Así nació la "inusual" pero "predecible" ola de disturbios en Países Bajos: "El país vive importantes cambios"

Detenciones en Rotterdam tras los disturbios.
Detenciones en Rotterdam tras los disturbios.
ANP / EFE

Tras cinco noches encadenadas de disturbios, Países Bajos ha vivido la madrugada de este jueves la primera jornada sin violencia en las calles. Una ola de enfrentamientos entre manifestantes y antidisturbios desatada tras la implantación del toque de queda nocturno para contener el avance de la pandemia. Una medida inédita que no se adoptaba en el país desde la Segunda Guerra Mundial. 

Una reacción social que podría por un lado calificarse de "inusual", debido a que se trata de una democracia prototípica del norte de Europa, con estabilidad y Estado de Derecho indiscutibles. Pero que no dejaba de ser "predecible", a la luz de los cambios que está experimentando la sociedad neerlandesa, según apunta José María Peredo, catedrático de Comunicación y Política Internacional en la Universidad Europea de Madrid. 

"Es probablemente producto del hastío y cansancio ante las medidas contra la pandemia, el deterioro de la situación social y política de los últimos meses", responde el catedrático a 20minutos. "Un poco la consecuencia anímica y psicológica que produce esa situación".

Algo "rechazable" que contrasta con el "buen sentido que se ha tenido en los distintos países de Europa, donde los ciudadanos han reaccionado de forma ejemplar ante una presión de estas características y la gravedad de las circunstancias que les ha tocado vivir".

Sociedad "estable"

Peredo describe a la neerlandesa como una sociedad "históricamente muy estable, relacionada con el orden democrático, la ausencia de conflictos relevantes". Sin embargo, fenómenos como la inmigración han abierto en su seno "un cambio profundo".

"[La ola de violencia] es inusual si en el sentido de que no es un país especialmente inestable, pero al mismo tiempo justificada por las circunstancias de años recientes", apunta el experto. "Podríamos decir que, si no predecible, Países Bajos sí está viviendo un momento de cambio importantes".

El escándalo más reciente ha sido la dimisión en bloque del Gobierno a mediados de mes tras un escándalo por la discriminación en la concesión de ayudas sociales. Familias marroquíes y turcas fueron acusadas falsamente de fraude a la Administración desde el año 2014 y condenadas a devolver las sumas supuestamente defraudadas. Muchas de ellas se endeudaron y perdieron trabajo y hogar en un intento de reunir el dinero.

Un escándalo que, indica el catedrático, pudo influir también en la ola de violencia. Sin embargo, descarta que ello vaya a conducir a  una "guerra civil", como avanzó el alcalde de Eindhoven, John Jorritsma. Unas declaraciones que Peredo enmarca en el deseo de alertar a la gente pero que son "evidentemente una exageración". 

"En absoluto se podría producir una situación de guerra civil", considera. "Es un país con garantías constitucionales y jurídicas absolutas, un Estado de Derecho vigente y construido". 

¿Y en otros países?

¿Puede presentarse una situación así en otro país europeo? Después de tantos meses confinados, el experto no descarta la aparición de brotes de tensión social. "Dicho esto, tampoco es previsible, porque de momento las acciones que se han producido en todos los países de la UE han sido de una gran responsabilidad ciudadana". 

Las medidas económicas y sociales que se han tomado en varias naciones europeas "genera tranquilidad". "En algunos países con situaciones sociales o políticas, si no debilitadas, sí deterioradas previamente, puede ser que esto sea un acicate para que haya más protestas, pero en cualquier caso no un fenómeno generalizado en el conjunto de la UE".

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