez-Domínguez señala "finales de 2021" como fecha en la que podríamos alcanzar la ansiada inmunidad de grupo "si, para entonces, logramos que al menos el 60% de la población europea esté vacunada". Sin embargo, agrega, "dependemos totalmente de las farmacéuticas, que no están cumpliendo ni plazos ni cantidades", afirma en una conversación previa al anuncio de BionTech de suministrar a Unión Europea 75 millones de dosis de su vacuna en el segundo trimestre de este año tras optimizar sus procesos de producción.

"Cuando tengamos a la mayoría de la población vulnerable inmunizada empezaremos a ver que las incidencias altas tienen un impacto mucho menor"

Álvarez-Domínguez cuenta también con que de aquí al verano estén disponibles al menos seis vacunas (Moderna, Pfizer/BionTech, AstraZeneca, Janssen, CureVac y Novavax), "si no, entraremos por desgracia en 2022, que es la fecha a la que al principio, con cautela, apuntábamos los científicos" como momento para llegar a la inmunidad grupal.

En la misma línea se pronuncia su colega Martínez González, que ve "muy difícil" que con el actual ritmo de vacunación de España se consiga la inmunidad grupal en verano, y apunta más "hacia principios de 2022", siempre teniendo en cuenta que "a medida que se desciende en los grupos de prioridad, se complica la logística".

"Utopía" todavía difícil de imaginar

Sobre la inmunidad de grupo, el epidemiólogo Pedro Gullón añade que considera "utópico" pensar que cuando "alcancemos el 70% de vacunados ya no va a haber más infectados" porque eso es "complicado" de saber, pues "las personas que ya se infectaron pueden reinfectarse", o incluso las ya vacunadas pueden llegar a necesitar un recordatorio porque la proteína haya mutado demasiado. En su opinión, "es mejor pensar en términos cortos: cada vez que tengamos más población inmunizada será positivo porque tendremos menos hospitalizados y menos fallecidos. Incluso en el momento en el que tengamos a la mayoría de la población vulnerable inmunizada empezaremos a ver que las incidencias altas tienen un impacto mucho menor en la presión hospitalaria, pues la personas con más probabilidades de tener un desenlace fatal estarán más protegidas". 

Gullón, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), prefiere mostrarse "cauto" puesto que "ninguna enfermedad en la historia ha conseguido tener una inmunidad de grupo por sí solo, y las vacunas y la inmunidad de grupo que han generado ha sido tras mucho tiempo". 

La ventaja de las vacunas no solo radica la inmunidad de grupo sino también en una protección que, aunque sea parcial, se notará en las hospitalizaciones y muertes

"La ventaja de las vacunas no solo radica en eso (la inmunidad de grupo) sino también en esta protección aunque sea parcial, en la que podemos tener una mezcla de inmunidad conseguida a través de la enfermedad, de las vacunas, medidas que se sigan tomando, porque vamos a tener que seguir un tiempo con las medidas, y a través de ello se puede llegar a una transmisión muy baja", continúa el autor de Epidemiocracia (Capitán Swing). 

Gullón se muestra "muy escéptico" con las estrategias de eliminación del virus "porque casi ningún país lo ha conseguido, salvo Nueva Zelanda, que nunca tuvo transmisión comunitaria real. Para ello los países tendrían que cerrarse totalmente y no sé si algún país europeo está dispuesto a aceptar medidas de ese tipo" y es partidario de "seguir con el calendario previsto y los grupos prioritarios", al tiempo que "a largo plazo" apuesta por "repensar el modelo de producción farmacéutica para situaciones de crisis".

Y tras la inmunidad grupal, ¿qué?

La inmunóloga Carmen Álvarez-Domínguez recalca que "vacunar no significa que el virus se vaya. La vacuna no es un medicamento que mata al virus, sino que previene la infección, la transmisión y la gravedad de la enfermedad que causa. Lo mejor es que el virus sea el mínimo y por ello tenemos que seguir con las mismas medidas", asegura. 

La experta, que anota que esto es una batalla "entre organismos vivos", no contempla que nos quitemos la mascarilla "hasta que el virus no infecte nada, hasta que desaparezca". 

La también investigadora en nanovacunas en el Hospital Marqués de Valdecilla recuerda que "ningún virus se queda eternamente (la gripe es estacional)" y de momento pide "paciencia" para seguir luchando contra el SARS-CoV-2 mientras comprobamos "si desaparece como hicieron sus 'primos' el SARS y MERS" o si se convierte en un virus "estacional" como lo son otros coronavirus menos graves que causan catarros comunes.

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