Cifuentes acusa a la URJC de enviarle el acta de su TFM falsificado: “Di por bueno un documento que me envió el rector”

La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, acompañada de su abogado, José Antonio Choclán, se dirige a la Audiencia Provincial el primer día del juicio contra ella por falsear presuntamente el acta que acreditaba su
La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, acompañada de su abogado, José Antonio Choclán.
Marta Fernández Jara - Europa Press
La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, acompañada de su abogado, José Antonio Choclán.

Cristina Cifuentes, expresidenta de la Comunidad de Madrid, ha defendido en el juicio del ‘caso Máster’ que el acta de entrega de su Trabajo de Fin de Máster (TFM) por el que se enfrenta a tres años de prisión y que una de las profesoras reconoció haber falsificado se lo envió la secretaría del rector de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC). Esta es la principal tesis de su defensa, que ha desarrollado durante al menos dos horas de interrogatorio. "Es una documentación que me manda la universidad, actué de buena fe dando por bueno un documento que me mandó el rector", ha explicado.

Todo ocurrió, como ha relatado, el 21 de marzo de 2018. Ese día fue el que ‘eldiario.es’ destapó la polémica. En la jornada previa, Cifuentes ha explicado que le llamó Marisa González, su jefa de gabinete, contándole que había periodistas investigando el caso. Una vez publicada la información, Cifuentes le devolvió la llamada (una de las 40 que, como mínimo, ha reconocido la expresidenta, podían tener cada día). En ella, dio la única orden de que recabaran “urgentemente” pruebas de que tenía ese máster.

Fue entonces cuando la URJC le remitió, según su versión, ese acta que la profesora Cecilia Rosado admitió el lunes haber falsificado por presiones políticas. Un extremo que también ha negado la expresidenta. “Pedí una copia de la matrícula y una certificación académica donde constaran las asignaturas, no pedí el acta del TFM”, ha insistido Cifuentes, que ha reconocido que no lo presentó. Es más, ni lo leyó, lo que puede dejar ver un trato de favor. Más, después de que Clara Souto, otra de las profesoras, haya contado al juez que normalmente sí se hacen presentaciones.

“Fue un acto muy informal, no defendí el trabajo, lo entregué y expliqué las líneas generales a unas personas que no sé si eran el tribunal evaluador. Esto no ocurrió en un aula y no duró demasiado”, ha continuado Cifuentes. El trabajo, el final y los otros, no ha aparecido. La expresidenta se ha justificado diciendo que ha tenido “dos mudanzas personales y cinco de despacho”.

Otra de las cuestiones que se ha tratado en la segunda sesión del juicio, a la que Cifuentes llegaba acorralada por las declaraciones de Rosado, a quien ha dicho no conocer, ha sido la forma de proceder de la entonces estudiante y diputada para sacarse el máster, diferente a la de otros alumnos.

La acusada, que se enfrenta a tres años y medio de prisión, ha dicho que todo lo gestionaba con Enrique Álvarez Conde, director del instituto público que organizaba el máster y que falleció. A él, ha dicho, le enviaba los trabajos por mensajería (no por email, “porque no le gustaba”, pese a que en los 22 tomos hay bastantes correos de Conde, como ha destacado la Fiscalía). Para hacerlos, además, no tenía plazos. O, al menos, eran difusos. “Es la persona que me fija una especie de calendario y quien me dice que no pasa nada por no ir a clase. No tuve comunicación con los profesores, lo hacía todo a través de él”, ha declarado.

Otra de las aristas de la defensa de Cifuentes ha sido poner en valor su no necesidad de cursar el máster, que a la postre ha supuesto el fin de su prometedora carrera política. Para probarlo, ha contado que pese a terminarlo en 2012, no pidió el título hasta 2014 para actualizar el currículum. “Tengo acreditado por el Ministerio de Cultura el nivel 3 de máster como licenciada en Derecho”, ha insistido.

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