Los donantes, pieza "fundamental" en un año "complejo" por la COVID para mantener la actividad del Chemcyl

El mérito y la paciencia de los donantes ha sido la pieza "fundamental" que ha permitido al Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León (Chemcyl) salir adelante en un "complejo" 2020 marcado por la COVID en la que se ha vivido un confinamiento domiciliario, se ha pasado por suspensión de colectas y cierres de puntos de donación para establecer otros en los que se ha podido mantener la actividad de forma totalmente segura.
Autobús de donación de sangre del Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León (Chemcy).
Autobús de donación de sangre del Centro de Hemoterapia y Hemodonación de Castilla y León (Chemcy).
EUROPA PRESS - Archivo

Así lo ha destacado la directora del Chemcyl, Lydia Blanco, que ha hecho balance de un año "muy problemático" en cuanto a logística y organización de las donaciones pero "fantástico" en cuanto a la valoración de la respuesta de los donantes "por que no ha sido fácil".

En el contexto de la pandemia ha habido que suspender las colectas programadas en universidades o empresas, dejar de recoger donaciones en centros de salud y hospitales e incluso no acudir a pueblos donde se hacían este tipo de campañas por el miedo al contagio y a lo desconocido.

Aún así, el número de donaciones registrado a lo largo de 2020 en términos generales sólo ha descendido un 1,95 por ciento, pero con variaciones que reflejan las dificultades a las que se ha hecho frente como el descenso cercano al 20 por ciento de las donaciones en colectas frente al aumento del 33 por ciento en los puntos fijos.

En términos absolutos, el número de donaciones ha ascendido a 103.624 frente a las 105.689 de 2019 (-1,95 por ciento), pero en el caso de las de sangre el descenso es menor (pasan de 99.070 a 97.445, un 1,64 por ciento menos).

Todo ello para seguir manteniendo unas donaciones con unos procedimientos que son totalmente seguras debido a los protocolos anti COVID que ha puesto en marcha el Chemcyl, que cuentan incluso con una certificación de AENOR y son muy estrictos en la desinfección de los puestos para donar o la toma de temperatura, entre otras medidas.

Blanco, en declaraciones a Europa Press, ha explicado que el "primer problema" al que se enfrentaron fue que hubo que sacar todos los puntos de donación de los hospitales e irse de centros de salud porque estaba la "gran avalancha" de pacientes que llegaban con COVID.

A esto se sumó después el confinamiento, que no favoreció "nada" porque estaba prohibido salir a la calle y se tuvieron que habilitar formas que permitieran ir a donar mediante certificados y la petición de permisos especiales, pero además la pandemia llegó en el periodo de colectas de las universidades, suspendidas, al igual que muchas otras colectas y el miedo en los pueblos "a lo que pudiera pasar" y a lo "desconocido".

BUENA RESPUESTA

A ello se sumó la dificultad de instalar unidades móviles en las calles, por lo que se habilitaron puntos fijos provisionales, además de los que se tenían, y se iniciaron llamamientos extraordinarios a los donantes con muchas llamadas o SMS. "La respuesta fue estupenda, muy por encima de lo que podíamos esperar", ha apuntado Blanco.

Así, se registró un "bajón" de donaciones fundamentalmente en parte del mes de marzo, en abril y mayo, pero esto se correspondió con la disminución de necesidades de trasfusión en los hospitales en la mayoría de productos salvo en plaquetas, dado que fundamentalmente se dirigen al tratamiento de pacientes oncológicos y seguían ingresados, lo que se compensó con los procedimientos de aféresis -procedimiento mediante el que se obtienen plaquetas-, que se duplicaron con un llamamiento a los donantes de este tipo, que acudían para proporcionar las dosis necesarias.

En todo este contexto, la directora del Chemcyl ha destacado que "afortunadamente" les hayan acompañado que las medidas de seguridad de su personal hayan funcionado, ya que era un "miedo" que tenían, que no hubiera suficiente personal por ponerse enfermos o tener que aislarse. Sin embargo, la tasa de contagios dentro del centro ha sido "nula" y fuera del mismo el personal ha tenido precaución y la tasa de incidencia de COVID ha sido "muy baja".

En definitiva, según ha señalado Lydia Blanco, se ha superado el año gracias fundamentalmente al mérito de los donantes, aunque haya sido un año en el que el trabajo ha sido más complicado y complejo de organizar tras el que se ha logrado bajar sólo 1.500 donaciones de sangre si se tiene en cuenta lo ocurrido en la primera fase de la pandemia.

Aún así, a lo largo de todo el año 2020 se ha contado con stock y se ha suministrado "perfectamente" la sangre necesaria a los hospitales donde era precisa, cuando en otros centros de trasfusión de España ha habido "baches muy importantes", también gracias a la previsión que se tuvo, ya que en febrero, un mes en el que tradicionalmente disminuyen las donaciones, se incrementaron las donaciones de forma deliberada al observarse ya la llegada de la pandemia a otros países y ante la posibilidad de que tuvieran que rechazarse a donantes que habían visitado estos países como hubo que hacer.

Por ello, ha reiterado que, además del trabajo del personal del Chemcyl, ha sido fundamental la respuesta de los donantes, que han tenido que soportar largas colas debido también a la incidencia que han tenido los "estrictos" procedimientos anti COVID para garantizar su seguridad, que hace que todo vaya más lento. "Han sido pacientes, han respondido estupendamente", ha insistido Blanco, quien ha expresado un "agradecimiento tremendo" al "donante paciente, tranquilo y con ganas de colaborar".

Actualmente, ha explicado la directora del Chemcyl, se cuenta con un stock un poco superior al habitual, con la previsión de lo que pueda pasar y debido a que también se han reducido algunas de las operaciones que se llevan habitualmente a cabo en los hospitales.

ENSAYOS

Además de la actividad habitual que lleva a cabo el Chemcyl, la llegada de la pandemia ha hecho que el centro se implicara en otros trabajos relacionados con la COVID-19.

Así, desde marzo empezó a colaborar con el ensayo clínico ConPlas-19, que lidera el Hospital Puerta de Hierro de Madrid y que está financiado por el Instituto de Salud Carlos III, que está a punto de cerrarse y cuyos resultados están próximos a su publicación.

Asimismo, se participa en un estudio observacional de extracción de plasma a personas que habían padecido COVID y tenían un título alto de anticuerpos para su trasfusión a pacientes.

De la misma forma, después de verano, ha iniciado la colaboración con el proyecto de la compañía Grifols para la producción de inmunoglobulinas específicas anti Sars-Cov-2, es decir, la elaboración de un medicamento. Para ello, el Chemcyl ha puesto en marcha una plataforma en su web en la que los donantes que hayan padecido la enfermedad puedan inscribirse y se les va llamando poco a poco para obtener plasma. Precisamente esto ha provocado un aumento de la donación de aféresis de plasma convaleciente, algo que se inició este año de forma discreta pero que se ha multiplicado en los últimos tres meses.

"Son proyectos muy interesantes, el donante está muy satisfecho de poder ayudar a otras personas y nosotros muy contentos de participar en estos estudios", ha señalado Blanco.

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