Irreverencia y justa denuncia en 'El complot de los románticos' de Boullosa

  • Carmen Boullosa pone patas arriba la arquitectura de la novela con una obra que cuestiona desde el fondo hasta la forma del género.
  • Su última novela, 'El complot de los románticos' se ha llevado el Premio Café Gijón gracias a la irreverencia que destila.

"Es muy atrevida, porque es completamente irreverente hacia los autores que veneramos: Dante, Byron, Goethe... Aparecen como seres seducidos por cosas muy vulgares. También es irreverente en su forma, porque es una novela descreída del género novela". Así define a20 minutos la escritora Carmen Boullosa la obra con la ha ganado la última edición del Premio Café Gijón, El complot de los románticos (Siruela).

Si hubiera que encajarla en un género, ya que se trata de una obra que va más allá de las reglas de la novela, la autora se inclina por el carnaval, incluso por el cabaré, del que señala: "el verdadero cabaré tiene mucho de ensayo, porque, aunque sea en tono de broma, reflexiona sobre la sociedad".

Estamos en un momento en el que las mujeres olemos mal y eso se ve en la literatura. Ya no viste ser mujer escritora"

Novelista, poeta y ensayista, Carmen Boullosa, que ya no es ninguna jovencita (nació en 1954), cuenta ya con el recorrido suficiente como para explicarse algunos de los vaivenes que agitan el supuestamente ya conquistado universo femenino: "antes decías que eras escritora y era una marca de calidad; ahora es casi una marca de infamia. Las mujeres subimos y bajamos, somos un valor volátil".

Y el momento actual parece, a ojos de la escritora, poco propicio para ser mujer, intelectual y creadora: "estamos en un momento en el que las mujeres olemos mal y eso se ve en la literatura. Ya no viste ser mujer escritora".

Le molesta mucho a la autora de La mano de Lepanto que se meta a las escritoras en un mismo saco, "como si todas escribiéramos igual". Puede que le hubiera ido mejor si hubiera nacido hombre, pero en ella esta opción no cabe ni siquiera en forma de deseo. Lo tiene claro: "Me daría mucha pereza, ser hombre es muy aburrido".

Arrugas en el alma

"Ahora parece casi indecente dejar que salgan las arrugas. Yo me estoy llenando de ellas y espero ser tan arrugadamente bella como mi abuela. ¿Por qué tengo que vivir con las tijeras encima de mi persona?". La escritora Carmen Boullosa no duda en señalar y denunciar lo que ocurre en la sociedad actual. Sabe que en realidad son otras las arrugas que deberían importarnos, las difíciles, las del alma.

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