Comedor social de Casa Caridad Valencia.
El comedor de Casa Caridad de Valencia, desbordado por la crisis económica. 20MINUTOS.ES

La cara más cruda de la crisis económica es la de quienes pasan hambre. Casa Caridad Valencia, una entidad con 102 años de historia, está desbordada ante la "avalancha" de personas que hacen cola a diario frente a su sede del Paseo de la Pechina. Sólo buscan un plato de comida y cada vez son más.

No podemos permitir que la gente no coma

El servicio de comedor duplicó el pasado mes de febrero el volumen de raciones diarias, al pasar de 160 en 2008 a las 380 personas cada día de este año. Las previsiones son aún más negras, ya que la entidad teme llegar a las 500 en pocos meses. "Estamos en una crisis social tras la financiera y la económica, y no podemos permitir que se convierta en un problema de orden público. No podemos consentir de ninguna manera que la gente no coma", afirma su presidente, Antonio Casanova.

El perfil del pobre ha cambiado. Por primera vez en ocho años, la tendencia da un vuelco y crecen más las atenciones a españoles que a extranjeros, aunque éstos últimos son todavía mayoría (el 70%). El recrudecimiento de la pobreza está llevando a las asociaciones de caridad a familias jóvenes con hijos ahogadas por los pagos, frente al perfil tradicional de solteros con problemas mentales o de adicciones.

El alarmante ver a niños haciendo cola para comer

"Es alarmante que a la hora de comer se vea en las colas hasta a niños con uniformes escolares. Esto refleja el cambio de perfil que estamos sufriendo", se queja Casanova. Casa Caridad tiene ya una lista de espera de 70 niños para su guardería gratuita, cuya matriculación empieza en abril, y el albergue de 70 plazas también está lleno.

La avalancha de gente que busca comida ha obligado a ampliar en una hora el horario de comedor, desde las 12.00 a las 14.30 horas.

Las previsiones de financiación de la institución también se están quedando cortas, aunque ya cuentan con 180 empresas colaboradoras y 2.300 socios, además de con donantes anónimos.

Un valenciano en la cola para comer

Evaristo. 64 años, está a punto de jubilarse: "He pasado de rico a pobre"

Evaristo espera paciente en la cola del comedor social de la Casa Caridad de Valencia. Ebanista y hasta gerente de El Cobrador del Frac, se define como "el clásico divorciado que se ha quedado sin nada". Ha vivido cuatro meses en el albergue de la institución benéfica y asegura que ahora sólo viene "a por comida", ya que ha conseguido una habitación en alquiler para vivir. "He pasado de rico a pobre, pero espero que me quede una paga al jubilarme", se lamenta.

CONSULTA AQUÍ MÁS NOTICIAS DE VALENCIA